Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Charly García, el regreso del profeta y su increíble máquina de hacer canciones

El cantante anunció por las redes la presentación exclusiva de su nuevo disco en la sala Caras y Caretas, donde lo vieron unas 400 personas que agotaron las entradas en dos horas

SEGUIR
LA NACION
Sábado 18 de marzo de 2017
Ofreció un recital enfocado en su presente de canciones nuevas
Ofreció un recital enfocado en su presente de canciones nuevas. Foto: Sebastián Pani / RS
0

La imagen del pez como una cita bíblica que aparece en la tapa de su último disco, Random, y en la entrada de presentación de su concierto sorpresivo en la sala Caras y Caretas, anuncia el regreso de Charly García . Después de caminar por el desierto -internaciones, recuperaciones y recaídas de salud- el artista bajó de la montaña (su departamento) para decirle al mundo que está desafinado y que tiene un nuevo mensaje musical para dar.

Lo que empezó como un rumor en las redes -los integrantes de la banda The Prostitution fueron subiendo imágenes de ensayos en las semanas previas- se materializó en apenas unas horas. Charly García convocó a un inesperado encuentro con sus discípulos y aliados para estrenar las canciones de su nuevo disco, ante una privilegiada audiencia de 400 personas.

No tocaba oficialmente desde el verano de 2014 cuando se subió al escenario de Cosquín Rock. Desde entonces tuvo algunas apariciones esporádicas en conciertos de amigos como Raúl Porchetto, o el que ofreció en el hotel Faena con Jagger y Ron Wood como parte del público. Pero una operación de cadera y su lenta recuperación lo habían alejado de la exposición pública.

Durante los últimos meses se temía por su estado de salud, quizás un acto reflejo del medio y sus seguidores, tras la orfandad que provocaron la muerte de otros tótems como Spinetta y Cerati. Como buen escorpiano, Charly transmutó sus debilidades y renació de las cenizas con un nuevo disco y un grupo de canciones que recobran la lucidez de sus períodos creativos de los ochenta y noventa, que se combinan con un reposicionamiento de él como esa antena que sigue captando el inconsciente colectivo y las neurosis más recurrentes de la Argentina.

Random, su nuevo álbum de canciones inéditas -el anterior había sido Kill Gil (2010) en su faceta más autodestructiva-, nos devuelve al cantautor de "Yendo de la cama al living", al citador resplandeciente de los Beatles, Erik Satie, Stanley Kubrick y Peter Sellers, al observador crudo y sensible de los medios masivos y el cinema verité, y al creador de hits (aquel de Parte de la religión y Filosofía barata y zapatos de goma), subestimado en los últimos años por la intermitencia de sus últimos discos.

Hay ambiente de acontecimiento en la sala Caras y Caretas. Hay músicos y sobre todo discípulos que acudieron a su llamado y quieren escuchar el nuevo mensaje musical del maestro. El clima casi expectante y litúrgico se rompe con los gritos futboleros de los seguidores más jóvenes de Say No More: "Pan y vino, pan y vino, pan y vino, pan y vino, el que no grita García para que carajo vino".

A las 21.45, las luces se apagan y en la pantalla aparece la trágica imagen del 11 de septiembre de 2001 cuando el segundo avión se estrella contra una de las Torres Gemelas de Nueva York. El comienzo del siglo no trajo buenas noticias para el mundo y Charly García se las ingenia para poner un reflector sobre esa curva descendente de la humanidad. La imagen desconcierta al público, mientras entre las penumbras aparece Charly García, acompañado de su asistente, que lo acomoda en su nave de sintetizadores.

"La máquina de ser feliz", primer tema del disco y del show, se enciende para exorcizar las pesadillas de la humanidad, para ahuyentar, entre ellas, a la muerte. La gente canta la nueva letra, García también, en medio del éxtasis que provoca la frase: "Pedimos perdón. Corriendo enmascarando el fin. Por eso te busqué, por eso diseñé, la máquina de ser feliz". En perfecto orden, el músico recorre de punta a punta el disco Random: "Ella es tan Kubrick", "Primavera", "Rivalidad", "Otro", "Lluvia", "Believe", "Amigos de Dios", "Spector" y "Mundo B".

Cada pieza está acompañada por el preciso diseño de las visuales, que subliman aquellas ideas que sobrevuelan los temas, mira en retrospectiva a un Charly más salvaje y le permite ofrecer algunos apuntes antifachistas, tan ácidos como siempre, como ese artista provocador que todos conocimos.

La justeza y energía de la banda conformada por Zorrito Von Quintiero (teclados), Kiuge Hayasida (cada vez más parecido al Negro García López en su forma de tocar la guitarra), Toño Silva (batería) y Carlos González (bajo), y los coros de Rosario Ortega, amalgamaron a la perfección con la frescura y conexión de Charly con sus nuevas músicas. Esas canciones funcionan como redentoras y revelan su vulnerabilidad en "Primavera" y "Lluvia" (los sintetizadores hacen suspirar a sus seguidores de los tiempos de Serú Girán); funcionan como apunte político en "Rivalidad", y exorcizan, a la vez, sus propios demonios, haciéndose cargo de sus vicios en "Spector" y riéndose de ellos en "Otro", donde canta: "La medicina quiere otro, otro, otro en mi lugar".

Este no es otro García, es el mismo mejorado en términos musicales, hitero, menos exasperado y tan crudo como siempre, con esa chispa intensa en los ojos, lúcido, todavía físicamente frágil y con la ironía en la punta de la lengua: "Me llegó una carta de Yoko Ono que me decía: Charly sos un capo", dijo a modo de introducción en "Otro". A la vez, este presente musical suena como un contundente patchwork de citas a otras canciones como el "Karma de vivir al sur", "Yo no quiero volverme tan loco" o influencias como "She loves you" de los Beatles, como si estuviera dialogando con su historia. Si el disco había despertado nuevas perspectivas sobre su música en vivo, queda claro que éste es un regreso integral. Cuando termina de cantar Random entero, la sensación que predomina es que Charly navega otra vez entre la genialidad, la solidez artística de los temas y los nuevos picos de emotividad que logra su presente musical.

Para el bonus track de esta presentación formal toca el hit "Me siento mucho mejor", que se transforma en un karaoke colectivo, "Yendo de la cama al living" y "Asesíname". De golpe exhuma otro de sus himnos que hace tiempo no toca, "No llores por mí Argentina", de los tiempos de Serú Girán. Y finaliza la noche con "El aguante", otro apunte particular en la semana signada por los efectos del show del Indio en Olavarría.

Los discípulos están extasiados, pudieron ver a un Charly tan luminosamente pop como crudamente rockero, manteniendo esa tranversalidad que le permite ser un clásico y navegar al margen del sistema. Quizás hayamos subestimado en los últimos años al maestro Charly García porque se había retirado al desierto. Quizá lo de anoche no fue un concierto, sino otro acto de revelación del profeta del rock. Otra manifestación divina.

El despliegue cinematográfico de Random

Para ilustrar "Ella es tan Kubrick", García eligió la literalidad, con retratos cósmicos de 2001: Odisea en el espacio

Sorprendió en "Primavera", con imágenes de cuando se lanzó a la pileta, nueve pisos abajo, desde el hotel mendocino

La escena de la pelea de Toro salvaje, el film de los 80 de Scorsese, funcionó como un gran maridaje con "Rivalidad"

La sátira política de 1946 Doctor Insólito fue el fondo audiovisual de "Otro"

Para "Lluvia", Gene Kelly apareció en la pantalla bailando en el clásico Cantando bajo la lluvia

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Las más leídas