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Desintoxicarse del tema Donald Trump

Juana Libedinsky

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LA NACION
Sábado 25 de febrero de 2017
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NUEVA YORK.- La semana última viajé con mis compañeros de tenis de la Gran Manzana a un "duelo" muy gentil contra un club de Punta del Este. Mis compañeros tienen entre veinte y setenta años, y opiniones políticas moderadamente distintas, pero fue llamativo cómo muchos decían lo mismo: que querían aprovechar la excusa del viaje deportivo para hacer una "desintoxicación" del tema Trump . Escuchar ideas de otras latitudes, comer chivitos y, ni que hablar, ver cómo manejarse en el polvo de ladrillo que en Nueva York ya no existe, ultralento y que los desespera (pero no tanto como, a muchos de ellos, el presidente).

A mi vuelta, encontré que esto era parte de un fenómeno que se está haciendo popular: gente que hace un esfuerzo consciente de salir, aunque sea por poco tiempo, de las noticias sobre Donald Trump que parecen absorber absolutamente todo lo demás.

Tanto es así que un periodista de The New York Times lo intentó y fue una de las notas más comentadas de los últimos días. No le resultó fácil. Trump es totalmente onmipresente, no sólo en lo político, sino también en lo que tradicionalmente era escapismo. "El éter a través del cual fluyen las otras noticias", lo llamaron. Por ejemplo, en la New York Fashion Week, mucha de la moda más reflejadas por los medios tenía elementos de protesta, a veces sutiles como las inspiraciones en grupos de inmigrantes, a veces muy directas en inscripciones en camisetas. En las comedias de la televisión, como la adorable Big Bang Theory, en los créditos finales ahora se coloca un letrero contra las políticas del presidente. En las propaganda del Superbowl, realizadas especialmente y que son el segundo más caro de la televisión, había en varias un subtexto de denuncia. En los Grammy y los Globo de Oro, los artistas aprovecharon para manifestarse. En los Oscar, mañana, se apuesta que esto dará que hablar.

Encima, las noticias consumidas de manera digital conforman un sistema que se retroalimenta. Uno no sólo se vuelca por lo que más le interesa, sino también por lo que aparece como lo más leído, más visto y demás. Así que Trump, Trump, Trump y Trump.

MediaQuant, una firma que mide espacio en los medios que no es propaganda paga, encontró que Trump no sólo aparece ahora más que nadie, sino más que todas la otras mil celebridades juntas -y eso incluye a las Kardashian-. El matutino concluía preguntándose si puede ser saludable que esto se sostenga los próximos cuatro años a expensas de noticias y referencias de todo lo demás, y en los comentarios de lectores quedó en evidencia que la respuesta no es unívoca.

Algunos abogaban porque, como mis compañeros en el deporte blanco, cada persona tome las riendas de abrirse a otros temas. Otros decían que sacar la mirada aunque sea un instante de lo que hace Trump es una irresponsabilidad. Un punto medio posiblemente sea lo más lógico, pero para mis amigos, de cualquier manera, al "detox de Trump" se los arruiné yo. El domingo justo salió en este diario una larga nota que había hecho sobre Trump en la Florida y me lo comentaron. Igual, ya se volvían embebidos en los detalles de la historia uruguaya y de sus relaciones con la Argentina y Brasil; felices con la magia del mate con termo que se lleva bajo la axila, y convencidos de que no hay nada tan lindo como la pelota que pica despacio y la tierra naranja en las zapatillas. Detox o no detox, volverán encantados.

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