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Lambada, zouk y kizomba: bailes sensuales en pareja, una pasión que crece

Cómo es la movida y cuáles son los circuitos de la lambada zouk y la kizomba en Buenos Aires

Martes 07 de febrero de 2017 • 00:05
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PARA LA NACION
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La muerte de Loalwa Braz, la “reina de la lambada” hace menos de un mes causó conmoción entre los adeptos al ritmo en Argentina. Los que la conocieron en alguno de los congresos anuales que se hacen en Porto Seguro, cuna y meca de esta danza sensual, empezaron a compartir fotos de esos encuentros. "Mientras viva un lambadeiro, la lambada no morirá", solía repetir la vocalista del tema que le dio a la danza su fama mundial. Desde aquellos días, nuevas generaciones de bailarines que se fueron sumando al baile, encontraron en ella a una madrina que siempre los alentó a seguir creando. La danza genera eso: un afecto profundo, una cercanía, una sensación de ser familia. Así, en las pistas de Sao Paulo y Río, se organizaron homenajes en su memoria, sin discursos, lágrimas ni panegíricos. Simplemente, bailando lambada.

La profesora de Kizomba Flopy Verni
La profesora de Kizomba Flopy Verni.

En Buenos Aires sucedió lo mismo, pero en menor dimensión. En un ambiente casi secreto, pese a que la movida del lambazouk es una de las propuestas culturales, artísticas y sociales, viva y vigente en el país, desde hace casi veinte años. Con clases todos los días de la semana en distintos lugares de la ciudad, workshops de especialización y congresos internacionales como el Buenos Aires Like Festival -cuya cuarta edición está programada para el 5 al 9 de julio de 2017- es una pasión que no para de crecer. A ritmo lento, pero seguro, la lambada zouk y la kizomba, conquistan cuerpos, almas, corazones de todas las edades.

Usted preguntará por qué bailamos

El secreto mejor guardado, casi como una lección de vida, circula en esos ámbitos donde se enseña y practica estos ritmos: “no conocés tus límites hasta que los superás”.

Algo de eso le pasó a Mónica Gladys Valle, que es doctora en psicología y a sus 60 años se da el gusto de cumplir el sueño que postergó toda una vida: bailar. Descubrió la kizomba el año pasado casi por casualidad cuando confundió el día de la clase de tango y en su lugar estaba la profe Flopy que la invitó. “Quedate y probá” le dijo, cuando Mony confesó que se sentía un poco vieja para este baile tan sensual. Dicen de kizomba que es un ritmo que enamora y en este caso se cumplió. “Quedé atrapada y de los seis ritmos que bailo cuatro veces por semana, entre tres y cinco horas por día, éste es el que más me gusta, por la música tan alegre que me llega al alma”, dice esta psicóloga que en su tesis de doctorado, cuando investigaba acerca del estrés positivo como estímulo en el trabajo, descubrió que las artes y el movimiento son grandes fabricantes de adrenalina en el cuerpo. “Bailar nos hace generar nuestras propias hormonas de bienestar, la adrenalina, las endorfinas y lo comprobé en la práctica, no sólo en la teoría, porque con el baile, conseguí superar una artrosis cervical que me daba dolores muy fuertes, los dolores se van con el movimiento y así evito tomar analgésicos o usar un cuello ortopédico”, comenta.

Y además, algo fundamental: la danza la ayudó a vencer rígidos preconceptos, estructuras mentales y abrirse a un nuevo grupo social: “Acá no me discriminan por la edad, todos me sacan a bailar y eso que son mucho más jóvenes; nos une el baile, el afecto, el contacto... La verdad, encontré un lugar del que no me voy por nada del mundo”.

Para Nicolás De Santis, de 38 años y supervisor de marketing promocional, el puente a la danza fue el amor. “Conocí kizomba por rebote; yo salía con una chica que bailaba lambazouk y quería aprender para bailar con ella”, recuerda. “La relación terminó pero no mi curiosidad por aprender a bailar; así llegué a las clases de Pasión Bazou, donde se enseñan los dos ritmos y la kizomba se me hizo adicción”. Al principio sufrió mucha presión. A los hombres este baile les cuesta un poco más. No sólo tienen que prestar atención al ritmo, los pasos y los tiempos musicales, sino que por su rol de guía de la pareja, tienen que pensar con mucha rápidez qué pasos y figuras van a hacer, además de marcar bien a la mujer con una marca firme pero amable cuáles son los pasos y figuras que le tocan o que podrá hacer. “Tenés que marcarle bien para que ella entienda lo que querés hacer; eso lo conseguí después de mucha práctica y de aprender a conectarme con cada pareja de baile. Ahora todo es más relajado”, se alegra.

