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Ecuador le pone fin al inusual ciclo político de Correa

Tras diez años de presidencia, la más larga sin interrupciones para el país, el oficialista Moreno es el favorito; no lograría evitar el ballottage
Rubén Guillemí
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19 de febrero de 2017  

Correa, durante una visita a un complejo judicial, en Quito
Correa, durante una visita a un complejo judicial, en Quito Crédito: Presidencia de Ecuador

QUITO.- La Revolución Ciudadana iniciada en Ecuador hace diez años por Rafael Correa tendrá hoy su prueba de fuego con unos comicios presidenciales que algunos auguran como el principio del fin, o al menos el comienzo de una etapa muy diferente marcada por una economía en crisis y la pérdida del entusiasmo por el llamado "socialismo del siglo XXI".

Según las encuestas, el oficialista Lenín Moreno, de Alianza País, podría lograr el 35% de los votos, seguido por dos candidatos de derecha, el ex banquero Guillermo Lasso, del movimiento Creo, con 23% de apoyo, y la ex diputada derechista Cynthia Viteri, del Partido Social Cristiano, con 11%.

Pero para evitar una segunda vuelta el próximo 2 de abril, el postulante más votado debería obtener el 40% de los votos y diez puntos de diferencia con el segundo, un escenario que según las encuestas (más allá de los conocidos desaciertos de los sondeos en todo el mundo en los últimos tiempos) parece poco probable.

Ecuador vive hoy un momento crucial de su historia con el final de gestión del presidente que más años gobernó de forma ininterrumpida, el período más largo sin interrupciones golpistas en un país acostumbrado a las turbulencias políticas, y el inicio de un futuro incierto. Pero durante una recorrida por las calles de Quito o Guayaquil en estos días nadie podría decir que hay agitación o un clima político encendido.

Son muy pocos los carteles de publicidad política, no hay paredes pintadas con consignas, las elecciones no son tema de debates acalorados en los cafés o en las calles, y la mayoría de los actos de campaña fueron caravanas ante la imposibilidad de congregar grandes multitudes detrás de una consigna política.

"Esta campaña sosa y aburrida no forma parte de nuestras tradiciones", explicó a LA NACION Simón Pachano, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). "Yo creo que este clima es consecuencia de los diez años que vivimos bajo la omnipresencia de un líder carismático que ocupaba todo el escenario. Ahora el teatro se ve vacío sin su presencia", agregó.

Pachano también atribuyó el alto número de indecisos en las encuestas de opinión, cercano al 35%, a la desorientación que sienten los jóvenes. "Aquí el voto es optativo desde los 16 años y obligatorio a partir de los 18 años. Y a toda esa masa de jóvenes, que solo vivió bajo el régimen de Correa, le resulta muy difícil tomar una decisión en el momento en que se acaba la «normalidad»".

Otro aspecto evidente del clima político ecuatoriano es la falta de apasionamiento que generan los ocho candidatos que se presentan a estas elecciones. "Yo creí hace algunos meses que esto iba a ser una gran confrontación entre «correístas» y «anticorreístas». Pero me equivoqué", reconoció Pachano. "Eso se debe, en parte, a la debilidad de Moreno, un candidato tibio, del silencio, que no quiere decir hacia dónde va. Y por otro lado a la fragmentación y la debilidad de las candidaturas de la oposición", señaló.

Cambios

De todas maneras, la realidad en las calles muestra que esta sociedad es muy diferente de la que recibió Correa hace diez años. La pobreza se redujo del 37,6% en 2006 al 23,3% en 2015, y también se achicó la desigualdad entre ricos y pobres. El Ecuador que deja el gobierno saliente tiene mejor educación y grandes obras de infraestructura, autopistas, escuelas y hospitales. Todo gracias a la bonanza petrolera de comienzos de siglo, una de las principales fuentes de ingresos del país.

Sin embargo, los analistas debaten si Correa sólo se dedicó a distribuir la riqueza de la época de vacas gordas o si también hizo algún discernimiento de que el alto precio de las commodities no duraría para siempre.

"La reducción de la pobreza y la desigualdad no es un fenómeno exclusivo de Ecuador, sino de toda la región. Es más, también se dio en países que no aplicaron las políticas del llamado «socialismo del siglo XXI»", explicó a LA NACION José Hidalgo Pallares, director de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes).

Los analistas marcan también una diferencia con otros países de la región, como Perú o Colombia, que ya retomaron la senda del crecimiento, mientras Ecuador aún tiene pronósticos de recesión.

"El tema aquí es que Perú no se fue de fiesta durante el boom de los commodities como hizo Ecuador", sostuvo Hidalgo Pallares. "Perú ahorró una buena parte de sus ingresos, mantuvo su superávit fiscal, y aprovechó el boom para buscar nuevos mercados y firmar acuerdos de libre comercio. Ecuador en cambio se dejó estar y hoy debe pagar aranceles mucho más caros cada vez que quiere exportar", señaló.

Frente a esta situación, 12 millones de ecuatorianos están habilitados hoy a elegir quién será el timonel del barco que luego de una década de cambios deja de conducir Correa.

Los principales candidatos

35%

Lenín Moreno

El socialista, de 63 años, es el candidato del oficialismo para suceder a Correa, de quien fue vicepresidente (2007-2013)

23%

Guillermo Lasso

Empresario de 61 años, es dueño del Banco de Guayaquil y propone dar un giro a varias iniciativas de Correa

11%

Cynthia Viteri

Socialcristiana de 51 años y única mujer con chances de ir al ballottage, tiene una larga trayectoria en el Parlamento

10%

Paco Moncayo

El general retirado de 76 años es candidato de la alianza de centroizquierda Acuerdo Nacional por el Cambio

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