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Táctica y estrategia: la receta de los futbolistas para dejar atrás la ansiedad mientras sigue el receso

A la espera de que el 3 de marzo se retome la actividad en el certamen local, los jugadores buscan alternativas frente a un tiempo libre mayor al habitual; "aprovechamos para distraernos, pero todos queremos jugar, los amistosos no son comparables", coinciden

Viernes 17 de febrero de 2017
Fernando Gago, con su mujer, Gisela Dulko, y otra pareja feliz, Juan Manuel Urtubey e Isabel Macedo, más Emiliano Papa y Gabriel Heinze
Fernando Gago, con su mujer, Gisela Dulko, y otra pareja feliz, Juan Manuel Urtubey e Isabel Macedo, más Emiliano Papa y Gabriel Heinze. Foto: Instagram
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"Aprovecho para ir al cine con mi novia, pasar más tiempo con la familia, cosas que no puedo hacer durante la temporada. Aún así, hay mucha ansiedad". Las palabras del delantero Lautaro Acosta, en diálogo con La Nacion, sintetizan lo que este período sin fútbol oficial significa para los jugadores. Una pretemporada que duró más de dos meses y que aún no se sabe cuándo va a terminar. La espera para los futbolistas se hace larga; la reanudación del torneo de Primera División aún no tiene fecha oficial, aunque se estima que la pelota volvería a rodar el 3 de marzo.

Los jugadores esperan, pero no desesperan. Mientras se siguen entrenando con la mente puesta en el torneo, se dejan tiempo para el disfrute e intentan disimular la ansiedad con actividades paralelas. "Al tiempo libre, nosotros (en Newell's) lo llamamos el entrenamiento invisible. Salimos y nos juntamos con nuestros amigos, pero siendo conscientes del descanso y con las comidas, para después estar enfocado 100% en los entrenamientos y partidos", dice Juan Ignacio Sills, defensor del conjunto rosarino.

"Uno sale a distraerse, a tratar de bajar la ansiedad, pero es difícil. Uno lo que quiere es jugar. Salimos, pero con recaudos, siempre atentos a que hay que cuidarse y evitar lesiones. Lo importante es llegar bien al inicio del torneo", cuenta Esteban Andrada, arquero de Lanús.

"Salimos, pero siempre atentos a que hay que cuidarse y evitar lesiones"
Esteban Andrada, arquero de Lanús

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A la fecha, la situación en el fútbol local parece ir aclarándose, pero aún no hay una comunicación oficial. En primera instancia, la AFA y el Gobierno acordaron cerrar un preacuerdo por la rescisión del contrato de Fútbol para Todos y el pago que deberá hacer la administración de Mauricio Macri (530 millones de pesos) para que se concrete. En segunda instancia, que el cónclave previsto para el próximo viernes concluya favorablemente y se dé respuesta a aspectos como el nuevo estatuto y el contrato por los derechos televisivos (cuya licitación está en plena puja entre FOX/ Turner, ESPN y Consor). Un acuerdo que destrabaría, de forma escalonada, la situación en todas las categoría, desde Primera hasta la D.

"El retraso en el inicio del torneo es un tema ajeno al jugador, pero es algo que nos complica. No se trata sólo de la ansiedad que nos genera, sino de la bronca que es entrenar toda la semana y que llegue el fin de semana y no jugar", comenta Brian Romero, defensor de Argentinos Juniors, escolta en la B Nacional detrás de Guillermo Brown, de Puerto Madryn.

"Nosotros empezamos en enero pensando en una preparación, nunca imaginamos llegar a febrero y seguir sin jugar. Sin embargo, no hemos tenido tanto tiempo libre porque hemos viajado mucho, cosa que nos ayudó para conocernos y unir al grupo", agrega Luciano Aued, volante de Racing. "Pero sí, el tiempo libre que te va generando la extensa pretemporada hay que medirlo. Salir con amigos, familia, pareja, disfrutar de ellos, y aprovechar que es verano para relajarse y compartir".

"Me gusta competir, por eso en casa saben que con este receso estoy sufriendo"
Luciano Aued (Racing)

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Si bien cumplen con los entrenamientos oficiales, muchas veces con doble turno, con las piernas cargadas y la mente confundida, los jugadores buscan saciar la adrenalina que les generan los partidos oficiales (y que no se satisface con los amistosos) con viajes y salidas en familia. "Cuando te acostumbrás a jugar fin de semana tras fin de semana y pasa esto, te sentís mal y tenés que hacer algo para controlarte. Jugar amistosos no llega a ser como jugar el torneo por puntos", se queja Alexis Martín Arias, arquero de Gimnasia y Esgrima de La Plata. "Se hace larga la espera. Por suerte, con Racing sumamos ocho amistosos, lo que nos da un cierto ritmo, pero no es lo mismo que competir. En mi casa, como saben que me gusta competir se dan cuenta de que estoy sufriendo y que este receso no me sienta cómodo, por eso tratamos de armar reuniones con amigos y mi novia para relajarnos", añade Aued. Las horas libres parecen infinitas.

"En la semana es más o menos lo mismo. Pero lo que tratamos de hacer es aprovechar los fines de semana libres para poder descansar. Yo voy a San Antonio de Areco y paso el tiempo con mis amigos, con mi familia. Durante el año estoy en Rosario y no los tengo cerca; en casa me siento más contenido y tranquilo", señala Sills sobre cómo manejar la ansiedad.

A pesar de la queja generalizada por el retraso, no todo parece ser tan malo. El tiempo extra que dio este receso de verano sirvió para que los jugadores se conozcan, se fortalezcan las relaciones y para acercar generaciones, más allá de las diferencia de edad. "A los más chicos les sirvió este tiempo para integrarse al grupo. Es un tiempo que se gana para conocernos más con los juveniles", revela Cristian Nasuti, defensor de Vélez. "Fue bueno para los chicos porque tuvieron más tiempo para prepararse y acomodarse al plantel, agarrar confianza y seguridad, y eso hay que aprovecharlo", agrega al respecto Federico Freire, volante de Olimpo, de Bahía Blanca.

El deporte profesional exige un esquema de trabajo en donde los momentos de descanso y relajación están medidos y controlados. Sin duda, este receso, que afectó por igual a todos los equipos, representó para los planteles una oportunidad para despejar las tensiones, dejar atrás las dudas y comenzar un trabajo progresivo sin las presiones y corridas de la rutina semanal. Sin embargo, la incertidumbre que transpira el fútbol argentino y que intentó ser disimulada por los jugadores, aún se siente.

Por Olivia Díaz Ugalde y Vannesa Hidalgo

Fabián Cubero, en un estudio de TV, con el Zorrito von Quintiero
Fabián Cubero, en un estudio de TV, con el Zorrito von Quintiero.
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