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Una revolución en cámara lenta: la sorprendente capacidad de supervivencia de la televisión tradicional

Pese a la amenaza que implican el avance de las plataformas como YouTube y Facebook y de los servicios de streaming, la industria de la TV sigue dando pelea

Miércoles 08 de marzo de 2017
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Cuando Charlie Brooker, el creador de Black Mirror, una serie de televisión sobre el impacto social de las nuevas tecnologías, se va por el fin de semana con su familia, su hijo pequeño ocasionalmente se encuentra con algo quizá demasiado bárbaro incluso para el show distópico de su padre: un televisor a la antigua con sus canales y una grilla de programas fija. En vez de poder ver lo que quiere en cualquier momento, tiene que esperar cierta hora de cierto día en cierto canal. "Le parece terroríficamente anticuado", dice Brooker. Ese tipo de televisión eventualmente quedará en el pasado. La gente podrá escoger cualquier programa en cualquier momento en unas pocas plataformas favoritas, como Netflix (donde reside Black Mirror) o Amazon, así como Facebook y Snapchat para videos compartidos por amigos y gente famosa. Todo el material de Fox estará en un canal en vez de en muchos. Y el hijo de Brooker podrá encontrar fácilmente un ejército de marcas: un canal Lego, un canal Harry Potter, un canal Guerra de las Galaxias.

Ese momento se puede estar aproximando, pero aún hay abundantes obstáculos en su camino. Internet ya ha cambiado lo que miran los espectadores y el tipo de programación de video que se produce, y está comenzando a perturbar los horarios televisivos de cientos de canales. Pero todo esto se está dando en cámara lenta, porque en las últimas décadas la televisión ha desarrollado uno de los modelos de negocios más lucrativos en la historia del entretenimiento y tanto los distribuidores como las cadenas de televisión tienen un interés profundamente enraizado en retenerlo.

Foto: Pepe Serra (Mènsula Studio)

La televisión paga y la de aire, que siguen siendo el cimiento del entretenimiento de video en el hogar en gran parte del mundo, están siendo erosionadas por dos lados. En un extremo, la gente está viendo videos gratis en grandes plataformas sociales como Facebook, Instagram (que es propiedad de Facebook), YouTube y Snapchat. Cada una de estas plataformas tiene miles de millones de visitas al día. Los videos gratuitos tienen un soporte comercial, que comenzará a reducir el mercado de publicidad en TV, que actualmente es de US$ 185.000 millones. Muchos de esos videos podrán ser descartables (literalmente en el caso de Snapchat, donde las historias por lo general desaparecen después de 24 horas), pero las plataformas sociales como Facebook tienen excelente información de quién está mirando y por cuánto tiempo, permitiéndoles vender publicidad altamente dirigida. Facebook, YouTube y Snapchat también tienen la escala necesaria para mantener a los usuarios en sus plataformas por largos períodos. En promedio, los usuarios de Facebook pasan casi una hora al día usando Facebook mismo, Instagram y Messenger, además del tiempo que dedican a WhatsApp.

En el otro extremo, la gente está consumiendo video de calidad premium en servicios por suscripción como Netflix, Amazon y Hulu en Estados Unidos y en todo el mundo. Los 94 millones de suscriptores de Netflix usan el servicio casi dos horas al día y esa cifra va en aumento. Netflix y Amazon están amasando grandes bases de usuarios cobrando una suscripción baja -entre 8 y 12 dólares al mes- e invirtiendo fuertemente en contenido libre de avisos. Esa ofensiva de inversión está elevando el costo de producción de televisión de calidad para todos los demás. Así, la economía de Internet gradualmente está estrangulando un modelo de negocios bien establecido: el de la TV por cable.

Nuevo paradigma

El paso de la televisión por aire al cable a fines del siglo XX fue un evento con grandes consecuencias. Las compañías de medios ofrecían un gran paquete de canales que contenía algo para todos, inicialmente a precio razonable. El público total de la televisión crecía sin cesar a medida que se ofrecía a los clientes más canales entre los cuales escoger y los distribuidores y los productores de contenido de video obtenían beneficios a través de suscripciones y publicidad. El número de canales proliferó al descubrir las compañías de medios que atender públicos de nicho podía generar ingresos: Fox News, creada en 1996, aporta más ganancias que cualquier otro activo del imperio de Rupert Murdoch, así como ESPN, una cadena sólo de deportes, sigue siendo la parte más lucrativa de Disney (y es el canal más rentable de todos).

