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Ted Chiang. La ciencia ficción como laboratorio filosófico

Nacido en EE.UU. de padres taiwaneses, escritor con una obra breve pero muy premiada -es el autor del relato en que se basa la película La llegada-, desarrolla una "ficción especulativa" que se acerca a la reflexión filosófica sobre el tiempo, el lenguaje y la tecnología

Domingo 05 de marzo de 2017
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PARA LA NACION
Ilustración: Fernanda Cohen
Ilustración: Fernanda Cohen.

En estos días de aceleración tecnológica, crisis ecológica e inesperados y bruscos giros geopolíticos, pareciera que el labor de escritores actuales de ciencia ficción –y del género distópico también– está en peligro de extinción. Los meros hechos cotidianos que se reportan en los medios hubieran sido muy difíciles de imaginar hace sólo dos o tres décadas. Y, en muchos casos, obras de estos géneros (antes marginalizados como ficción pulp o entretenimiento para geeks y paranoicos) se están leyendo como guías para entender los acontecimientos del presente.

Hace bastante tiempo, por ejemplo, Hollywood redescubrió la obra de Philip K. Dick (1928-1982), cuyos mundos en sus novelas y cuentos como ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (adaptada parcialmente en la película Blade Runner) y Minority Report parecieran hoy ser más proféticos que especulativos. Y hay otro dato: con la llegada a la presidencia estadounidense de Donald Trump, 1984, de George Orwell (publicado en 1948), se ha convertido en un best seller en Estados Unidos. Mientras, en el sistema de Bibliotecas Públicas de la ciudad de Nueva York la lista de espera para pedirlo prestado es tan larga que en el blog de la sede central se sugieren otras novelas con escenarios distópicos que están disponibles para préstamo.

La pregunta es, entonces, en un mundo donde ya se predice que dentro de diez y veinte años los robots reemplazarán a más del 50% de los trabajos, donde los autos sin conductor ya están funcionando en varios países, donde un viaje tripulado a Marte ya está en los planes a corto plazo de agencias gubernamentales y empresas, donde el consenso científico es que la civilización humana ha puesto en riesgo su propia supervivencia al destruir la biosfera de su planeta… ¿cómo se puede crear una obra de ciencia ficción que nos sorprenda más que la realidad misma? ¿Y que también nos permita pensar sobre nuestro mundo y su futuro de una manera novedosa y, tal vez, hasta optimista?

Imaginación literaria

Una respuesta contundente se encuentra en la escueta pero ya posiblemente canónica obra del estadounidense –descendiente de padres taiwaneses– Ted Chiang. Sus ocho cuentos reunidos en un volumen titulado Stories of Your Life and Others –él único libro suyo publicado hasta hoy– representan un hito mayor no sólo en la ciencia ficción contemporánea reciente, sino además en la literatura –punto– de nuestro tiempo.

Como pocas obras de ficción contemporánea, responden inequívocamente al mandato que proponía el poeta Ezra Pound para la creación literaria a principios del siglo pasado: make it new (algo así como “hacé algo nuevo”). En los cuentos de Chiang vive una inteligencia literaria completamente nueva, informada por profundas lecturas técnicas y científicas, y una ética personal que solamente le permite publicar cuando tiene algo nuevo para decir.

Chiang no difunde su edad en la sucinta autobiografía de la solapa de sus libros, y en el puñado de entrevistas y conferencias suyas que se encuentran online se hace evidente que, aunque es cordial y agradecido por su éxito, no tiene ganas o necesidad de compartir datos de su vida personal con sus lectores.

Se sabe, sí, que se recibió en la Universidad de Brown en 1989 con un título en ciencias de la computación. Asistió al prestigioso taller intensivo de ciencia ficción Clarion, donde ocasionalmente hoy es profesor. Se gana la vida en Seattle, escribiendo manuales de usuario para programas de computación. Cuando tiene una idea para un cuento es capaz de pasar varios años leyendo una extensa bibliografía, para crear un mundo conceptual verosímil. Entiende que la religión, tanto como la ciencia, han sido formas de la civilización para comprender el cosmos y –aunque es ateo– no desprecia los saltos metafóricos de las religiones para intentar darle un orden comprensible al universo.

Ted Chiang. Foto: Corbis
Ted Chiang. Foto: Corbis.

Antes de seguir, aseguremos a los lectores que es normal que no hayan oído hablar de Ted Chiang. Aunque su libro ha sido traducido al castellano –y múltiples idiomas más–, aún no ha llegado a la Argentina. Quizás eso se rectifique pronto, sólo por el hecho de que la película La llegada (Arrival) –una de las nominadas a mejor película en la última entrega de los premios Oscar– está basada en su relato “Cuentos de tu vida”.

La llegada es una versión del cuento, con algunos tonos y situaciones agregadas que no existen en el original. La premisa básica se mantiene: alienígenas no hostiles de repente aparecen en la Tierra; una lingüista es reclutada por el ejército estadounidense para aprender su idioma y averiguar las intenciones de los visitantes. Pero el clima militarista y de conflicto geopolítico, y las muletillas de cine de acción que sostienen la película, no están en el cuento original.

