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Cuando el riesgo es más grande que las urgencias

Los clubes chicos necesitan que regresen los visitantes, pero los contratiempos serían múltiples; los temores de los dirigentes

Sábado 18 de marzo de 2017
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LA NACION
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Foto: LA NACION

Hernán Lewin entiende el juego: sabe exactamente en dónde está la pelota, en el frustrante contexto del fútbol sin visitantes, sin folklore, sin seguridad, sin una planificación seria, duradera. Ex presidente de Temperley, corrido por la barra brava, ex candidato a presidente de AFA en una distracción que duró un suspiro, describe la realidad que sufren la mayoría de los clubes de nuestro medio. "Salvo 10 clubes -todos sabemos quiénes son-, que no necesitan ni quieren que vuelvan los hinchas visitantes, el resto está ahorcado, sin salida. Hoy, como está todo, por más necesidad que haya, su vuelta traería más problemas que soluciones", asume el joven dirigente, de 40 años, impulsado por Marcelo Tinelli y Rodolfo D'Onofrio antes de bajar rápidamente las banderas. "Me dio orgullo que se me haya nombrado, pero ya está. Mejor que haya consenso. Ahora, que cada uno muestre si está preparado para la gestión", comenta.

Las autoridades de la seguridad de la provincia de Buenos Aires impulsan el definitivo regreso de los hinchas de otros equipos. Sin embargo, según la visión de un nutrido grupo de dirigentes, no están dadas las condiciones. "Aprevide promueve el regreso de los visitantes, pero no solucionó nada en todo este tiempo. Todos los equipos tienen barras, muchos hinchas se acostumbraron a no pagar, está el tema de la organización del espectáculo con la policía? Todo es improvisación. Tal vez, quieran quedarse con el rótulo de que con tal gente volvieron los visitantes?, pero nunca hubo un plan", explica.

La voz de Lewin se replica en otros colegas de entidades pequeñas, que necesitan el dinero, pero que entienden que no están dadas las garantías. La violencia que excede el fútbol, en primer lugar. La falla de los controles, en segundo término, como en el caso de Banfield-Boca. La desconfianza de los operativos de seguridad ("si no hay visitantes, se necesitan 300 efectivos; con visitantes, 500, pero después vienen 150 y pagás por 500", dicen), en el tercer orden.

El caso Temperley es testigo. El sector de la tribuna visitante es para unas 4000 populares. Si se llena (algo que no suele ocurrir), a 150 pesos por entrada, se llega a recaudar, en ese rubro, unos 600.000 pesos. Sólo por abrir el estadio, el club debe abonar la mitad de ese importe. "Sólo te salvan si vienen los grandes. Ponele que llega Olimpo y se venden unas 300 entradas?, vamos a pérdida, antes de empezar a jugar", grafica.

Los poderosos suelen exigir espacio en otras canchas, pero se niegan a ofrecer su casa a los demás. Entre socios y abonos, ya no tienen lugar. "La cultura del público visitante está muriendo de a poco", advirtió Víctor Blanco, el presidente de Racing. "No tenemos capacidad, porque llegamos a los 70.000 socios y en el estadio entran 43.000. Conceptualmente estoy de acuerdo, pero no están dadas las condiciones", aclara Matías Lammens, de San Lorenzo.

Grandes y chicos coinciden: no están dadas las condiciones, más allá de ensayos aislados. José Lemme, el presidente de Defensa y Justicia, lo entiende del mismo modo. "Es muy difícil, porque no cambió nada. La sociedad está peor que cuando se tomó la medida, lo veo complicado", cuenta. El caso del Halcón es todo un símbolo: en 30 días se acabarán las obras de la tribuna visitante, para unos 3000 hinchas. Ese sitio, en principio, será utilizado para sus propios hinchas. Si regresaran los visitantes, entre la policía adicional, la seguridad privada y los gastos extras, quedar en cero (sin ganancias ni pérdidas) será la mejor opción. "Es lamentable, pero es así. Si vuelven, son más los perjuicios que las buenas. La gente, no sé por qué, se acostumbró que debe entrar gratis... Yo creo que hay partidos que se pueden jugar con visitantes, pero hay grupos que aprovechan la situación para hacer desmanes, infiltrados", reflexiona.

El dinero de los derechos de TV, en los últimos años, se convirtió en el principal sustento de la mayoría de los clubes de bajos recursos. Tarde o temprano, los humildes abandonarán el prestigio de la Primera por los rincones del ascenso. No tienen dinero y la vuelta de los visitantes sería un problema mayor. "Ponés en la balanza lo que podría entrar y, por el otro, lo que saldría, más todos los riesgos, y te da negativo", sostiene Lemme.

A Miguel Silva, vicepresidente de Arsenal, le encantaría que vuelva el folklore. Pero... "Nosotros queremos que regresen, para los clubes chicos es fundamental. Nunca hubo un problema en nuestra cancha...", se resigna. Una resignación que lo abarca todo.

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