Pero al mismo tiempo que las compañías de medios seguían agregando canales, la TV paga dejó de ser una buena oferta para los espectadores. Allá por 1995 los estadounidenses en promedio tenían sólo 41 canales entre los cuales escoger y veían diez de ellos por semana. Para 2008 los suscriptores de cable tenían en promedio 129 canales para elegir y veían 17,3 de ellos a la semana, según Nielsen, una compañía de estudios de mercado. Cinco años más tarde tenían 189 canales, pero aún veían sólo 17,5 de ellos cada semana, casi lo mismo que antes.

Al mismo tiempo están pagando mucho más por tener tantas opciones y los horarios son inflexibles. En Estados Unidos la cuenta típica de TV paga se ha casi duplicado en una década, a más de US$ 100 al mes, según Leichtman Research Group, mientras que los ingresos disponibles mayormente se han mantenido sin cambio. Eso creó una oportunidad para proveedores de video por Internet. Netflix da a los espectadores un montón de programas en un lugar, para verlos cuando quieran, por menos de 10 dólares al mes. Y las redes sociales ofrecen video a demanda. Esto explica que el consumo de TV común está en declinación. En Estados Unidos, el mercado más desarrollado, en los seis años hasta el otoño boreal de 2016, el consumo de TV de aire y de cable de todos los grupos etarios cayó 11%, a poco más de cuatro horas al día, según datos de Nielsen compilados por Redef. En el mismo período el consumo de TV de los jóvenes de 12-24 años cayó un impactante 40%. Abandonar el cable por completo es algo que recién comienza en Estados Unidos y aún no tiene incidencia en mercados menos desarrollados, donde la penetración y los precios son mucho más bajos. Pero si la tendencia continúa, el efecto será devastador para las compañías de contenidos.

Lo que es en algún sentido paradójico, estas tendencias ayudan a explicar por qué la TV ahora está en la mejor situación de toda su historia. En la nueva era de la televisión premium, las cadenas y los servicios de streaming compiten por los suscriptores. La televisión antes se basaba en una programación de fórmula amplia en su esfuerzo por conseguir dólares de publicidad, pero eso comenzó a cambiar en la década de 1990, cuando HBO, un canal de cable premium sin avisos, comenzó a ofrecer programas de alta calidad para ganar suscriptores.

Nunca estuviste tan bien

Los servicios de streaming ahora han agudizado la competencia por la atención de los espectadores. Netflix, Amazon y Hulu gastarán este año entre las tres más de US$ 10.000 millones en contenido para TV. HBO respondió elevando su presupuesto a más de US$ 2000 millones al año. Esta competencia ha dado a los espectadores Game of Thrones y Westworld en HBO y The Crown en Netflix, shows que cuestan US$ 10 millones o más por cada episodio. También ha llevado a Netflix a pagar decenas de millones de dólares por una tercera temporada del show de Brooker, Black Mirror, robándoselo a Channel 4 de Gran Bretaña.

No todos serán ganadores. El año pasado había más de 450 programas originales guionados en la televisión estadounidense, más de dos veces la cantidad que hace seis años. Este año puede llegar a haber 500, dando señal de que se aproxima lo que John Landgraf, de FX, llama "el pico de la TV", el punto en el que hay más televisión que lo que puede sostener la economía de los medios. En su estudio del futuro del video, Redef señaló que los ejecutivos de programación están cancelando muchos más programas que antes.

Las compañías de medios tradicionales están tratando de defender el sistema de TV paga que los hizo ricos. Hulu -copropiedad de Disney, Fox, Comcast y time Warner- y AT&T, un gigante de la televisión paga y las telecomunicaciones, están entre quienes ofrecen una versión más barata de la TV paga por streaming a través de Internet. AT&T incluso hizo una movida aún más audaz hace unos meses al ofertar por la compra de Time Warner. Si es aprobada por los entes reguladores, la adquisición por US$ 109.000 millones daría a AT&T una integración vertical para protegerse si el sistema actual de TV paga se derrumba.