También hay que aclarar que los cuentos de Chiang ocurren tanto en el pasado como en el presente y el futuro. No es un mundo exclusivamente poblado por naves espaciales y alienígenas. Hay un cuento en el remoto pasado de Babilonia; otro en un campus universitario estadounidense del futuro próximo; uno bellísimo –una joya del genero steampunk – que mezcla la Londres victoriana, la producción de autómatas, la filosofía del Golem y una teoría genética ucrónica. Y, en un acto de gran franqueza, Chiang cierra su libro con un apéndice en el que cuenta cuál fue la idea original que generó cada cuento. Es como un mago que, tras hacer su truco, explica cómo lo hizo. Y aun sabiendo eso, el asombro del truco no disminuye.

Chiang no es un escritor de acción o necesariamente de escenarios futuristas y exóticos; es un escritor filosófico. Usa la literatura como un laboratorio especulativo científico para ensayar hipótesis sobre el cruce entre el ser, el tiempo, el lenguaje y la tecnología. En una entrevista con el sitio Boing Boing en julio de 2010, dijo: “La ciencia ficción es un buen género para hacerse preguntas filosóficas; preguntas sobre la naturaleza de la realidad, sobre qué significa ser humano, sobre cómo llegamos a saber las cosas que sabemos. Cuando los filósofos proponen experimentos de pensamiento como un método de analizar ciertas preguntas, esos experimentos muchas veces tienen un aire de ciencia ficción. Se empalman muy bien las dos disciplinas”.

Por ejemplo, “Cuentos de tu vida” está contado en fragmentos: una mitad en la cual la narradora habla con su hija en segunda persona, y otra mitad en la que la misma narradora relata sucesos de su pasado reciente. Lo que aprendemos al final del relato es que esta narración temporalmente bifurcada es el resultado de haber aprendido el lenguaje oral y escrito de los alienígenas, un proceso por el cual la lingüista logra entender el tiempo de una forma completamente novedosa. A diferencia de los humanos, que experimentamos, hablamos y escribimos del tiempo como un fenómeno secuencial entre el pasado y el futuro, los alienígenas experimentan todo el tiempo simultáneamente. Aunque habitan el mismo cosmos que nosotros, algo de su naturaleza orgánica les permite vivir en un tiempo circular o simultáneo. El cuento es una operación proustiana concentrada al máximo y al revés: una búsqueda del tiempo futuro.

Vértigo

Si hay algo que tienen en común los ocho cuentos de Chiang, es esa sensación de vértigo creada por la combinación de dos o tres ideas comprensibles para construir a partir de ese choque una nueva realidad totalmente inesperada. Como en el relato en que una matemática descubre que nada dentro de su disciplina es demostrable o real y logra comprobar que toda la matemática es una ficción. O el cuento sobre la construcción de una torre de barro que llega hasta el cielo; es tan alta que lleva un año trepar hasta su cima y hay generaciones que nacen, trabajan, viven y mueren en las nubes sin nunca tocar la tierra. O un informe científico que analiza las consecuencias de haber sido cómplices en la generación de una inteligencia artificial exponencialmente superior a la nuestra, dejándonos sin capacidad de entender los descubrimientos o tecnología de este nuevo ente.

Todo este entusiasmo es parte de un consenso crítico internacional que ya lleva muchos años. Los cuentos aparecieron en distintas revistas entre 1990 y 2002 (entre ellas, Omni, Asimov’s y Nature). La colección de sus cuentos lleva tres ediciones: la primera en 2002 en un sello dedicado a la ciencia ficción (Tor Books); la segunda en 2010 por una casa editorial independiente (Small Beer Press); y la tercera el año pasado, tras el estreno de La llegada, por Vintage. En este camino, Chiang ha cosechado decenas de premios, entre ellos los más prestigiosos dentro de la ciencia ficción: los Hugo, los Nebula y los Locus Awards. Ha publicado siete otros cuentos que no han sido reunidos en un volumen aún, y tres de sus relatos están en la fase inicial de ser adaptados al cine.

Chiang está posicionado para convertirse en una de las sensibilidades artísticas que defina nuestros tiempos. Su producción literaria es breve si hacemos un mero conteo de cuentos. Pero cada uno tiene la contundencia de una obra mucho más vasta. Una guía fundamental para pensar los cambios radicales que sufre el ser humano en su vertiginosamente mutante entorno tecnológico-natural.

Biografía

Ted Chiang nació en Port Jefferson, New York, en 1967. Estudió ciencias de la computación en la Universidad de Brown y reside en Seattle, donde trabaja escribiendo manuales de usuario para programas de computación. Es autor de varios cuentos, algunos reunidos en su único libro Stories of Your Life and Others, que todavía no llegó a la Argentina. Recibió los premios literarios más importantes de la ciencia ficción.

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