Lambada zouk o lambazouk: “esas cabezas locas”

Tras su éxito en 1989 y posterior caída a raíz del juicio millonario de los Kjarkas a Kaoma por la autoría del tema Llorando se fue, la música de la lambada brasilera se desvaneció. En cambio, su danza sobrevivió, al adaptar los pasos y las cadencias al ritmo del zouk, una música originaria de las Antillas francesas (Guadalupe y Martinica).

El lamba zouk sigue evolucionando y hoy se bailan distintas versiones: zouk, lambazouk, néo-zouk, y otras variantes. La familia se agranda pero nunca olvida a su madre: la lambada, el nombre habitual, así como el más afectuoso, "lamba".

En Buenos Aires todo comenzó hace 18 años, con la llegada de Brasil de los primeros bailarines y sus parejas de baile que empezaron a dar clases en el lugar de reunión de la comunidad brasilera, el Maluco Beleza que todavía funciona en el centro porteño. Gilson y Pamela, Edinho y Vaneis y Didi y Adriana. Aunque ellos migraron a Europa o volvieron a Brasil, desde entonces, muchos de sus alumnos se formaron como profesores y algunos hacen shows, lo que mantuvo viva la danza. Es el caso de Danilo Zambrano, profesor de lamba zouk en Pasión Bazou y otros lugares, alumno de un alumno de Gilson Damasco, a quien se refiere como maestro de maestros. "Todo el mundo nos dice que somos una secta porque nos juntamos en ciertos lugares y solo bailamos eso", bromea acerca de la poca difusión que tiene esta danza comparada con la de otros ritmos más instalados como la salsa o el tango.

Por ese motivo, aunque se enseña en institutos y salones tanto en capital como en conurbano, los lugares donde se puede ir a bailar y encontrarse con otros bailarines no son muchos. Por estos días solo hay pista en La Salsera, después de las clases de los jueves pero más entrado el año se espera que se sumen otras pistas. Hay que estar atento a la información en las redes.

¿Qué se requiere para bailar zouk? "Las ganas, ante todo", responde Dani. " Querer bailar, soltarte, mostrarte, seducir pero no de levante, sino seducir con tu baile a toda la pista, contagiar las ganas de bailar", responde. "Pueden bailar personas de todas las edades porque no hay requisitos técnicos", invita. En los primeros niveles se aprenden los pasos básicos, sencillos y parecidos a los del merengue pero con una sutil diferencia en los tiempos de la pisada. A medida que los alumnos avanzan en el aprendizaje, se enseña el deslizamiento, las vueltas y ya en un nivel intermedio el icónico revoleo de cabeza y torso de la mujer. Como en la salsa el hombre levanta su mano y acompaña los giros de la mujer que hacia un sentido y otro de las agujas del reloj rota como un trompo, pero, a diferencia de ese baile, no es la cadera sino el tren superior el que describe las figuras. De ahí la sorpresa para el desprevenido al encontrarse con "esas cabezas locas" que dan vueltas y vueltas.

Kizomba: “el ritmo que enamora"

Kizomba es una música y un baile africano original de Angola que está haciendo furor en Europa, especialmente en Francia.

El nombre viene del semba (la danza del ombligo) una danza tradicional que en su origen se bailaba en ocasiones familares. Actualmente se baila sobre músicas no solo de kizomba sino también de ghetto zouk, tarraxas y otros ritmos más modernos. Este eclecticismo modificó la danza original parea volverla más romántica y hasta más descontracturada. En estos días, se baila mezclado con pasos de bachata o de hip hop, de donde surgió una nueva rama llamada urban kiz.

Así lo explica la profesora Florencia Verni, que es quien impulsa la difusión de la kizomba en Buenos Aires, desde las clases que brinda todos los martes y jueves en La Salsera, bajo la etiqueta de Pasión Bazou (que incluye la enseñanza de zouk y la fusión del kizomba con un ritmo más conocido, la bachata).

