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Gestión: las teorías nadan en el mar Muerto y esperanque llegue su Darwin

Opinión - Hay que patear el tablero: no hay nuevas ideas y las que están dando vueltas no explican los procesos que suceden en las empresas; el impacto de Trump y del Brexit

Andrés Hatum

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PARA LA NACION@ahatum
Miércoles 01 de marzo de 2017
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Si tuviéramos que buscar una teoría que haya cambiado una concepción muy arraigada en algún momento de la historia de la humanidad, podríamos elegir la teoría de la evolución de Charles Darwin. El científico propone que la vida, incluyendo los humanos, está relacionada y desciende de un ancestro en común.

Antes de la propuesta de Darwin, publicada en su libro El origen de las especies, en 1859, la única creencia era que la raza humana provenía de algún arquetipo creado por Dios que era diferente de los animales. La teoría de Darwin sostenía que la creación tomó más tiempo que los siete días bíblicos y que el hombre era un probable descendiente de los monos. Además de lanzar una revolución en las ciencias biológicas, generó un shock en la concepción religiosa sobre el origen del hombre.

¿Qué sucede con las teorías de management? Poco y nada. Un académico inglés me dijo que en los últimos años las teorías de la gestión nadan en el mar Muerto: no hay nuevas ideas y las que están dando vueltas no explican los procesos que suceden en las empresas. Repasemos algunas de esas ideas.

En 1995, Richard D'Aveni publicó el libro Hypercompetition. La hipercompetencia dejaba afuera a los grandes conglomerados, ya que pequeñas empresas, ágiles, dinámicas y con mayor capacidad de reacción, ocupaban sus lugares. La disrupción primaba por sobre la estabilidad y las grandes compañías estaban en peligro de extinción.

Volviendo a Darwin, sobreviven los más fuertes y los que más y mejor se adaptan. Según datos de The Economist, hoy estamos frente a una época de consolidación más que de hipercompetencia. Desde 2008, en los Estados Unidos hay una tendencia de fusiones y adquisiciones con un promedio de 30.000 acuerdos por año, equivalente al 3% del PBI (según datos la publicación norteamericana).

Incluso la Argentina sigue esa tendencia. En el primer semestre de 2016 las fusiones y las adquisiciones se habían multiplicado por siete si se compara con el primer semestre del año anterior. Y esa tendencia llegó para quedarse.

Otra de las ideas que requieren revisión es la de los factores que motivan a las personas a trabajar. Las teorías motivacionales, así como la de las necesidades, impactaron en la forma en que las organizaciones tratan a sus empleados. Pareciera que no son sólo el dinero, la seguridad o la presión los motivadores más relevantes para las personas. Existen estudios, como el de Teresa Amabile y Steven Kramer, que mencionan el poder de los pequeños logros que hacen que la gente sea más productiva a medida que tienen un sentido y un fin.

La apología y la glorificación de los emprendedores es otro de los paradigmas que las teorías de management han incorporado en los últimos años. Un emprendedor exitoso hoy es considerado casi un semidiós terrestre. A veces cansa escuchar a algún emprendedor que por haber hecho un negocio más o menos bien termina hablando en cuanta conferencia hay dando "charlas inspiradoras". Endiosamos a un grupo de exitosos pero no logramos analizar que el 90% de los emprendimientos fracasa, según un reciente artículo de Forbes.

Además, de acuerdo con el Bureau of Labor Statistics de los Estados Unidos, la creación de emprendimientos sufrió en los últimos años su peor declinación, y el mismo camino transitó la generación de empleo proveniente de esos negocios. Tal vez muchos emprendedores tengan que volver a la vida corporativa para poder seguir aprendiendo antes de lanzarse al vacío.

Un nuevo paradigma

Finalmente, el contexto político internacional también impacta en las teorías del management. Muchas de las ideas previamente expuestas surgen en el apogeo del liberalismo económico. Pero la recesión y crisis de 2008 representó un nuevo marco que culmina con la llegada de Donald Trump al gobierno de Estados Unidos con su discurso antiliberal, con Europa crujiendo con la salida de Gran Bretaña y con una expectativa de que la globalización y el comercio multilateral dejarán de ocupar un lugar de privilegio y podrían ser reemplazados por el bilateralismo y por un mayor proteccionismo. ¿Cómo afectará esto al mundo de los negocios y las organizaciones? ¿Qué impacto tendría en la economía digital un mundo menos abierto y propenso al intercambio de recursos?

Hace falta que un Darwin del management venga a patear el tablero de las teorías existentes y generar un replanteo que hoy requieren de manera urgente las organizaciones.

El autor es PhD y profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella

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