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Punta Tombo: más de un millón de pingüinos ocupan las playas y se convierten en un gran atractivo turístico

La etapa de la incursión en el mar es uno de los mejores espectáculos de la colonia

Viernes 17 de febrero de 2017 • 18:37
Millones de pingüinos, un espectáculo digno de ser apreciado
Millones de pingüinos, un espectáculo digno de ser apreciado. Foto: Télam / Maxi Jonas
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Miles de pingüinos de Magallanes ocupan en estos días las pedregosas playas de la reserva natural de Punta Tombo, 100 kilómetros al sur de Rawson, donde ya empiezan a ingresar al mar para tomar las primeras "clases" de supervivencia en las frías aguas de la costa de Chubut, en un espectáculo que es observado desde hace algunas semanas por numerosos turistas.

Los pichones de la mayor pingüinera de esa especie del mundo ya cambiaron el plumón gris oscuro por las plumas de juveniles que les permiten enfrentar las olas y hacerse a la mar, en uno de los mayores desafíos de su evolución.

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El espectáculo natural se puede ver en esa reserva protegida de 210 hectáreas, que en estos días está en su etapa más poblada del año, con más de un millón de ejemplares de distintas edades.

"Los pingüinos están esperando finalizar el cambio de plumas para poder comenzar su viaje migratorio, son grupos subadultos, juveniles nacidos en la temporada anterior y también de esta temporada" explicaron en su cuenta de Facebook los guardafaunas de Punta Tombo.

Todos al agua

La etapa de la incursión en el mar es una de las más atractivas de la colonia, porque los pingüinos parecen esperar "formados" en la orilla, a la que llegaron tras recorrer entre 300 y 1.500 metros, según donde esté ubicado el nido, en la inmensa reserva que crece cada año y cerrará en un par de meses, cuando quede vacía y concluya la temporada turística.

Los ejemplares de "Spheniscus magellanicus", tal su nombre científico, comienzan a observarse en Punta Tombo entre octubre y noviembre de cada año en una actitud muy activa, pues ni bien arriban comienzan a acondicionar sus nidos "escarbados" bajo las matas achaparradas de la reserva, que es visitada en promedio por 65.000 turistas por año.

"Los ejemplares están sanos y fuertes esperando el gran desafío de sus vidas", describió el subsecretario de Conservación y Áreas Protegidas de este distrito, Marcelo Bertolotti, al explicar el fenómeno natural que ocurre por estos días.

Los polluelos nacieron cubiertos de un plumón gris oscuro y, tras un par de meses, lo mudaron por un plumaje juvenil que les permite realizar sus primeras incursiones en el mar para buscar su propio alimento.

En esta época del año, al atractivo central de los pingüinos se suma la coexistencia con una variada fauna de aves marinas como cormoranes, gaviotas cocineras, gaviotas australes, gaviotines, eskúas y ostreros.

También merodean la reserva otras aves propias de la estepa patagónica, como choiques, martinetas, chingolos y calandrias y completan el cuadro los mamíferos terrestres de la zona, como guanacos, maras, zorros, piches y peludos.

Además del centro de interpretación ubicado en el acceso a Punta Tombo, la reserva cuenta con senderos que ordenan la circulación del visitante para evitar un impacto con la fauna.

La reserva tiene un mirador y puesto de control desde el cual los guardafaunas hacen su tarea de control y existen bancos y áreas de descanso a lo largo del recorrido, que también está preparado para personas con dificultades motrices.

Agencia Télam

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