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Augusto Batalla: "Tuve que asumir los errores para volver a ser un arquero confiable"

Con 20 años, tomó la responsabilidad de ser el arquero de River y atravesó momentos difíciles; los golpes, la vida de futbolista y la visión de la sociedad de un joven que busca su destino

Sábado 18 de marzo de 2017
Foto: LA NACION
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"He fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito". La frase que alguna vez dijo Michael Jordan es fuente de inspiración para miles y miles de deportistas alrededor del mundo. El basquetbolista, seis veces campeón de la NBA, está estampado en la remera negra que lleva puesta Augusto Batalla , mientras lleva adelante una extensa charla con la nacion. Y quizá, las palabras del estadounidense reflejan en algún punto la mentalidad del arquero de River, quien en sus primeros seis meses como titular debió afrontar días soleados y otros repletos de nubarrones.

Nacido en Hurlingam en una familia vinculada al polo, enfocó su cabeza en el fútbol y quedó marcado con los VHS de la consagración del Millonario en la Copa Libertadores de 1996. "Nací con pelota y pelota entre las patas de los caballos, y terminó siendo sólo pelota. Empecé jugando en el club del barrio de mi casa, después pasé a Juventud de Ciudadela y me probé en River a los cinco años. Ahí comenzó todo", cuenta el arquero, que era volante central, hasta que un día faltó un compañero y decidió ir al arco. A partir de ese momento, hace 15 años, su vida pasó a estar marcada por la responsabilidad y el sacrificio.

Quizá, su personalidad lo llevó a tener una intensa carrera durante su adolescencia, tanto en River como en la selección argentina; jugó en la Sub-15 y fue campeón con la Sub-17 y Sub-20, además de ser sparring en el Mundial Brasil 2014. "Uno resigna un montón de cosas para cumplir un sueño y tratar de darle lo mejor al club. Para asumir las responsabilidades con profesionalismo, hay que saber que hay que dejar de lado muchas cosas, pero así se obtienen otros beneficios", dice Batalla, quien tras jugar tres partidos como titular en el primer semestre de 2016, terminó adueñándose del arco en los últimos seis meses: disputó 22 encuentros, recibió 21 goles y ganó la Recopa Sudamericana y la Copa Argentina. Pero, a la vez, el cierre del año no fue el mejor, con sus errores ante Boca y Rosario Central, que lo dejaron en el ojo de la tormenta. Y ahora, en la temporada que apenas comienza, vuelve a ilusionarse.

¿Cómo se saca adelante aquella semana?

-Fueron días muy duros. Es difícil no ser protagonista por lo positivo, pero tomé esos errores para mejorar. Me quedó claro que nada es fácil y no es todo color de rosa, pero cuando uno apuesta al trabajo en el día a día, si te equivocás, estás tranquilo porque sabés que hiciste las cosas bien. Somos seres humanos, nos equivocamos. Tuve que asumir los errores para volver a ser un arquero confiable.

¿Te reprochás algo de la jugada con Tevez ante Boca?

-No, en esa situación creí que era lo mejor. A mí me criaron de una manera, con valores y códigos, y jamás iría a lastimar a un colega. No me parece correcto ni justo ir con vehemencia desmedida porque todos trabajamos igual. Obviamente me dolió por mi equipo, porque soy arquero y porque soy hincha de River. Que me haga un gol Boca ahora, lo sufro tres veces más que cuando tenía cinco años. Pero entendí que me había equivocado, que los errores son normales, y que tenía que reponerme y mantener la templanza para trabajar y suplirlos.

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-. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

La noche en Córdoba contra Rosario Central miraste al cielo y dijiste "una por favor". ¿Qué se te cruzó por la cabeza?

-Esa noche fue una de ésas en donde decís ?pucha, no me sale una'. Y me sentía así. Pero por suerte trabajo con un grupo de personas excelente y siempre tratamos de responder por el compañero, en las buenas y en las malas. Somos muy unidos y eso hace que todos los días sean muy positivos para trabajar en la unión del grupo. Me ayudó eso.

¿Te considerás una persona autoexigente?

-Totalmente, soy una persona que se autoexige demasiado y busca siempre la perfección. Eso es también lo que me lleva a romperme el lomo y tratar de hacer lo mejor todos los días. No sé trabajar de otra manera, lo hago así.

¿Estás en el puesto más difícil?

-Todos son difíciles. Los arqueros asumimos otros riesgos. Si a un volante le dan la pelota contra la línea y pasa por abajo, no pasa nada. Pero si nos llega a nosotros y pasa eso, es gol y es una catástrofe. Pero somos once que entramos a la cancha a hacer un trabajo y siempre que no podés hacerlo bien, te vas disgustado con eso.

¿Es más duro el error o todo lo que se habla después durante la semana?

-Lo más duro es saber que uno se equivocó. Para hablar, está lleno de gente. Hay personas que critican a Messi, a Agüero? uno tiene que saber que está expuesto a eso. El fútbol es el deporte más popular y hay gente que no entiende mucho y opina igual. Pero no hay que enojarse, sino respetar. A uno le duele el error y lo importante es corregirlo, nada más.

¿Cómo ves tu relación con el hincha?

-Voy a estar eternamente agradecido. En los momentos más difíciles supieron responder por mí. Es una cuestión de respeto mutuo, más que nada cuando la gente ve que el jugador se esfuerza y juega por la camiseta. Ellos saben que compartimos el mismo sentimiento.

¿Es difícil vivir dentro del mundo River?

-Sí, más que nada porque uno tiene que privarse de un montón de cosas que antes disfrutaba. Por ejemplo, ir a cenar con la familia. Tal vez a alguien le cae mal que estés ahí, y son las 10 de la noche y yo tengo todo el derecho de salir a comer. Pero estamos en la Argentina y es una sociedad a la que nos tenemos que acostumbrar, aunque no estemos de acuerdo. Son los riesgos y las cosas que tenemos que asimilar y respetar. Postergamos muchas cosas y no tendría que ser así. Pero River es lo más lindo y nos da un montón de beneficios, por otro lado.

¿Cuánto se resigna para llegar a primera?

-Muchísimas cosas. A veces al futbolista se lo juzga diciendo que trabaja dos horas por día y no saben que yo fui solamente a dos cumpleaños de 15 en toda mi vida. Me perdí fiestas, salidas con amigos, vacaciones? nosotros terminamos el 15 de diciembre y empezamos a entrenar el 3 de enero. Trabajamos casi 350 días al año, porque acá cuando jugás torneo y Copa, no hay días libres. Tenés partido el domingo y el miércoles, y así resignás un montón de cosas para cumplir un sueño y tratar de darle lo mejor al club. Para asumir las responsabilidades con profesionalismo dejás de lado una parte de tu vida.

¿Por qué le dijiste que no a Real Madrid?

-Siento que tomé la decisión correcta. Estoy muy orgulloso del lugar en el que estoy. Lógicamente el día en que me lo ofrecieron tenía dudas porque era una oportunidad muy grande en cuanto a lo socioeconómico y cultural. Era un gran cambio en mi vida, siendo muy joven. Tuve charlas con Marcelo (Gallardo) y Alberto Montes (entrenador de arqueros), que son las personas que me guían día a día y me ayudaron a decidir. Estoy más que seguro que lo mejor fue quedarme.

¿Te imaginabas que te iba a tocar vivir todo esto?

-Desde los cinco años que estoy acá y cada vez que hablo se me traba la garganta porque no lo imaginaba jamás. Mi familia no está relacionada con el fútbol, me fui vinculando como un hobby y ahora es mi trabajo. Trato de disfrutarlo porque lo que me pasa es algo soñado, jamás lo había pensado. Todo esto se forja a través de la calidad humana que hay en el club. Hoy puedo ir y saludarme con todos? y eso me llena de orgullo, que me reconozcan como persona.

Fuiste capitán en inferiores y en los seleccionados juveniles, ¿te considerás un líder?

-No, eso pertenece a la personalidad de cada uno. Son cosas del día a día que te van forjando una manera de ser. Hay algunos que tienen pasta de líder y otros tienen pasta de seguidor. Pero jamás me levanto de mi cama pensando en hacer algo para lograr determinada situación. Hoy tengo 20 años y me toca aprender de gente que acá ganó todo como Ponzio, Maidana o Mora. Lo importante es continuar moldeando mi personalidad y sumar para el grupo, pero siempre aprendiendo de ellos que hicieron historia grande en el club.

¿Cómo vivís las concentraciones?

-El día anterior trato de descansar lo que más pueda. Pongo una película, relajo la cabeza, y ya una vez que se acerca la hora del partido, estudiar los rivales, los delanteros, los penales. Al otro día las exigencias son muy altas, así que cada uno sabe qué tiene que hacer para estar concentrado al cien por cien.

¿Sos de mirar fútbol?

-Sí, me divierte y analizo, pero siempre con la cabeza relajada. Disfruto ver a Hart, Bravo, Ter Stegen, Casillas, Buffon? son todos diferentes, pero siempre hay que tratar de sacar lo mejor a cada uno de ellos. Es importante aprender.

¿Cuáles son tus sueños como profesional?

-Ahora, quiero ganar la Libertadores siendo titular. La última Copa la viví desde adentro, la del 96 la vi en videos y eso me quedó grabado para toda mi vida. Después, como jugador, uno sueña con un Mundial y una Champions, y si se puede ganar?mejor. Yo pienso que la mentalidad es todo, hay tipos que están preparados para ganar, y por ahí es un matungo, pero gana por eso. Hay que prepararse.

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