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Acassuso, la estación del Mitre donde los trenes no paran desde hace más de tres meses

Vecinos se quejan por las demoras en los trabajos y piden un andén provisional

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LA NACION
Sábado 11 de febrero de 2017
Obras en la línea Mitre
Obras en la línea Mitre. Foto: ALFIERI MAURO
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"Circulá por la vereda de enfrente", "Desvío", "Precaución". Los carteles se alinean en una valla roja y blanca como una mano de póquer. Del otro lado, media docena de obreros camina entre los andamios de madera que cubren el andén ascendente de la estación Acassuso del tren Mitre, que une Retiro con Tigre. Los trenes no paran aquí desde hace más de tres meses, cuando comenzaron las obras. Debido a la ausencia de un andén provisional, la situación se prolongará un tiempo más. Los vecinos lo saben, y se quejan.

El proyecto, a cargo de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), comenzó el 24 de octubre pasado, sin previo aviso, y con la promesa de nuevos accesos para personas con capacidad disminuida, baldosas guía para no videntes, iluminación LED, módulos SUBE y cerramientos perimetrales. La inversión asciende a 15 millones de pesos, y por allí transitaron 452.172 pasajeros en 2016.

El retraso en la fecha de la finalización de las obras, que se postergó en tres oportunidades, empezó a erosionar la paciencia de los vecinos y comerciantes de la zona. "Esta obra, si bien nadie discute su utilidad, ha perjudicado mucho al barrio", dijo a LA NACION Roberto Martínez, un residente de Acassuso. "No construyeron un andén provisional como están haciendo en Virreyes y en otros lados. Sí lo están haciendo enfrente, de mano a Retiro, a 200 metros. Eso es gracias a las quejas de la gente de acá", agregó.

Martínez se refiere a los esfuerzos de los integrantes del grupo Vecinos Barrio Acassuso Libertador al Río, que desde el inicio buscaron soluciones a los problemas; y a su juicio, éstos cambios aquejan al proyecto original. Sin embargo, las tres reuniones que mantuvieron con las autoridades ferroviarias y la Municipalidad de San Isidro dieron pocos frutos.

Marcela Moyano Bianco, vecina, participó de todos esos encuentros. "Nos convocaron a una primera reunión, en la cual hicieron una presentación formal del proyecto. Ahí nos desayunamos que había inconsistencias."

El ingeniero vial Eduardo Altare, otro miembro del grupo de vecinos, agregó: "Nosotros propusimos un diseño de acceso alternativo. Nos escucharon atentamente. Nos dijeron que aprendieron de la experiencia, pero cuando la semana pasada los vimos trabajar nos dimos cuenta de que no nos habían prestado atención. Hicieron todo a los ponchazos".

Fuentes de la ADIF trataron de bajar el tono de la controversia. "Somos conscientes de que siempre que hay una obra hay un impacto asociado y trabajamos para mitigarlo; las obras implican desarrollo y los beneficios son enormes. Queremos que cada vez más vecinos elijan el tren para trasladarse y mejorar las condiciones de los pasajeros que ya usan el ferrocarril", señalaron.

Sobre los retrasos, la ADIF indicó que se debieron a problemas estructurales. "Cuando se iniciaron los trabajos se detectó que los cimientos no estaban en condiciones para sostener la nueva infraestructura. Hubo que relevar los trabajos adicionales y ejecutarlos, lo que demoró las tareas un mes, aproximadamente."

Además endilgaron a razones de "seguridad operativa y de circulación de las formaciones" la decisión de no levantar un andén ascendente provisional, y aseguraron que ya trabajan 35 personas en el cerramiento de la estación, la colocación de losas y el hormigonado con vistas a terminar las tareas a fines de este mes. Las otras remodelaciones, incluyendo el montaje del andén provisional descendente, concluirán en junio próximo. Asimismo prevén desembolsar 6 millones de pesos para renovar este año el paso a nivel de la calle Perú.

Pero las promesas no logran endulzar los oídos de los taxistas apostados a espaldas del andén. Al problema que supone la merma de ingresos por la ausencia de los clientes que solían bajarse de las formaciones, se suma el tedio de tener que lavar sus vehículos todos los días a causa del polvillo y una grieta enorme que la labor de los obreros provocó en una de las paredes de la casilla sobre la calle Manzone. Así, las quejas persisten, y se multiplican.

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