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Volvió la indexación al sector

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LA NACION
Sábado 18 de marzo de 2017
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Los desarrolladores conviven entre el entusiasmo y el descontento. El impulso que promete darle el crédito hipotecario generó una dosis de optimismo al sector. La buena noticia llega tras un verano para el olvido. Superado el desencanto que generó que los fondos comunes de inversión cerrados que permitían blanquear sin multa invirtiendo en ladrillos sólo hayan atraído US$ 162,7 millones; constructores, desarrolladores e inmobiliarias confían en que el futuro será promisorio.

Al anuncio de las nuevas lineas de financiamiento se sumó el decreto que habilita indexar en cualquier etapa de la cadena: desde la construcción hasta la comercialización. La misma normativa que definió el paso del Procrear desde la Anses al Ministerio del Interior habilita la actualización de créditos. A partir de ahora, los préstamos con garantía hipotecaria como, por ejemplo, los del Procrear y, en general, los que necesitan las familias de clase media para acceder a sus hogar pueden actualizarse con la aplicación de las Unidades de Vivienda, ya sea en su formato de UVIs, actualizables por el índice del costo de la construcción (ICC) -ley Cobos-o las UVAs actualizables por el coeficiente de estabilización de referencia (CER) impulsado por el Banco Central.

La medida genera una dosis de optimismo entre desarrolladores y constructores. "Es una excelente noticia porque da seguridad jurídica. Además, viene a ordenar un conjunto de iniciativas tendientes a tener una unidad de cuenta ajustada que permita que el sector provea al mercado, sin subsidio del Estado, la solución habitacional que la clase media no tiene desde hace casi 20 años", afirma Gustavo Llambías, vicepresidente de la Asociación Empresarios de la Vivienda. El modelo de contar con una unidad de vivienda es similar al chileno que, desde hace más de 40 años, utiliza la unidad funcional (UF) para la adquisición de cualquier bien durable. "Quien va a comprar una heladera, habla en UF. De esa manera, también se logró que no se hable del dólar", agrega LLambías.

Si bien desde hace años el sector aplicaba la actualización de las cuotas de los proyectos financiados durante su construcción en base a la evolución del índice de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), como una forma de resguardarse en un contexto inflacionario, existía la prohibición de indexar de la ley de convertibilidad.

Este paso implica una señal clave de confianza al sector porque la mayor previsibilidad permitirá en poco tiempo el avance del crédito intermedio, el que toman los desarrolladores y luego se lo pueden transferir al comprador final. Un instrumento fundamental para que comience a construirse para la clase media. Los mismos permiten ofrecer al mercado unidades que pueden comprarse con un pequeño anticipo y cuotas hasta la posesión, para luego completar el precio a la escritura con un crédito hipotecario individual. "Que todos los préstamos estén denominados en una unidad de cuenta ajustada es lo que hace posible el financiamiento de largo plazo", analiza Llambías y agrega que la cartera de hipotecas generada en esas unidades ajustadas, podrá ser volcada al mercado de capitales para que inversores institucionales de largo plazo devuelvan liquidez al sistema, reiniciando el ciclo virtuoso. "La Argentina es un país fundido. No podemos pedirle dinero pero sí normas", concluye el empresario.

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