Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Profesionales que no olvidan los cimientos

PARA LA NACION
SEGUIR
Jorge Búsico
Jueves 16 de febrero de 2017
0

Hay en las redes sociales y en distintos sitios una charla hermosa de Daniel Hourcade, en una sobremesa después de un asado con amigos. Allí, despojado por unos momentos de su rol de conductor de los Pumas y, también, del andar profesional, el tucumano pinta, en pocas y precisas palabras, cuál es el verdadero secreto del rugby argentino. Habla de su admiración por los anónimos que entrenan a los infantiles ("yo nunca pude hacerlo", reconoce) y de los cimientos de la pasión, al amor, los valores y el sentido de pertenencia que nacen en los clubes. "Yo no necesito entrenar el sentido de pertenencia; ya lo traen incorporado desde chicos", agrega el hombre que se ha ganado un lugar en la historia grande del seleccionado nacional.

Es saludable que este mensaje siga bajando desde esa vidriera, como lo hacen los jugadores también profesionales con actividades que tienen que ver con otra pata crucial del rugby: la integración. Fue fabuloso desde todo punto de vista el encuentro que la semana pasada sostuvieron Jaguares y Pumpas XV, el equipo integrado por personas con diferentes discapacidades y cuyo nombre es una mezcla de "Pumas" y "Pampas XV" (este último, el seleccionado que catapultó a Hourcade). El compromiso de los jugadores no sólo en la cancha, sino también en la difusión y en los discursos, es de un valor inmenso, especialmente en momentos como éstos. Se deja un legado comparable con el de sus hazañas en el campo de juego.

Lo mismo sucedió con varios de estos jugadores de Pumas y Jaguares que se comprometieron con otro proyecto de inclusión, el de Espartanos, jugando rugby con presos en las cárceles y también fuera de ellas, en distintos clubes. Hay allí mensajes de vida que el rugby ocupa y a los que quizás habría que agregar, desde las uniones regionales, más apoyo a los clubes que iniciaron hace ya un tiempo este tipo de acciones.

Éste es un año complicado -no bisagra ni determinante- para el rugby argentino en su esfera de la alta competencia. Quizá lo sea también para el resto, el 95 por ciento, el que destaca Hourcade y del que vienen estos Pumas y Jaguares. El desafío es saltar las barreras que colocó el traumático 2016 y ver hasta dónde se calibró y se dimensionó la experiencia primera de una temporada entera jugando en un escenario hasta entonces desconocido en lo que hace a viajes, preparación y, también, sistema de juego.

Ahora es tiempo de salir a la cancha. Ésta es la última semana de entrenamiento previo a la primera gran cita del año, el Súper Rugby, que para Jaguares tendrá su estreno el sábado 25 de febrero ante Kings, en Port Elizabeth, Sudáfrica. Y entonces se empezará a saber cómo encajarán las piezas para un grupo de jugadores que deberán seguir trabajando la identidad con una camiseta que no es la de un club ni la del seleccionado nacional y, además, los aspectos del juego que no funcionaron en 2016, especialmente la defensa y el scrum.

Comienza ahora el show profesional, el que llena las pantallas y otras vidrieras y el que muestra un rugby que llegó a dimensiones muchas veces difíciles de creer por sus niveles de intensidad, velocidad y precisión. Por eso, en medio de todo lo que viene, es saludable escuchar a Hourcade y seguir viendo y disfrutando a estos jugadores de Pumas y Jaguares comprometidos con la solidaridad.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas