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Darío Lopilato: "Volví a trabajar porque las cosas con Noah, gracias a Dios, salieron bien"

El actor vuelve a la televisión con la miniserie Suplentes; aunque no deja de viajar a Los Angeles para acompañar a Luisana y Michael Bublé en la lucha contra el cáncer de su hijo -del que se está recuperando-, el 2017 se presenta lleno de proyectos

Jueves 09 de marzo de 2017 • 23:40
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LA NACION
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Darío Lopilato vuelve a la televisión con Suplentes
Darío Lopilato vuelve a la televisión con Suplentes. Foto: Gerardo Viercovich

Darío Lopilato vive a la vuelta de la casa de sus padres pero jura que no es para asegurarse la cena cuando no hay ganas de cocinar. Bueno, quizás alguna que otra vez asalte la heladera en secreto. Tiene llaves y no tiene que avisar. Pero normalmente mantiene la independencia y jura de nuevo que fue casualidad, que siempre vivió en Villa Urquiza y justo encontró una casa encantadora ahí, a metros de su mamá, a la que según dice sólo ve por la ventana cuando pasa a comprar algo en el súper que está enfrente de su hogar de soltero. "Y ni siquiera me toca el timbre para saludarme", dice entre risas. La cita para charlar con LA NACION es, naturalmente, en su bar preferido de Villa Urquiza. Disfruta del barrio. Los amigos, el café, el fútbol y los sobrinos, que le arrancan sonrisas de sólo nombrarlos. La familia.

Hace unos meses la devastadora noticia de la que se hizo eco el mundo, que Noah, el hijo mayor de su hermana Luisana y Michael Bublé tenía cáncer, levantó un muro de hermetismo entre la prensa y la familia Lopilato, muro que nadie osó perturbar. El ser humano puede ser solidario o no serlo pero cuando un niño sufre es muy difícil que un corazón no se apriete. Como toda su familia, Darío viajó varias veces a Los Angeles y partirá este fin de semana nuevamente, para acompañar en esta lucha que comenzó hace cinco meses. Pero ahora puede hablar, y ahora sonríe con los ojos antes de decir las palabras del alivio: "Noah está bien. Está muy bien, después de unos meses largos". Darío avisa que no va a dar detalles, que eso lo hará su hermana a su debido tiempo, pero ya se supo semanas atrás que Noah fue operado, pudieron sacarle el tumor que se le había detectado en el hígado y enfrenta un intenso tratamiento para terminar con la enfermedad definitivamente. Las perspectivas son optimistas y por eso, de a poco, la rutina familiar de los Lopilato en Villa Urquiza se ha ido recuperando.

-¿Te vas a Los Angeles?

-Voy a estar allá con mis sobrinos, unos días. Con el otro también, Elías no sabés lo que es ese nene está muy grande. Como todavía no tengo hijos me llevo mucho con mis sobrinos.

-¿Cómo enfrentaste estos meses?

- Para mí es muy difícil hablarlo. Pero me aferré a Cristo, yo creo mucho en Dios, y vino un milagro de Dios. Desde cómo se encontró, desde la operación, hasta todo. Pero me gustaría que la que dé detalles sea mi hermana. Fue algo que nos unió mucho como familia. Dios existe.

-¿Qué lugar ocupa la religión en tu vida?

-Para mí es una forma de vida, no lo llevo como religión. Soy Cristiano Católico Apostólico no romano. Esa es la definición... Pero yo creo en Dios, en Jesús y en el Espíritu Santo. Para mi es una forma de vida. Este fue el momento en el que quise aferrarme a la fe. Fueron momentos muy fuertes. Y por eso es que se armó un hermetismo porque fueron días difíciles.

-¿Qué sentís cuando estás yendo a verlos?

-Que hay que acompañar, seguir acompañando. Por eso corto y viajo para allá. A la hora de ver todo, cuando uno tiene un problema en serio, todo te pasa a un quinto y sexto plano. Pensás que los problemas son "me peleé con este, me pasó esto en el trabajo". Olvidate, no son problemas. Lo importante es que estamos juntos y lo vivimos en familia.

-Estabas en plena temporada de Bajo Terapia. ¿Cómo fue trabajar en este contexto?

-Era una obra de teatro en la que estoy desde hace ya tres años. Me han acompañado mucho mis compañeros, era la tercera temporada en Mar del Plata. Tengo amigos ahí. Estaba contenido. Obviamente hasta que no pude estar más, me tuve que ir, y volví porque las cosas gracias a Dios fueron saliendo bien, pero si no, creo que no volvía.

-¿Cómo fue vivir con la repercusión de los medios y en la gente? ¿Cómo se portaron en general?

-Divinos todos, supieron entender los silencios, hasta hoy en día. Hay mucha gente que ha orado mucho. La gente en la puerta del teatro me paraba y me decía estamos orando por Noah. Fue un momento muy fuerte. Yo ahora estoy entendiendo más. Al principio es la necesidad de entender y aceptar lo que estoy viviendo. Pienso que en mi familia va a haber un cambio muy importante en varios aspectos.

Un actor, muchos escenarios

Darío Lopilato vuelve a la televisión con Suplentes
Darío Lopilato vuelve a la televisión con Suplentes. Foto: Gerardo Viercovich

Las buenas noticias acompañaron su regreso al país, después de pasar Navidad con toda la familia al lado de Noah, para arrancar un 2017 lleno de proyectos. Bajo terapia, la obra dirigida por Daniel Veronese que lo tuvo en los escenarios durante tres años, completó su temporada en la Costa Atlántica y ahora se prepara para un mes y medio más de gira por el país. Pero lo que más entusiasma por estas horas a Darío es el estreno de Suplentes, una miniserie que grabó el año pasado y que se estrena en Un3.tv el próximo jueves. En 12 capítulos cortos, de ocho minutos, contará las peripecias de dos futbolistas (el otro es Sebastián Mogordoy) que esperan eternamente en el banco de suplentes su chance de entrar a la cancha.

-¿Qué situaciones vamos a ver en Suplentes?

-Suplentes es increíble. Son dos jugadores de fútbol de un equipo amateur. Ellos se creen los mejores jugadores del equipo, se saben todas las jugadas. Me gusta cómo se transmite esa visión del partido que nunca existe. No ves el partido sino a través de los ojos de ellos. Nos pasa a los futboleros que en medio del partido contás algo que nada que ver y en el medio pateás la pelota y corrés. Estos tipos bancan al equipo desde el banco y se sienten parte. En uno de los capítulos yo estoy en el banco y le cuento a mi compañero que salí con una chica, y "pateé para afuera", estoy contando eso, me pegan un pelotazo, me caigo, y cuando abro los ojos mi compañero era la chica. Cada capítulo tiene cosas así. Se trabajó y se hizo un producto increíble como para seguir. Querés ver a estos dos pibes haciendo la cola para comprar una hamburguesa o yendo al cine. Son como Beavis and Butthead. Además... Quién no estuvo en el banco de suplentes esperando para salir a la cancha.

-¿Cómo cambia la dinámica de trabajo para una miniserie?

-Nos juntamos durante una semana con el director a ensayar. Cuando uno se plantea trabajar desde los finos detalles, eso se ve. Hay algunas participaciones especiales pero estamos los dos todo el tiempo. Está hecho a cine. Empezamos a laburar esas cosas que en tele uno no puede. En tele los programas no tienen ese tiempo. Sí en Casados con hijos. Se ensayaban las escenas y después se grababa de una. Había ensayos de cámara, de actores, de risas. Después era como una obra de teatro. Todo de una. El laburo en vivo es lo que te va quedando. Esperar el pie, dar el remate.

-¿Cómo elegís los trabajos que querés hacer?

-Soy medio volado. En este caso me mandaron el libro y la idea. Por lo general, cuando no me gusta, es porque me tengo que meter.

-¿Cómo es eso?

-Con Bajo terapia me pasó que no tenía ganas de hacer el casting. En mi vida he hecho mucho casting. Yo no sabía quién era Veronese. Llego tarde al casting. Había una fila de actores, como 20. Y yo era el primero. Y llego tarde y encima estaba bloqueado. Me hacen estudiar dos escenas, las laburo. Pero cuando paso, Veronese me para en la mitad de la primera. Me dice, "suficiente, ya está". Me trataron mal, me fui pensando que ya estaba. Después me confesó que cuando pasé la puerta para entrar a la sala supo que yo era el personaje. "Y vos me llegaste tarde, me dio bronca", me dijo [risas]. Con Suplentes, ahora le tengo mucha fe. Pero cuando me mandaron el libro, vi un vértigo importante. Le dije a mi viejo que lo lea, a mi representante. Aunque le dije, "no creo que lo haga". Me llamó a la media hora y me dijo, hacelo. Fue así. Los que me escuchan decir que no me gusta algo ya saben que eso va a ser un éxito.

-¿Qué tipo de actor sos? ¿Estudioso o más bien intuitivo?

-Me encanta estudiar. Podés improvisar pero desde lo que tenés estudiado. No me gusta a la hora de laburar dar un pie que no es un pie. No me gusta que me den un pie que no tengo que recibir. Me gusta trabajar. Si bien soy técnico electrónico y licenciado en Ciencias del ambiente, me gusta laburar en lo que hago. Pienso que la comedia tiene un orden. No es comedia si no hay orden. Agarro un libro y veo que si se alarga el chiste o cambio un remate, no funciona. No va a ser el mismo. Es como una banda sonora que pierde el ritmo.

-¿De quiénes sentís que aprendiste el oficio de actor?

- Tuve la bendición de trabajar desde el principio con gente con muchísima trayectoria. Con Juan Leyrado, Carlos Moreno, Enzo Viena, Luisina Brando, en Maridos a domicilio. Después Franco Buenaventura, con Laport, todos actores de los que vas tomando. En teatro con el Tano Ranni, Germán Krauss, Cristina Alberó, Fabián Gianola. Después vino lo de Guillermo [Francella, en Casados con hijos]. Nunca dejo de aprender.

-¿Por qué estudiaste Ciencias del ambiente en vez de algo vinculado a las artes escénicas? ¿Había que llevar el título a casa?

-Teatro estudié con varios profesores. No me vi como para estudiarlo académicamente pero lo sentía adentro. La carrera universitaria sí fue algo de mis viejos, "tené un título". En mi casa era así. La carrera es inestable, hoy tenés un laburo y si tenés que mantener una familia, hay que producir, hacer tus propios productos. Lo vengo intentando, siempre generar.

-¿Quiénes son tus amigos del medio?

-Amigos en el medio, Germán Krauss, Christian Sancho, Dani Martins, juego con ellos a la pelota, Carlitos Portaluppi, nos hacemos amigos del trabajo. Héctor Díaz. Siempre uno mantiene las amistades del barrio, del colegio, de la vida.

-¿Estás en pareja?

-No.

-¿Sufriste o sufrís por amor?

- [Risas] Qué difícil. Tengo muchas historias... Pero es que me cuesta enamorarme. Hasta que me enamoro. Tuve una sola novia, durante ocho años. Mucho. Terminó bien, pero a raíz del tiempo supimos que éramos muy distintos. No fue una ruptura en malos términos.

-¿Soñás con formar una familia?

-Me gustaría casarme, tener hijos. No es algo que diga ya lo quiero pero si viene , viene.

-¿Qué otros proyectos tenés en carpeta?

-Hay dos películas, otra obra. Una para ir a México. Pero todavía no las leí [risas]. Se estrena en julio la película que hicimos con Gerard Depardieu, con Pablo Rago, Peter Lanzani, Santiago Segura. Por lo pronto es terminar ahora lo que fue Bajo Terapia, comenzar con Suplentes, que tendrá segunda o tercera temporada incluso.

-¿Qué te gustaría hacer que todavía no hayas hecho?

-Mi materia pendiente es hacer un unipersonal. Pero me pienso en el teatro siempre acompañado. No sé cómo me podría salir. Sería una comedia... Yo pienso que todo es una comedia. Desde la comedia podés hacer reír y podés hacer llorar. Después, estoy afianzando mi inglés día a día. No hablaba nada de nada. Empecé a estudiar y practicar por mi familia y ahora, en un futuro, me veo laburando afuera. Me gustan mucho los infantiles también. Me veo haciendo eso.

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