Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Grillo recurre a su fórmula: crecer entre los mejores del mundo

El chaqueño, de 24 años, es animador del Arnold Palmer Invitational, en Bay Hill, y tras la segunda jornada figura a un golpe de Charley Hoffman; el manejo de la presión, la clave

Sábado 18 de marzo de 2017
SEGUIR
LA NACION
0
Emiliano Grillo
Emiliano Grillo. Foto: AFP

Es un puzzle que debe encajar perfecto del jueves al domingo. Se trata de que las cuatro piezas hagan ese chasquido para que el desafío tenga un final feliz. Emiliano Grillo busca exactamente eso: encastrar cuatro buenas vueltas y consagrarse en el Arnold Palmer Invitational, el certamen que esta semana honra a su inolvidable anfitrión, fallecido en septiembre pasado.

El trabajo del chaqueño está hecho por la mitad: en la primera jornada había firmado 67 golpes (-5) y ayer sumó otro apreciable eslabón (68, -4) para un total de 135 (-9), que lo deja a un golpe del norteamericano Charley Hoffman.

Pese a la juventud que le otorgan sus 24 años, es muy valorable la manera en que Grillo refuerza su aplomo con el paso de los torneos del PGA Tour. Es cierto: el jugador formado en el Chaco Golf Club ya sabe lo que es ganar, lo hizo de manera consecutiva en un octubre de 2015 idílico, con el triunfo en el certamen final del Web.Com y enseguida en el Frys.Com, en Napa, California, su primer torneo como miembro del máximo circuito.

Sin embargo, la madurez le brota en la manera en que acepta la presión y emboca varios putt comprometidos para par, como le sucedió varias veces durante el trayecto de ayer. Si alguna vez tambaleó en instantes decisivos -nunca olvidará ese putt errado que lo podía consagrar hace dos años en Puerto Rico-, ahora lucha con más fiereza, se repone y no le teme a figurar bien arriba del tablero.

Pero Grillo también regala momentos vibrantes para el público, cómo no. Los fanáticos detrás de las sogas en Bay Hill festejaron sus dos águilas en los nueve hoyos iniciales (salió por el 10). En el par 5 del 12 la sacó del búnker en el tercer tiro, la pelota rodó unos cinco metros en el green y se hundió en el hoyo. Y en el par 5 del 16 ejecutó un approach perfecto desde el rough, desde un plano inclinado, que desató más gritos.

A esas alturas, con cuatro golpes bajo el par en seis hoyos, Grillo lanzaba su definitiva candidatura, en un torneo que Tiger Woods ganó ocho veces entre 2000 y 2013, y del que tuvo que bajarse este año por sus espasmos en la espalda.

En los segundos nueve hoyos, el chaqueño que ocupa el puesto 32° del ranking ya se mostró más irregular (dos birdies y dos bogeys), pero no cometió esos desatinos de varios jugadores, víctimas de una cancha que puede devolver fácilmente triples bogeys por la imponente presencia del agua. El sueco Henrik Stenson, por caso, recordó al francés Jean Van de Velde en el Open de Carnoustie 1999, con los pantalones arremangados en la laguna del hoyo 11 y sus infructuosos intentos para sacar una pelota sumergida.

Está claro: el fin de semana resulta siempre otro cantar en el golf. Es el momento en que el tablero mueve apellidos con mayor rapidez y donde los pensamientos positivos y negativos fluyen más intensos en las cabezas de los golfistas. Ahora, el PGA Tour le plantea otro lindo reto a Grillo, porque en el certamen de "The King", apodo de Palmer, participan los mejores.

El rubio que se crió en la escuela de la Asociación Argentina de Golf es perseguido a un golpe por el inglés Matthew Fitzpatrick (ambos eran los punteros tras los primeros 18 hoyos) y más abajo ya empiezan a figurar algunos de los notables, como Jason Day y Justin Rose, ambos con -3.

Grillo había mencionado que tanto en el Honda Classic como en el World Golf Championship de México, sus dos últimos torneos, tuvo un solo mal día que desbarató sus ilusiones. Y los números así lo refrendan: en Palm Beach Gardens, Florida, sucumbió con una última vuelta de 77 golpes (+7) que lo bajaron del 3° al 43° puesto final. Y en Chapultepec sufrió otros condenatorios 77 aunque en la segunda jornada, que le dibujaron un mal panorama. Con todo, sonrió aquel fin de semana con dos últimas tarjetas de 69 golpes.

Siempre es ardua la tarea de encadenar cuatro scores bajo el par. El golf tiene esa cuota de imprevisibilidad latente en cada hoyo, pero Grillo es un competidor incurable que nunca se conformó con haberse adjudicado un título del PGA Tour. Sabe que todo forma parte de un proceso y jamás detiene esa maquinaria en pos de ser cada día un mejor jugador. Algún día le confesó a la nacion: "No hay límites para mis sueños". Aferrado a esa convicción, vuelve a apuntar alto en la máxima gira con su frescura de veinteañero.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas