Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Una mirada al público y sus ganas de abrazarse

SEGUIR
LA NACION
Sábado 18 de marzo de 2017
0

O se trató de un milagro o estamos ante el mejor público del mundo. Teniendo en cuenta las crónicas y los relatos de esta semana, hubo en Olavarría unas cuatrocientas mil personas reunidas en un predio desolado, habilitado para menos de la mitad de esa cifra; no había controles policiales ni servicios públicos; los alrededores estaban sin luz y las calles eran de tierra; no había señalización y los puestos de venta de comida y merchandising se ubicaban estratégicamente en los lugares donde el público debía desconcentrarse, interrumpiendo el paso de la multitud; no había micros para regresar y la opción de los representantes del Estado para descomprimir la situación de los que se habían quedado sin transporte fue enviar camiones de carga como si se tratara, en el mejor de los casos, de refugiados en Siria. Ir y volver del infierno del Dante hubiera sido más sencillo.

En este caos organizado murieron dos personas y hubo decenas de heridos. Pudo haber sido peor, coincidieron en estos días los analistas. Pero ninguno explicó por qué no lo fue. Los milagros, habrá que decirlo también, no existen. Entonces, después de tanto dedo acusatorio y fuego cruzado, se podría concluir que el público -al menos este público- demostró, a diferencia de productores y Estado, sí estar a la altura de este tipo de encuentros.

Gente de todos los estratos sociales, de todas las edades y de todas las provincias, reunidas por un par de días bajo un mismo sentimiento. Algo difícil de explicar -y para muchos de entender- en estos tiempos de individualismo al palo.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas