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Las múltiples posibilidades del títere

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LA NACION
Sábado 11 de febrero de 2017
Daniela Florentino
Daniela Florentino. Foto: Daniel Jayo
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Que sea un puerto de títeres." Así define Daniela Fiorentino su aspiración para Pan y Arte, la sala en Boedo en la que programa casi exclusivamente teatro de títeres y objetos, tanto para chicos como para público adulto. Ella misma titiritera y clown, formada en las artes plásticas antes que en la Escuela de Titiriteros del San Martín, es gestora de una convocatoria de puestas en escena que otorga visibilidad a una movida que experimenta madurez y renovación.

Hubo y hay en Buenos Aires varios espacios de reunión e irradiación de los títeres. Pero ninguno había logrado hasta ahora sumar tal multiplicidad de técnicas y estéticas, tanto para chicos como para adultos, con continuidad a lo largo de toda la temporada y una mirada de curaduría que le da identidad en la diversidad. "El títere tomó en los últimos años -también en los espectáculos para adultos- una dimensión poética que siempre estuvo instalada con los niños. El Periférico de Objetos nos abrió las puertas en ese sentido, hoy es una corriente con identidad y peso", dice Fiorentino. Salvajada, la premiada obra para adultos de Mauricio Kartun dirigida por Tito Loréfice y Ernesto Mussano, tuvo sala llena durante toda la temporada. Fiorentino tiene una explicación: "El títere, el objeto en función dramática, lleva al espectador a un lugar de recreo mental y poético que apela en forma directa a su memoria emotiva, a su pasado y a su futuro posible, sin tanta mediación intelectual; me parece que el títere tiene una conexión más cercana, cósmica y derecha con el espectador".

En los muelles de Pan y Arte -dos salas de formato bien distinto- sueltan amarras naves escénicas de formatos muy variados, pero que parten de un nivel de prolijidad conceptual y de realización notable. Para esta temporada están previstos traslados transatlánticos, con el arribo de elencos de Suiza, España y Portugal, si se confirman las tratativas en marcha. La intención es generar impulsos, también en los mismos titiriteros argentinos, que lleven a intercambios con nuevos horizontes.

Para Fiorentino la búsqueda pasa por los cruces. También entre disciplinas artísticas e intelectuales. Una de las obras programadas, Las ramas del violín, contempla la presencia de un violinista en vivo. Otras entrecruzan la danza, las nuevas tecnologías, las artes plásticas, el psicoanálisis con los títeres. Posiblemente tenga que ver con su trayectoria, que parte de una adolescencia conviviendo con la obra de Antonio Berni, en la casa en que viviera el artista. "Berni tiene títeres pegados en su obra, yo los miraba y decía que faltaba que hablaran", recuerda. En algún momento cruza ella misma desde el lienzo de su formación como artista plástica a la dramaturgia del objeto. "El títere me permitió salir del cuadro, del plano; lo que pintaba lo empecé a hacer en volumen, descubrí que a través de los títeres le podía dar vida."

El premio "a la excelencia artística, trayectoria y cantidad de público" otorgado a Fiorentino y Pan y Arte en la última edición de los Premios Villafañe expresa los logros de la tarea emprendida. Gran parte de las obras nominadas para esos premios en 2016 forma parte de su programación. Muchas estarán también en la de la temporada que arranca a fin de mes. Y la nave va.

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