Profe Flopy, como se la conoce, le pone el cuerpo a la enseñanza. En las pistas, en cada paso básico que muestra a los principiantes, en el abrazo firme con el que guía el movimiento de cada alumno y alumna. Junto con su familia organizan congresos, encuentros y distintas actividades para principiantes y para bailarines que buscan perfeccionarse. En el ambiente se la conoce como referente de este baile en la Argentina. "La kizomba es relativamente nueva en el país. No tuvimos la suerte de que venga y se quede en Argentina ningún referente fuerte para impulsar su crecimiento desde la raíz, desde el origen de la danza", lamenta Flopy. "Así que los que realmente estamos llevando adelante la movida, fuimos viajando para formarnos y poder traer a nuestro país lo mejor y más original”, explica y agrega: “hay muchas ganas de kizomba y cada clase llega más gente. El entusiasmo de la entrevistada contagia: "¡A todos les avisamos siempre que es un camino de ida!".

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Tiene en común con la lambada y el zouk la gran carga sensual que estos bailes en pareja exigen y provocan. Pero también según aclara Flopy hay mundo de diferencia entre la energía, la cultura, la postura, el abrazo. Lo ideal es conocer los dos ritmos porque en las pistas es común que las músicas suenen enganchadas según la decisión del DJ. "Si bien para los conocedores y estudiosos de lo musical hay muchas diferencias, para los bailarines ¡casi todo sirve! Una vez en la pista se puede bailar una música de zouk como kizomba, una tarraxa como lambada, hay una gran mayoría de músicas que nos permiten bailar los distintos estilos en la misma canción", explica, sin intención de ahuyentar al aspirante. Aclara: "kizomba es un baile social, de modo que para sumarse sólo se necesita ganas". Quien busque ser muy bueno, profesionalizarse, deberá tomar muchas clases y bailar con todo el mundo en pista. Como todo exige dedicación, pero el baile en sí no es limitante, ni es físicamente exigente en extremo. Dicen que de estas clases siempre se sale feliz, con nuevos amigos y más conectado con el otro.

Beneficios

Más conexión. El bailar abrazados se crea una conexión entre los dos que bailan realmente mágica, pero sin confundir. Aclara Flopy:"Yo bailo con mi papá y con alguien de mi mismo sexo y siento podemos sentir que nos conectamos. Bailar es conversar con el otro y con uno mismo desde el movimiento, sin decir una sola palabra, es un juego y un relax. Es algo que creo que todas las personas deberían probar en su vida".

Ampliar el círculo social. Baila gente de todas las edades, de distintos tipos de vida, con diferentes trabajos, se forman grupos de amigos muy heterogéneos y enriquecedores.

Entrenamiento físico. Explica Florencia Verni, que es profesora de educación física que la danza brinda todos los beneficios de una actividad física, pero sin la exigencia de una clase de fitness. No es rutinaria, pero el cuerpo se mueve y los músculos trabajan. "Después de bailar unos temas sentís como que.te fuiste al gimnasio a hacer piernas, así que cuenta como ejercicio", aclara.

Reduce el estrés. Al bailar los problemas quedan afuera, la mente está concentrada en la danza y en la música.

Dónde aprender

Pasión Bazou. Funciona en La Salsera, Yatay 961, Almagro. Martes: clase de kizomba y práctica de baile 20.30 a 22.30 $90; jueves: clase de kizomba 20.30, clase de lambazouk 21.45 y baile social de 23 a 3. valor $90 (socios) - $110 (no socios) incluye ronda de pizza post clases, sorteos y sorpresas. Las clases están divididas por niveles y se puede comenzar en cualquier momento del año. Contacto: Facebook Florencia Verni y Julio Verni Pasion Bazou ; profeflopy@hotmail.com.ar

Estudio Carlinhos Da Silva. Charcas 2810, Palermo. Consultar próximas fechas de clases y horarios en su Facebook

Academia de Baile en Buenos Aires. Sede Villa Crespo: Av. Scalabrini Ortíz 540 y Sede Olivos: Ayacucho 3790. Consultar horarios en www.bailaba.com.ar

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