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Dos artistas para una ceremonia de la canción

Viernes 17 de marzo de 2017
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LA NACION

Caetano presenta Teresa / Con: Caetano Veloso en voz y guitarra; Teresa Cristina en voz y Carlinhos 7Cordas en guitarra / Anteayer, en el teatro Gran Rex / Nuestra opinión: muy bueno

Después de tres bises, Caetano Veloso y Teresa Cristina cantan acompañados por Carlinhos 7 Cordas
Después de tres bises, Caetano Veloso y Teresa Cristina cantan acompañados por Carlinhos 7 Cordas. Foto: Ignacio Sánchez

Está finalizando el concierto. La cantante carioca Teresa Cristina parece una esfinge mulata con su afro de los setenta. Caetano Veloso, el anfitrión de la velada, de sobrio traje ocre, se parece cada vez más a João Gilberto, su padre musical. Los dos cantan "Desde que o samba é samba" como si estuvieran en una rueda de samba, sonrientes, liberados, lanzados al instante de esa ceremonia íntima. Teresa Cristina le canta al pasado: "A tristeza é senhoraDesde que o samba é samba é assim". Caetano le canta al futuro: "O samba ainda vai nascerO samba ainda não chegou.O samba não vai morrer". Los dos comparten un mismo adn musical, una idiosincrasia, una multiculturalidad, una fuerza extraña como el samba, que atravesó cien años de historia. En 2016 el género celebró un siglo de vida gracias a ese poder transformador, como dice la canción que en esta noche del Gran Rex "manda tristeza embora".

Después del proyecto más radical y eléctrico junto con Banda Cê con el que visitó el país en 2014, y su encuentro mítico con Gilberto Gil, en 2015, el artista bahiano vuelve a explorar el minimalismo musical de voz y guitarra buscando en el vacío poético la excusa para que su figura herética produzca un nuevo temblor emocional: su performance tiene la disrupción vanguardista de los poemas concretos de Augusto de Campos y la belleza sutil de un haiku.

Dentro de esa concepción estética, Caetano piensa cada concierto como si fuera un guión cinematográfico, nada está librado al azar: la puesta de luces y el cromatismo de los colores cálidos y fríos, la selección de la ropa, el repertorio que hace un viaje por discos como Cinema trascendental, Bicho y Livro, y, por supuesto, la invitación a Teresa Cristina, una revelación del samba de los últimos años.

En ese cruce generacional -Caetano es del 42 y Teresa Cristina, del 68 (justo cuando nacía el tropicalismo)-, el autor de "Vaca profana" escribe un nuevo manifiesto contemporáneo sobre el samba y su continuidad, la bossa y la tropicalía. Por eso, el concierto lo abre con Teresa Cristina, una cantora de samba de timbre caliente (como le gustaba definir a Vinicius a María Creuza), que rinde tributo a creadores trascendentales del género, como Candeia y Cartola, compositor de los años treinta reivindicado tardíamente por la generación del setenta. Las obras de Cartola, que suenan en la voz diáfana y aguerrida de Teresa Cristina acompañada por el guitarrista Carlinhos 7 Cordas, son una buena síntesis del espíritu de un género que conforma el imaginario cultural de Río de Janeiro, apoyado en la construcción simbólica y filosófica del samba. Piezas como "Preciso me encontrar" y "Alvorada" son un perfecto vehículo para comprender la naturaleza existencial de ese género y marcan el momento de idilio entre Teresa Cristina y el público porteño. Será difícil igualar la temperatura emotiva lograda por Teresa Cristina en esas dos canciones o la contextualización del samba que logra en la introducción del tema "Tive sim". "Éste es un tema muy cruel sobre un hombre que le dice a su mujer que conoció a otra mejor que ella. Es una canción compuesta en los 70. Así que les pido que imaginen esa misma canción pero poniendo al hombre en el lugar de la mujer."

Se dice que el samba -su compás binario y el acompañamiento sincopado le dan ese carácter melancólico y rítmico- llegó a Río procedente de Bahía con los libertos negros que habían sido mano de obra para la caña de azúcar o el café, escribió en un artículo el especialista Carlos Galilea. Teresa Cristina es de Río, y Caetano, de Bahía. Los dos representan ese camino del samba como semilla de un espíritu de representación cultural. Caetano llevó ese espíritu de transformación a sus extremos para dinamitarlo a partir del disco Tropicalía.

En el concierto, el músico recurre a la batida de la bossa y la síncopa del samba en "Oss pasistas", "Minha voz, minha vida", "A luz de Tieta", pero sobre todo al nervio del rock y la psicodelia en "Luz da sol" y "Um indio", junto con un cuerpo de poderosas canciones urbanas y metafísicas que definieron a su generación: "O Leãozinho" , "Reconvexo" y "Sozinho".

Estos conciertos de solo guitarra y voz funcionan como un laboratorio de reactualización de su obra. "Fui a buscar canciones que hace mucho no toco", confesaba Caetano ante el público porteño. De ese cajón rescató "Meu bem, meu mal", del disco Cores, Nomes, de 1982, y "Enquanto seu lobo não vem", de Tropicália ou Panis et Circensis (1968): "Una canción sobre la dictadura", dice Caetano, y alguien del público responde: "¡Fora Temer!".

Caetano suma a Teresa Cristina para celebrar un ritual final de canciones que van de "Tigresa" a "Coração vagabundo". El encuentro con la energía femenina lo revitaliza y lo pone en otro lugar. Pasó con Gal Costa, recientemente con María Gadú y ahora con Teresa Cristina. Esa combinación de voces produce un efecto liberador. Como reza el samba: "Cantando mandotristeza embora".

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