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Lunes 13 de marzo de 2017
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LA NACION
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Boca ganó en el Sur
Boca ganó en el Sur. Foto: AFP

Banfield 0-Boca 2

Cuando un error arbitral puede transformarlo todo

El fútbol es uno de los deportes que mejor representa la sorpresa. En parte -a pesar de que la asistencia de la tecnología debería integrarse a su esencia-, por los errores de los técnicos, jugadores y árbitros. Banfield no sólo jugaba mejor que Boca, el líder: además ganaba por 1 a 0, con un tanto de Darío Cvitanich, no cobrado por una posición adelantada que no existió. Darío Herrera se respaldó en un asistente, Juan Pablo Belatti, que interpretó un adelantamiento de Cvitanich, confundido por la posición ilegítima de Nicolás Bertolo. La pelota voló de un campo a otro y, también, de un resultado a otro: Benedetto abrió el marcador en la jugada siguiente. Boca era un híbrido y se convirtió en un equipo confiable por un golpe del destino.

Racing 3-Lanús 0

Los equipos alternativos no siempre dan en la tecla

"Asumo las responsabilidades porque armé el equipo. Por priorizar el partido que tenemos en Brasil, que es muy importante para nosotros, tomé esta decisión y salió mal". El desahogo le pertenece a Jorge Almirón, el entrenador de Lanús, uno de los dos o tres mejores conductores de nuestro medio. Los titulares de Lanús (Laucha Acosta, Román Martínez, Iván Marcone, entre tantos otros), suelen ofrecer una versión táctica exquisita. La formación alternativano está a la altura del desafío. Ni contra Racing, en Avellaneda, ni en otro contexto. La Academia fue superior, de principio a fin, beneficiado por los jugadores de recambio del equipo granate, con llamativas bajas actuaciones, lideradas por un despistado Pelletieri.

River 0-Unión 0

Una formación apagada, con figuras sin rebeldía

Al igual que Lanús, River entiende que la prioridad es la Copa Libertadores. Con Marcelo Gallardo, sus vitrinas se poblaron de estrellas internacionales y, a contramano de su historia, pocas veces exhibió fuego sagrado en el torneo doméstico. Sin embargo, en el regreso del fútbol, con una formación repleta de cotizaciones de nivel europeo, se mareó frente al tablero de ajedrez propuesto por Unión, que celebró tablas, aunque debió jaquear a su gigante adversario. River fracasó en el juego -casi habitual en los últimos tiempos-, pero sobre todo en el espíritu. Con esa propuesta de la liviandad, no hay pronóstico que aguante.

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