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Nuevos murales se apropian de los espacios de Buenos Aires

Estaciones de tren, instituciones culturales y hasta paredones del Riachuelo son algunos de los lugares en donde se los puede apreciar

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LA NACION
Sábado 04 de marzo de 2017
Raiteri en la Casa Municipal de la Cultura de Olivos
Raiteri en la Casa Municipal de la Cultura de Olivos. Foto: Diego Paruelo / AFV
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Por iniciativa de organismos públicos e instituciones privadas, los artistas locales embellecen ciudades y barrios con sus obras. El arte mural tiene una tradición sólida en la Argentina. Quizás su impulsor más notable, por un sentido de pertenencia al barrio que le había dado cobijo en tiempos difíciles, haya sido Benito Quinquela Martín. Pero hubo otros como él: Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni, Noemí Gerstein, Raúl Soldi, Juan Carlos Castagnino y Ricardo Carpani, en distintos contextos históricos, hicieron que los muros hablaran o liberaran la imaginación de los transeúntes.

Desde hace algunos años, además, obras de artistas argentinos lograron que la espera en las estaciones del subte porteño fuera más agradable. Trabajos de Rogelio Polesello, Luis Felipe Noé y Pablo Siquier, entre otros de Carlos Nine y Quino, se pueden apreciar en andenes y túneles. Muchos barrios de la ciudad de Buenos Aires cuentan con murales de artistas famosos o anónimos. La organización Buenos Aires Street Art (www.buenosairesstreetart.com/es) ofrece visitas guiadas virtuales por obras individuales y grupales de artistas callejeros.

Obra de Muntaabski en la estación Cetrángolo
Obra de Muntaabski en la estación Cetrángolo. Foto: Diego Paruelo / AFV

"Mi comienzo como muralista empezó en pequeño formato, en casa de clientes -cuenta Nushi Muntaabski-. El primer mural en espacio público que hice, en San Telmo, cambió mi mirada, ya que no había un cliente sino un ciudadano. Él es el espectador del arte mural." Para Muntaabski, cada lugar, ciudad o provincia es una tela en blanco, y de cada contexto se aprende algo. No es lo mismo pintar un mural en la fachada del edificio de una empresa multinacional que en una escuela pública o en una plaza. "Amo reproducir en la calle obras de otros artistas que la gente puede ver en museos", dice. Se pueden ver sus obras en el túnel de la Estación Dr. Cetrángolo de la Línea Mitre, sobre la calle Malaver; en la Planta Isover, de la localidad de Lavallol y en la Estación San Martín de la Línea C del subte, entre otros muchos espacios. Y en su página web: www.nushimuntaabski.com/NEW/

Inés Raiteri es una artista marplatense que experimenta con varios soportes (www.inesraiteri.com.ar). Las referencias urbanas son para ella una tela en la que un cuadro se pinta sobre otro. "La experiencia urbana es la que va escribiendo un texto sobre nosotros. Hay cuerpo, trama, volumen, desplazamiento; hay texto, olor, color e historia." Su mural emplazado en la Casa de la Cultura de la Municipalidad de Vicente López (Ricardo Güiraldes 1060) tomó la paleta de colores del entorno y las formas de aires neogóticos de la iglesia Jesús en el Huerto de los Olivos, construida en 1939. Desde hace tres años, la Secretaría de Cultura de Vicente López desarrolla el proyecto Viví Arte, que convoca a artistas reconocidos para que intervengan espacios públicos. "Mi obra propone un distanciamiento entre lo que el ojo puede ver y lo que no verá jamás", señala Raiteri.

En la plaza adyacente de la estación Caballito del Ferrocarril Sarmiento, con entrada por la calle Rojas, se luce Ciudad Matasiete, mural que Diego Perrotta hizo en colaboración con Omar Panosetti. Allí aparecen dos personajes característicos de su producción: El Matasiete y El Diablo. "Son personajes antagónicos -remarca Perrotta-. La figuración del mal y el justiciero y defensor del pueblo. Sentí la necesidad de salir del encierro del taller para habitar el espacio público."

Su trabajo no aspira a ser un arte hermético. "Mi obra se puede ver en la vía pública en los murales callejeros, en tapas de discos de rock, en libros editados con músicos y poetas", agrega el artista (www.diegoperrotta.com.ar).

Esplendor, el soñado sitespecific en el muelle Vuelta de Rocha, en el Riachuelo de Buenos Aires, es obra de Paola Vega (www.paovega.blogspot.com.ar). Está hecho con pintura acrílica sobre el muro de contención del Riachuelo y ocupa casi 200 metros de largo por 4 de alto. "Se hizo mediante un sistema de andamiaje encastrado en el mismo paredón, que permitía desplazarse para pintar", cuenta Vega. El proyecto fue gestionado y producido por Triba, un grupo que produce este tipo de apuestas a gran escala en lugares públicos y otro tipo de intervenciones. "Elegí el paredón de contención del Riachuelo porque podía realizar allí una pintura que se fusionara con el paisaje y que a su vez continuara a través del reflejo del agua", dice Vega. Su obra, inspirada en las grandes pinturas horizontales de Claude Monet y en las de William Turner, restituye a La Boca, barrio de murales por antonomasia, su prestigio como usina del arte popular.

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