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Peajes: subas desmedidas

No todas las personas pueden decidir per se el horario de ingreso y salida de sus empleos como para evitar los mayores valores dispuestos para horas pico

Sábado 11 de marzo de 2017
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Un creciente y entendible malestar entre los usuarios se generó a partir de los nuevos cuadros tarifarios en los precios de los peajes dispuestos por los gobiernos porteño y nacional para circular por autopistas.

Las razones oficiales para justificar esos incrementos desmedidos han sido variadas. Desde el gobierno porteño se relacionó las subas con que, parte de los recursos obtenidos por los peajes, se destinan a financiar obras viales, además de cubrir el mantenimiento de otras autopistas por las que se circula de manera gratuita. Además, un 10% de lo recaudado va a subsidiar la tarifa del subte, junto con otro 5% que se utiliza para financiar parte de la construcción de nuevas estaciones bajo tierra. Pero en ambos casos existe un denominador común que intenta justificarlos: desalentar el uso del automóvil y combatir la inflación en los costos de mantenimiento de los caminos.

Si bien el cuadro tarifario varía según la autopista de la que se trate, en todos los casos importa aumentos significativos. Por ejemplo, en la 25 de Mayo y la Perito Moreno, el peaje en hora común pasó de $ 25 a $ 40, lo que implica un 60% de incremento en la tarifa. Para quienes usan telepeaje el nuevo valor es de $ 34, lo que implica un aumento del 36%. En las horas pico, pasó de $ 30 a $ 55 con pago manual y a $ 46,75 con automático.

La autopista Illia costaba $ 10 y $ 15, según la franja horaria y pasó a $ 17 y a $ 25, lo que significa aumentos del 70% y el 66,6% para cada caso. El pago manual es de $ 14,45 y $ 21,25, o sea, subas de 44,5% y 41,6%, respectivamente.

En este nuevo cuadro tarifario también hay que contemplar que se han estirado las horas pico. De la franja entre las 7 y las 10 de la mañana para quienes ingresan a la ciudad de Buenos Aires, y de las 17 a las 20 para los que salen por la tarde, se pasó a considerar de 7 a 11 y de 16 a 20, respectivamente.

No puede dejar de observarse, además, que esas subas tienen lugar durante un año en el que la meta inflacionaria fue estipulada por el Gobierno en torno del 17% y el cálculo oficial de paritarias salariales debería rondar el 22%, según las autoridades.

Recientemente y a raíz de la presentación de una medida cautelar por parte de la Defensoría del Pueblo bonaerense, la justicia en lo civil y comercial de La Plata ordenó al gobierno provincial suspender el aumento en los precios de los peajes correspondientes a las rutas de ese distrito. Y exigió a la administración provincial que informe "adecuadamente y otorgue efectiva participación tanto a las asociaciones de usuarios como a los consumidores afectados".

Ese fallo dispuso que se retrotrajera la tarifa al monto anterior al 15 del mes pasado, y rige para los peajes de la ruta 2, el corredor del Atlántico -rutas 11, 56, 63 y 74- y la autopista Buenos Aires-La Plata.

De no haber suspendido la Justicia esos incrementos, los peajes de la ruta a Mar del Plata costarían $ 150, es decir, $ 75 al pasar cada uno de los puestos ubicados en la traza: Samborombón y Maipú. Con anterioridad al incremento, la tarifa que regía y que ahora repuso la Justicia, era de $ 45 en cada cabina. Así, el incremento puesto en suspenso es del 66%.

Si se pretende desalentar el uso del automóvil las autoridades deberían, previamente, ofrecer alternativas fiables y eficientes. Es decir, tendrían que poner a disposición del público medios de transporte en los que se pueda confiar, viajar de manera segura, confortable y a un costo razonable.

Los paros de trenes, ómnibus y subterráneos, algunos de ellos sin aviso previo; las condiciones en las que se viaja, especialmente en las horas pico, así como los piquetes y manifestaciones callejeras que impiden el normal tránsito del transporte automotor muestran que las condiciones para desalentar el uso del automóvil están aún lejanas.

Por otro lado, además de ser el aumento en los costos de los peajes muy superior a las metas de inflación a las que se ha comprometido el gobierno nacional, no todas las personas pueden decidir per se el horario de ingreso y salida de sus empleos, como para evitar tener que costear los mayores valores dispuestos para la hora pico.

Es de esperar que las autoridades revean la medida aplicada y que los incrementos que se proyectan sean razonables, graduales y escalonados.

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