Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Tres claves para entender el tenor del personaje

Editó de Mao a Borges, "compuso" la icónica imagen del Che y burló las reglas de la época

SEGUIR
PARA LA NACION
Martes 28 de febrero de 2017
0

Los autores. Desde su fundación, la casa Feltrinelli apostó de lleno por la difusión de las obras emblemáticas de la izquierda, con títulos como Libro rojo, de Mao; Para leer El Capital, de Althusser, o los discursos de Ho Chi Minh. Pero Giangiacomo ponía un ojo en la revolución y el otro en la literatura, porque además de incluir nombres como Gombrowicz o Tom Wolfe, su catálogo funcionó como la puerta de acceso a Europa de los autores latinoamericanos: Miguel Ángel Asturias, Ernesto Sabato, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez o Jorge Luis Borges, del que publicó El Aleph en 1959.

El Che. La icónica imagen del comandante Guevara tal y como la conocemos es otro legado de Feltrinelli a la posteridad. El editor obtuvo en Cuba del propio Alberto Korda varias imágenes del Che meses antes de su muerte, entre ellas la célebre instantánea Che in the sky with jaket, y en octubre del 67 imprimió afiches con el encuadre ampliado de su rostro que colgó en su cadena de librerías. También la utilizó en la cubierta de los Diarios de Bolivia, cuyo original le dio Fidel en mano, que publicó en 1968. El póster salió con la revista Quindici, del Grupo 63, que también financiaba Giangiacomo, y desde entonces la imagen no ha parado de reproducirse.

La censura. Además de burlar el veto soviético sobre la novela de Pasternak, llevada al cine por David Lean, o los pruritos de la intelligentsia de izquierda con Lampedusa -El gatopardo fue rechazada anteriormente por Mondadori y Enaudi por reaccionaria-, Feltrinelli también supo esquivar la pacata censura italiana que prohibió la publicación de Trópico de cáncer por pornográfica. El editor imprimió el libro en Alemania y su jefe de librerías introducía ejemplares de contrabando en coche por la frontera Suiza.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas