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Marcelo Arce cuenta los secretos de los que hicieron magia con la música

El martes festejará en el Teatro Astral 25 años con el espectáculo que acerca al público a la música clásica y la popular

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LA NACION
Martes 14 de marzo de 2017 • 00:13
Marcelo Arce
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Allá por 1975, el encargado de las actividades culturales de la facultad de derecho de la UBA le preguntó al estudiante Marcelo Arce por qué los alumnos no iban a los conciertos de música clásica que allí se realizaban. La respuesta de Marcelo fue: "Porque le tienen miedo, no la entienden". Entonces el encargado los instó a que eso cambiara: "Bueno, hacé algo para que la entiendan". Ese desafío tan personal fue el que años después se convirtió en una pasión, una forma de vida, un espectáculo de lo más inusual, que cumple 25 años. Marcelo Arce sube a un escenario. No canta, no actúa, no declama. Le cuenta, en el marco de una performance similar a la de un stand up (pero no igual) de qué van las sonatas, las sinfonías y las canciones más populares. Porque empezó hablando de Beethoven (al que llama "don Beto" con fundamentos históricos) y amplió su currícula hasta incluir a Pink Floyd, Queen y The Beatles. "Ese día que me dijeron que hiciera algo para que la gente entendiera la música clásica encontré la clave de lo que hago hoy. Lo primero que me pregunté fue: ¿Cómo me gustaría que, siendo una persona que no distingue un buzón de una flauta, me expliquen una sinfonía de Beethoven?"

Lo de "don Beto" vino después, por las asociaciones libres que comenzó a hacer. Según Arce, el abuelo de Ludwig era de Beto (o Beetho) un pueblo de la República de Batavia (territorio que ahora ocupan los Países Bajos). Arce todo el tiempo habla de obras y compositores para evitar referirse directamente a su vida. "Hacia la música" fue el título de su primera charla, a la que asistieron 720 alumnos y algunos profesores. Claro, en ese momento no tenía luces ni una pantalla gigante detrás; ni siquiera tenía un micrófono. "Entré a los gritos -recuerda-. Desde entonces nunca le tuve miedo a ningún escenario". Y a partir de ese momento lo convirtió en espectáculo y en una forma de vida. "Fui a todos lados. Hasta en la Universidad de Viena estuve hablando de obras de Piazzolla y Ginastera. Cuando salí de ahí sentí que me habían aprobado. Y la llamé a mi mujer para contárselo."

"No invento; si inventara sería un escritor prolífico"
Marcelo Arce

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Hoy su mujer es la que colabora con parte del vestuario de una producción que involucra a varias personas para poder llevar a escena un show como el de próximo martes, en el Teatro Astral, donde celebrará sus 25 años dedicados a esta actividad que en sus comienzos denominó como "cursillo de apreciación musical". Arce cuenta que registró ese nombre y que luego otros utilizaron esos mismos términos.

También es cierto que más de una vez ha sido descalificado por lo que hace. "Sí, están los puristas, a los que respeto y ocupan su lugar. Yo intento estar antes de ellos. Y antes de la obra. Yo intento que el público entienda lo que va a ver y escuchar. El dato histórico siempre está. Y si bien yo hago un cuentito, siempre es cierto. Cuando me tomo una licencia le explico al público que se trata de una opinión, de algo que me parece que es de tal manera. Pero no invento. Si inventara sería un escritor prolífico. Mozart escribió 4000 cartas. Las tengo. Luego corroboro por otros lados. Un crítico me dijo una vez que era una osadía juntar a Verdi con Freddie Mercury. Yo creo que si se hubieran conocido se habrían entendido".

En el desarrollo de estos espectáculos hubo un clic para Arce cuando comenzó a incluir obras y artistas de la música popular. El espectáculo comenzó a llamarse Clásico y Moderno e incluía nombres como The Beatles y Queen. "Para mí ese cambio fue liberador. Hay una regla en música, morfológicamente hablando. Una obra es artística cuanto tiene forma y contenido y puede ser traspasada sin ser alterada. Los Beatles resisten cualquier versión y son clásicos."

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