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El futuro de Ricardo Centurión en Boca: cómo está cambiando su comportamiento fuera de la cancha y lo que vale su pase en junio

Mientras Guillermo Barros Schelotto espera poder contar con él el domingo ante Talleres, ya se habla de lo que puede suceder con el volante, que está a préstamo

Viernes 17 de marzo de 2017 • 07:10
Centurión en acción, frente a Axel Werner
Centurión en acción, frente a Axel Werner. Foto: FotoBAIRES
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Por estas horas, los Mellizos no tienden a otra cosa que pensar en Ricardo Centurión y, en consecuencia, comerse las uñas de sus manos. La incertidumbre de saber si llegará en condiciones al partido del domingo ante Talleres de Córdoba es muy grande. No porque no haya un reemplazo claro dentro del plantel (de hecho, Junior Benítez está mentalizado en que seguramente será titular), sino porque el actual Nº10 de Boca se fue convirtiendo con el paso de los partidos en una pieza clave de lo que es la idea futbolística de Guillermo Barros Schelotto . Para ellos, es especial. Pero. ¿Qué lo hace tan especial?

El cuerpo técnico no dudó en incorporarlo cuando Boca ya había quedado eliminado de la Copa Libertadores 2016. Aún conscientes de que el combo por Centurión incluía situaciones extra futbolísticas de fuerte exposición. El estilo vertiginoso, directo, de los Mellizos requería sumar alguien tan veloz, desequilibrante y efectivo como el ex hombre de Racing. Y se llevaron, además, la sorpresa de que su capacidad para comprender cuestiones tácticas lo podían hacer todavía mejor jugador de lo que ellos proyectaban: "Tiene una muy buena lectura del partido y de las jugadas". Así, es tan importante que hoy es el reemplazante de Carlos Tevez, más allá de que el mensaje establece que el equipo debe suplir la salida del Apache.

"Desde junio hasta hoy, Centurión ha rendido mucho dentro del campo de juego. Es un jugador que, sin dudas, va a crecer."
Guillermo Barros Schelotto

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No sólo le valoran sus cualidades dentro del campo, sino también su persona. Por eso, tanto los Mellizos como el profe Javier Valdecantos se sintieron defraudados cuando se enteraron del primero de los tres sucesos que protagonizó Ricky durante los primeros seis meses en la institución de la Ribera: cuando chocó con su BMW a tres autos a la salida de un boliche y se dio a la fuga hasta el día siguiente. Todo en la misma noche en la que se bajó del avión que trajo al plantel a Buenos Aires tras haber jugado un amistoso ante Libertad de Paraguay en Chaco.

Justamente es esto último lo que pone en duda su continuidad después de junio. Al delantero xeneize se le termina el préstamo y debe volver al San Pablo de Brasil, dueño de su pase, pero Guillermo Barros Schelotto está en una posición muy segura: que la dirigencia comandada por Daniel Angelici ponga los 6.500.000 dólares que pide el club paulista para vender su ficha. Los Mellizos tienen la garantía de que el jugador siempre funcionó como se esperaba. "Centurión ha rendido mucho dentro del campo de juego desde junio hasta hoy y en el grupo está muy bien. El equipo dueño de su pase va a hacer valer sus derechos y aún más. Es un jugador que sin dudas va a crecer", sentenció Guillermo en una de sus últimas conferencias de prensa.

Lo cierto es que para los dirigentes aquel hecho extra futbolístico, sumado a la publicación de fotos desnudo (un mes después del choque) y a la filmación de una cámara del hotel Costa Galana, de Mar del Plata, en la que se ve a sus compañeros frenando su impulso agresivo por un motivo que se desconoce (en pleno verano), le hizo restar muchos puntos. Y si bien nunca hubo sanciones deportivas ni económicas, no les cayó nada bien que la imagen de la institución quedara afectada con sucesos totalmente evitables. En efecto, la balanza de la decisión por la posible compra de Centurión sigue equilibrada.

A partir de aquello, el jugador reaccionó y dio cuenta de la exposición mediática que trae un club como Boca. Además de que el cuerpo técnico le volvió a dejar en claro las reglas estrictas para ser jugador del club. Sus compañeros lo apoyaron y él se apoyó en ellos. Ninguno se apartó e intentaron acompañarlo lo más posible, tomando dimensión de que actuar contrariamente no le haría bien al delantero de 24 años. Logró ladearse mucho con Walter Bou, hermano de Gustavo (ex compañero suyo en la Academia), con quien al ritmo de la cumbia que ambos disfrutan pudo festejar muchos goles. Y una vez que se recupere de la lesión que sufrió en su hombro, buscará más encuentros con la red para lograr inclinar la pelota hacia la postura que Guillermo Barros Schelotto tiene en cuanto a su futuro: que después de junio se quede definitivamente en Boca.

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