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La Legislatura avanzaría con la prohibición total o parcial de la actividad

La medida está en agenda desde 2011, cuando se vetó una ley que creaba el registro de cuidacoches

Miércoles 15 de marzo de 2017
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La agenda legislativa de la ciudad se reserva un lugar este año para dar tratamiento a una ley referida a los cuidacoches, una vieja deuda pendiente desde que, en 2011, el entonces jefe de gobierno Mauricio Macri vetó la norma que creaba el Registro de Cuidadores de Vehículos (RCV). Ese año la oposición logró mayoría para impulsar la regulación de la actividad, algo que el oficialismo nunca quiso aceptar.

El escenario actual es diferente al de 2011 y al de los años siguientes, en los que varios proyectos no lograron siquiera el consenso necesario para llegar a ser debatidos. Hoy, las condiciones están dadas para que el Ejecutivo elabore una propuesta que zanje esas diferencias eternas.

Se trataría de un proyecto más cerca de la prohibición que de la regulación de la actividad. La limitación podría ser total (en toda la ciudad y en cualquier horario) o parcial (sólo en espectáculos masivos, como partidos o recitales). La creación de la Policía de la Ciudad, con 26.000 agentes a disposición del gobierno porteño, facilitaría el control en las calles. Además, resuelto el conflicto con los manteros, el tema pendiente sobre uso indebido del espacio público es la actividad de los "trapitos".

Hoy, dos proyectos sobre cuidacoches tienen estado parlamentario, es decir, están en condiciones de ser debatidos en la Legislatura. Uno pertenece a Javier Gentilini, del Frente Renovador, que propone prohibir a los "trapitos" en las zonas donde se realicen espectáculos deportivos o artísticos. Roy Cortina, del Partido Socialista, es el autor del otro proyecto, que amplía la prohibición a toda la ciudad e incluye a los limpiavidrios.

La postura del Poder Ejecutivo es desarrollar un proyecto propio. Una ley intermedia tendría consenso entre los diputados por dos razones: el oficialismo no quiere enfrentarse nuevamente a fracasar en las negociaciones si pretende erradicar a los "trapitos" -como ocurrió desde 2011- y la oposición, en un año electoral, no se arriesgará a pagar el costo político de no debatir una demanda social. Éste es el escenario actual, aunque podría variar con el transcurso de los meses.

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