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Holanda: el arte como idioma universal

La 30a edición de Tefaf y el centenario del movimiento De Stijl confirman que es posible un diálogo que atraviese fronteras en un país que sabe conectar presente, pasado y futuro

Para recibir al público en "la reina de las ferias", el arquitecto Tom Postma diseñó esta instalación con 4104 flores
Para recibir al público en "la reina de las ferias", el arquitecto Tom Postma diseñó esta instalación con 4104 flores. Foto: Gentileza Tefaf
Domingo 19 de marzo de 2017
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LA NACION
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Maastricht.- Carpas, elefantes, camellos, barcos, banderas. Conquistadores y conquistados. Todo eso aparece representado en un gigante planisferio del siglo XVI, valuado en diez millones de dólares, que Daniel Crouch exhibe hasta hoy en la 30a edición de Tefaf (The European Fine Art Fair).

El stand que el anticuario británico montó en la feria de arte y antigüedades más importante del mundo está dedicado a los mapas de Europa. Se trata de una invitación a observar que "las definiciones de pertenencia nacional se vuelven cada vez más artificiales" a medida que aumenta el intercambio cultural en el mundo. Por ejemplo, entre los 282 expositores de 21 países, los representantes de más de 350 museos y los miles de coleccionistas que llegan a Maastricht en sus jets privados para realizar inversiones millonarias.

Crouch no podría haber elegido un tema ni un lugar más oportuno. Pasado, presente y futuro se concentran como nunca antes en esta ciudad, donde hace un cuarto de siglo se firmó un tratado clave para la creación de la Unión Europea. Ese compromiso fue confirmado esta semana con las elecciones en Holanda, que lograron poner un freno a la creciente ola de ultranacionalismo en uno de los países más liberales y tolerantes del planeta.

En este delicado escenario, el arte demostró una vez más su condición de idioma universal, de puente conector entre épocas y culturas. Al exhibir durante diez días 35.000 piezas que abarcan 7000 años de historia, evaluadas minuciosamente por un comité de expertos que garantiza su calidad, Tefaf es la feria más parecida a un museo. Aquí se exhibe por ejemplo un manuscrito ilustrado del siglo XIV que narra en francés la historia de la humanidad hasta el Imperio romano; en 2010 fue exhibido en el Museo Getty, y ahora la casa parisina Les Enluminures lo ofrece por 4,5 millones de dólares. Por su valor histórico también se destaca la pintura realizada en La Haya por Vincent Van Gogh en 1883. "Fue el primer año que pintó con óleo", explicó a LA NACION el galerista Bob Albricht. Agregó que esta obra valuada en 2,25 millones de euros estuvo en una colección privada durante las últimas cinco décadas.

WILLEM BLAEU (CIRCA 1621). Globo terráqueo, Daniel Crouch Rare Books
WILLEM BLAEU (CIRCA 1621). Globo terráqueo, Daniel Crouch Rare Books. Foto: Gentileza Tefaf

La fórmula del éxito

Antiguo, moderno y contemporáneo: el balance perfecto de esa combinación parece ser la fórmula del éxito de Tefaf, donde hasta la pieza más pequeña tiene ganado su lugar. Es el caso de un par de delgadas barritas de oro diseñadas por el artista chino Ai Weiwei, que el comprador puede moldear para usarlas como pulseras después de haber pagado 120.000 euros. "Las hizo en 2013; fue la primera vez que diseñó joyas -señaló a LA NACION la galerista Elisabetta Cipriani-. Evocan la instalación Straight, exhibida ese año en la Bienal de Venecia, para la cual enderezó los hierros retorcidos por un terremoto que mató a cinco mil niños. Fue encarcelado por denunciar las fallas en la construcción de sus escuelas."

También es reciente la creación del móvil de Julio Le Parc que ocupa el lugar más destacado del stand de la galería uruguaya Sur. Valuado en 350.000 euros, convive con obras de Pablo Picasso, Salvador Dalí y Joaquín Torres García. Pablo Reinoso, otro argentino radicado en París, se destaca con sus bancos de madera enrulada en la galería Flore.

Entre las piezas de diseño sobresale el escritorio constructivista diseñado hace casi un siglo por el belga Georges Vantongerloo, otro artista emigrado a la capital francesa. Este último perteneció al influyente movimiento De Stijl, fundado hace un siglo en Holanda con la intención de "hacer al hombre moderno sensible a todo lo que hay de nuevo en las artes plásticas".

LUCIO FONTANA (1959/60). Concepto espacial / Quanta, Robilant + Voena
LUCIO FONTANA (1959/60). Concepto espacial / Quanta, Robilant + Voena. Foto: LA NACION / Celina Chatruc

El legado de Mondrian

El país entero parece dispuesto a celebrar el centenario de De Stijl. Una de las estrellas del festejo es Amersfoort, bellísima ciudad de origen medieval donde nació su miembro más famoso: Piet Mondrian. Su primer hogar acaba de ser renovado hasta convertirse en un museo con atractivas instalaciones multimedia dedicadas a su vida y obra. Allí se exhibirá desde el 6 de mayo una muestra inspirada en los colores característicos del movimiento -los primarios rojo, azul y amarillo- y su presencia en la obra de otros grandes artistas de distintas épocas. Entre ellos, Jasper Johns, Yves Klein y Olafur Eliasson.

Gerrit Rietveld, otro integrante del grupo, es homenajeado en Utrecht, su ciudad natal. El Centraal Museum inauguró días atrás una exposición dedicada a su legado y restauró una de sus obras principales, la casa que el diseñador construyó con Truus Schröder en 1924. Este pequeño refugio modernista, donde cada rincón es aprovechado al máximo como si se tratara del interior de un barco, albergó una historia de amor que se mantuvo en secreto durante años.

ANISH KAPOOR (2016). Espejo (negro a dorado pagano), Kukje Gallery
ANISH KAPOOR (2016). Espejo (negro a dorado pagano), Kukje Gallery. Foto: LA NACION / Celina Chatruc

Mentalidad híbrida

Historias más contemporáneas se cuentan en Eindhoven, otra de las grandes anfitrionas de los festejos del centenario. El ambicioso programa De Mondrian al diseño holandés incluye la Semana del Diseño, del 21 al 29 de octubre. Allí comenzará el viernes la bienal STRP, un festival que exhibe durante diez días obras que combinan arte y tecnología.

Entre los participantes locales se cuenta Mu, espacio nacido hace casi dos décadas. Sus integrantes proponen trabajar en forma colaborativa para construir puentes internacionales con una "mentalidad híbrida" que combine distintas disciplinas. Nada más cercano al espíritu contemporáneo.

"El nombre mu deriva del ideograma japonés que significa 'sinergia' -explican-. En budismo zen, sin embargo, mu tiene un significado más profundo: quiere decir 'nada', 'no uno', 'no cero', 'no sí', 'no no'. Crea la posibilidad de poner fin al pensamiento en blanco y negro, de dejar preguntas sin contestar y mostrar qué pasa a continuación."

También en esta ciudad donde parece estar gestándose el porvenir tiene su taller el diseñador Piet Hein Eek, cuyos muebles realizados con maderas recicladas fueron copiados hasta el hartazgo por productores argentinos con puestos de venta en Tigre. Bajo llave, en el tercer piso del edificio -también reciclado-, Eek guarda obras antiguas y contemporáneas. Porque gran parte de su inspiración, confiesa, proviene de "fantasear sobre el pasado y el futuro. Y conectar ambas cosas".

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