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Chino y Nacho: lo que vio Gallardo para juntar a Fernández y Rojas, la pareja que le cambió la cara a River

El equipo millonario recuperó la presencia en Medellín y lo logró con pasajes de un gran nivel; los dos mediocampistas fueron claves para la creación de juego, algo que preocupaba al técnico

Viernes 17 de marzo de 2017
Nacho Fernández y el Chino Rojas, los hombres que cambiaron la cara de River en el medio
Nacho Fernández y el Chino Rojas, los hombres que cambiaron la cara de River en el medio. Foto: FotoBAIRES
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MEDELLÍN.- Más allá de que era imposible jugar y que la salud de los jugadores corría riesgo, los gritos desesperados de Marcelo Gallardo terminaron siendo una jugada de ajedrez en el posterior triunfo de River 3 a 1 ante Independiente Medellín. El técnico millonario sabía que las respuestas de sus jugadores se veían condicionadas. Pasado el sacudón climático, postergación de más de una hora, el equipo hizo un click. Y el DT se fue feliz con el resultado y el rendimiento.

Es que mientras el diluvio no cesaba, abundaban los pelotazos o los pases de emboquillada cuando se podía, los jugadores resbalaban por el terreno de juego y deslizaban cada vez que se caían. Pero la lluvia, instalada en la ciudad paisa durante toda la semana, no impidió que River pudiera mostrar una versión diferente a la de los últimos partidos.

Cuando el fútbol dejó de ser waterpolo, tras los primeros 26 minutos de juego, rápidamente se vio un equipo decidido a adueñarse del partido. Fue River, y los dos grandes artífices fueron Ignacio Fernández y Ariel Rojas, quienes se quedaron con la posesión de la pelota y se encargaron de distribuirla con movilidad y precisión para hacer jugar a sus compañeros, una virtud que hasta aquí a River le había costado mostrar en 2017. La sociedad entre los dos zurdos permitió esa generación de conexiones que pretende el entrenador, para luego ser incisivos en tres cuartos de cancha. Junto al gran trabajo ofensivo de Alario y Driussi, el elenco de Núñez golpeó dos veces y a partir de allí manejó todo a su antojo.

Más allá de que el torneo recién comienza, a través de la contundencia y la supremacía que mostró, River ganó más que tres puntos, porque se llevó una bocanada de aire importante tras un inicio de año que dejó dudas. Porque llegó a Medellín con muchas incógnitas, aferrado al espíritu y al respeto que creó en los últimos años con las grandes actuaciones internacionales, ya que los rendimientos, tanto colectivos como individuales, no venían siendo destacados.

Pero aquí volvió a verse la mano del Muñeco, que fue autocrítico tras el 0-0 con Unión y decidió dejar atrás el 4-1-4-1 para volver al 4-4-2 clásico, con los regresos esenciales de Maidana, Ponzio y Rojas, tres pilares históricos que en el presente aún siguen siendo vitales para el engranaje del equipo. Y funcionó.

"Jugamos un buen partido, más que nada viendo cómo se presentó, en condiciones que no eran las ideales. El campo estaba pesado y la pelota no rodaba con normalidad. Mostramos una muy buena mentalidad y carácter para jugar el partido. Fuimos un equipo contundente, compacto y seguro", explicó Gallardo. "En el juego mejoramos, nos encontramos bien y fuimos superiores durante varios tramos. Pero necesitamos competencia para que el equipo logre un funcionamiento. Fuimos autocríticos de nuestro partido con Unión, que no fue bueno, y nos enfocamos en esta competencia que te exige estar concentrado. Y hoy estuvimos finos. Pero hay que seguir jugando para mejorar".

Atrás de la línea del medio campo, que también completó Ponzio, con un gran trabajo en la recuperación y el despliegue, los dos pilares fueron Maidana y Martínez Quarta, que comienzan a establecerse como la dupla central titular y que más garantías ofrece. "Me genera satisfacción que el equipo se encuentra, y hoy podemos nombrar a varios jugadores que tuvieron un buen rendimiento, no sólo con uno o dos", comentó el DT.

Aunque Gallardo emprendió el regreso con la satisfacción interna de que su equipo respondió futbolísticamente ante un rival difícil y en un terreno de juego adverso, también volvió a destacar el valor del aspecto mental, enfocándose en lo importante que era mantener la cabeza concentrada en el juego.

"Es difícil irse al vestuario, estar una hora sin saber si jugábamos ahí o al otro día. Esas cosas hacen que se genere cierta dificultad, y ahí rescato la muy buena cabeza de los jugadores para sostenerse. Porque entraron a jugar con el mismo carácter y la misma concentración. Los partidos de Copa presentan estas dificultades y una vez más dijimos presentes. Esto es el inicio, lo importante es sostenerse. Es muy difícil tener que mostrar una condición óptima cuando venís sin juego, que no nos favorece. Desde ahí hablo de lo mental", explicó Gallardo.

Ahora, pasará casi un mes hasta que River vuelva a jugar un encuentro correspondiente al Grupo 3 de la Libertadores. Será el jueves 13 de abril en el Monumental ante Melgar, el subcampeón de Perú, que el martes derrotó 1-0 a Emelec en el primer partido de la zona.

En tanto, el presente más cercano marca una visita de alto riesgo: el martes, desde las 21.15, deberá jugar ante Lanús por la decimosexta fecha de un torneo local que lo tiene a once puntos del líder Boca. Para ese partido, el Millonario tendrá 10 mil populares y 800 plateas, según confirmó Aprevide, que se podrán adquirir desde hoy en el sitio Autoentrada. De querer seguir con chances de poder pelear el título, o aunque sea un puesto de clasificación a la próxima Libertadores, el Millonario sabe que debe cambiar su imagen local para no seguir dejando oportunidades en el camino.

Ayer, mientras River dejaba Medellín, ya no llovía y el cielo comenzaba a abrirse en la ciudad de la eterna primavera. La vuelta a Buenos Aires deja aspectos positivos y el trabajo realizado sigue abriendo la discusión sobre la actitud y el espíritu que el equipo de Gallardo rescata en los duelos de Copa, donde la necesidad de ganar es mayor. Ahora, tendrá casi un mes para afianzarse en el ámbito doméstico. Y buscará hacerlo, seguramente, a partir de los pies de Fernández y Rojas, el tándem que tendrá la responsabilidad de manejar el ritmo del equipo.

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