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Sorpresa en Barcelona: Messi no es exclusivo

LA NACION
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Pablo Vignone
Jueves 16 de febrero de 2017
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En Barcelona se desayunaron, después de tragarse los cuatro goles que el PSG le sirvió sin mucho aprecio por la hospitalidad, con la novedad de que Lionel Messi puede fallar. Es infrecuente, una singularidad del fútbol, pero como es humano -lo que nunca está de más recordar- la posibilidad de una noche aciaga siempre está latente. Muchos allí lo habían olvidado.

Se desayunaron los catalanes, porque los palazos vinieron con los diarios de la mañana. Todo el respeto edificado a lo largo de una temporada en la que sonreían los resultados blaugranas cayó demolido por una tormenta de denuestos.

"Uno de sus peores partidos", lo definió el Sport, que no ahorró acidez al calificarlo con un humillante 2. Un aplazo inapelable. "No es normal verlo perdido en el campo, sin ideas y superado por la defensa rival. (.) Parecía una sombra de sí mismo, más lento de lo normal y perdiendo balones, ofreciendo una imagen preocupante de impotencia y resignación", escribió el analista Javier Miguel.

¿Será que en Barcelona han descubierto por fin que el Messi de la selecciónargentina, el que no gana por sí solo Copas América o pierde tres finales seguidas, también puede calzarse sin disimulo la camiseta azulgrana pese a que es en España dónde le pagan? Menudo doble mal trago: encajar la goleada y asumir de paso que Messi no es esquizofrénico, que sus pobres performances, por cierto esporádicas, no son propiedad exclusiva del vapuleado combinado de la AFA. Considerado un jugador europeo con nacimiento fortuito en Rosario, descubren allí que puede defraudar aún con todos los recursos disponibles.

Para Mundo Deportivo, "El '10' no estuvo y eso fue una noticia malísima para un Barça que es evidente que depende sobre todo de que esté el argentino. Y casi siempre está. El problema es que esta vez no apareció ni siquiera con esa jugada salvadora que tantas veces se ha inventado". Es la misma tribuna que en octubre de 2009 se permitía darnos consejos de este tono: "Argentina no comprende que Leo necesita de un equipo para rendir. Quieren que sea autosuficiente, que no necesite del equipo. Quieren a otra persona, quieren construirse su Messi a medida y eso es imposible porque Leo ya hace 22 años que camina por este mundo. Quieren todo aquello que nunca le pedirán en Barcelona. Nadie".

No es seguro que todo pase, como presumía el anillo, ni tampoco que todo llegue. Pero parece que a Messi (que en junio cumplirá 30) comienzan a reclamarle aquello que nunca iban a pedirle: que brille cuando el equipo se opaca. Al Barcelona le llegó el momento de reflexionar sobre la chance de que la era de los oropeles esté acercándose a su fin. Aunque conserva a sus figuras desequilibrantes, Messi, Luis Suárez y Neymar, ha dejado de ser un equipo deslumbrante e imbatible.

Nada impide creer que pueda amasar el milagro y ganar por cinco goles de diferencia en la vuelta, en el Camp Nou, para conjurar la primera eliminación en una década en octavos de final de la Champions. Pero parece poco probable. "El Barcelona muere en París", opinó El Mundo. Para el proceso de resucitación no será posible cambiar de terapeuta: será el criticado Luis Enrique quien se hunda eventualmente con el acorazado que, mientras tanto, pelea la Liga de España y tiene reserva para jugar la final de la Copa del Rey.

Para consumar esa goleada milagrosa no caben más que dos alternativas: un rendimiento colectivo superlativo, que el Barcelona no parece estar en condiciones de ofrecer en estos tiempos, o una actuación descollante de sus héroes, de los que pueden ponerlo a salvo. Messi, en primer término.

Ya pasamos por ese trance. Lo vivimos con el Leo de la albiceleste, el mejor futbolista del mundo que no siempre hace maravillas. Podríamos contarle a los entendidos del Barcelona, esos que descubrieron que el Messi de las luces apagadas no es exclusivo de la selección, qué se siente en estas circunstancias.

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