El último bastión del oligopolio de la TV paga es la programación en vivo, especialmente los deportes, que tradicionalmente las cadenas cubren muy bien. Los eventos deportivos se cuentan entre las pocas experiencias "masivas" verdaderas que aún perduran; todo el público ve lo mismo al mismo tiempo, lo que resulta irresistible para los anunciantes. En una "cumbre deportiva" en diciembre último, organizada por Moffett Nathanson, una firma de estudios de mercado, Nielsen presentó un cuadro que muestra hasta qué punto los deportes han llegado a dominar la TV tradicional. 93 de las 100 transmisiones más vistas en 2015 fueron programas deportivos, comparado con sólo 14 diez años antes.

Las tarifas publicitarias en general han estado planas o en caída en casi todo el sector, pero el gasto en avisos para programas deportivos ha aumentado rápidamente, en un 50% en los diez años hasta 2015, según Nielsen y MoffettNathanson. Esto vale incluso a pesar de que el número de espectadores ha comenzado a bajar porque son tan escasos los programas que pueden atraer grandes públicos. Los deportes en vivo también son un importante argumento de venta para los clientes de TV paga, permitiendo a los canales deportivos cobrar más a los distribuidores de señal de cable y satelital por sus cadenas. ESPN, propiedad de Disney, tiene alrededor de 90 millones de suscriptores e ingresos por casi US$ 8000 millones, lo que lo hace de lejos el canal de cable de mayores ingresos brutos en todo el mundo.

El costo de los derechos deportivos también ha estado aumentando en forma dramática en todo el mundo, al explotar las ligas deportivas la necesidad desesperada que tienen de ellas los sistemas tradicionales de TV. En Estados Unidos las tarifas anuales que ESPN y tres de las cuatro grandes cadenas de aire están pagando por los derechos para transmitir la Liga Nacional de Fútbol americano hasta comienzos de la próxima década han aumentado a casi el doble en diez años, llegando a un promedio de alrededor de US$ 5500 millones al año. ESPN y TNT, propiedad de Time Warner, están pagando entre ambas US$ 24.000 millones por los derechos a transmitir los partidos de básquet de la NBA en los próximos nueve años, casi tres veces lo que pagaban bajo su anterior acuerdo.

Los espectadores se volcarán también a otras opciones, especialmente en celulares y tabletas, para los que se venden por separado los derechos de streaming. Las compañías de telecomunicaciones de todo el mundo probablemente ofrezcan sumas cada vez más grandes para transmitir deportes por streaming a través de sus redes de datos. El streaming de deportes en vivo se volverá más común, aunque inicialmente a escala limitada; la tecnología para el streaming concurrente de un gran evento deportivo a decenas de millones de fanáticos aún está por desarrollarse.

Lo que es más importante, el modelo de negocios actual sigue siendo demasiado lucrativo como para abandonarlo tan pronto. Pero eventualmente los fanáticos pueden llegar a ver deportes en pantallas de un modo completamente diferente: en realidades alternativas.

Ganadores y perdedores

La industria enfrenta profundos cambios

Adiós a la pantalla

En los últimos seis años el consumo de TV abierta y TV por cable en los Estados Unidos -el mercado más de desarrollado para la industria- cayó un 11%, a poco más de cuatro horas al día.

Jóvenes en retirada

La caída más fuerte se registra en la franja etaria de entre 12 y 24 años, que cada vez más prioriza otras pantallas como los celulares.

Cable en baja

En el mercado norteamericano hay una incipiente tendencia a abandonar por completo el servicio de TV por cable..

Redes en alza

Las plataformas sociales, con Facebook y YouTube a la cabeza, alcanzan miles de millones de visitas diarias con los videos gratuitos

Apuesta al contenido

Netflix, Amazon y Hulu desembolsarán este año entre las tres más de US$ 10.000 millones en contenido para televisión.

El deporte es el rey

93 de las 100 transmisiones más vistas en 2015 fueron de programas deportivos

Traducción Gabriel Zadunaisky

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