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En la liga española, Real Madrid disfruta un Andrés Nocioni más triplero y aún decisivo

Retirado de la selección, el Chapu se convirtió en certero tirador y tiene minutos importantes en España

Viernes 17 de febrero de 2017
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A los 37 años, Chapu es figura en el exigente básquetbol español
A los 37 años, Chapu es figura en el exigente básquetbol español.

Andrés Nocioni dice que está viejito, que no tiene las piernas de antes. Lo segundo es cierto, y lógico a los 37 años; lo primero, una exageración. No puede estar viejito un tipo que de vez en cuando es determinante en el mejor básquetbol de Europa. Como ayer, cuando fue gran responsable de que Real Madrid alcanzara una semifinal por la Copa del Rey, en un torneo que hace apenas un año lo premió como su jugador más valioso.

Este Chapu que ya cerró su historia en el seleccionado argentino, muestra aún en España que no es una pieza de relleno de plantel. Está en el club más importante del Viejo Continente, y aunque no tiene muchos minutos por partido, muchas veces juega los más importantes, los desenlaces inciertos. Es lo que para algunos es ser "titular": no integrar la formación inicial, sino protagonizar los momentos determinantes, calientes. Tener la confianza del entrenador para la definición del encuentro.

Nocioni es de ésos. No siempre, pero suele estar. Ayer, contra Andorra, cerró el tiempo regular de un choque que estaba apretadísimo, tanto que terminó 86-86 en los 40 minutos. Hasta entonces, el santafecino había hecho bastante, con rebotes, una tapa, dobles. Un rato de su participación permitió a un errático Real detener la sangría y convertir una caída por 16 tantos (37-21) en una por 10 (43-33). En el suplementario Chapu siguió contribuyendo y ya entonces el equipo madrileño se despegó hasta el 99-93 final. En apenas casi 15 minutos de acción, el argentino registró 11 puntos (fue el cuarto goleador de su conjunto), 8 rebotes, 2 asistencias y 2 bloqueos. Viejito y todo.

Tal vez se haya sentido cómodo en ese estadio, el Fernando Buesa, en el que brilló por años como alero de Baskonia. Pero hoy, cargando el peso de la camiseta blanca y el de la edad, es otro Nocioni. Menos brillante, menos protagonista, debe administrarse para seguir siendo útil en el club más exigente de Europa. Con esas piernas menos poderosas, las penetraciones en busca del aro ya no son asiduas, y Chapu se ha vuelto un basquetbolista de perímetro. No es que nunca haya jugado ahí, pero se transformó en un especialista del tiro largo. Siempre fue un buen triplero, pero lo de esta temporada jamás se le había visto: en la liga muestra un asombroso 52,38% en tiros de tres puntos, que lo ubican ¡segundo! en ese rubro en el mejor torneo nacional del continente.

Una función bien diferente a la que le tocó muchas veces en los últimos años en el seleccionado. A falta de un pivote de alta categoría tras el retiro de Fabricio Oberto, Luis Scola jugó de 5 y Nocioni tuvo que fajarse como ala-pivote contra tipos más altos y pesados. Mal no le fue, como en esa victoria inolvidable sobre Brasil en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Aquel 111-107 en dos tiempos extras vio la producción más alta de su historia con la camiseta albiceleste: 37 puntos y 11 rebotes. Con 8 triples, pese a actuar como 4. Un par de partidos más tarde, en el 78-105 a manos del invencible Estados Unidos, el feroz Nocioni se despidió del equipo nacional, aunque las cámaras se quedaron con otro adiós, el de Manu Ginóbili.

No necesitó aquella descomunal labor como visitante en el clásico sudamericano para que Real Madrid le ratificara la confianza: un mes antes le había renovado el contrato. No hacía falta confirmar la calidad de alguien que en la Casa Blanca había conquistado la Euroliga, la Copa Intercontinental, la liga de España (dos veces), la Copa del Rey (dos) y la Supercopa.

Pero Nocioni no vive del currículum. Se vale de lo que muestra desde siempre, lo que lo hizo llegar a Madrid. "Chapu tiene algo aquí dentro", explicó señalando su pecho el director técnico, Pablo Laso. "Algo que no se entrena. Cuando lo trajimos a Real Madrid queríamos eso. Porque lo transmite al resto. Por supuesto, sus triples, sus penetraciones, su juego baloncestístico también. Pero hay algo aquí dentro que no se entrena. Y Chapu lo tiene. Creo que todos en el equipo valoramos muchísimo que Chapu esté con nosotros", contó.

A los 37 hay menos piernas y aire. Pero su garra de fábrica y la conversión táctica hacen que el viejito Chapu aún haga ruido en el básquetbol de alto nivel mundial.

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