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El peregrinaje, un sello del cantante y sus fans

Domingo 19 de marzo de 2017
LA NACION
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La manera en la que Carlos "Indio" Solari maneja sus producciones no nació ayer. Hay muchas variables que explican el fenómeno de trashumancia que llevo al ex líder de Patricio Rey y sus Redondidos de Ricota a refugiarse en otros territorios alejado de la Capital para crear sus masivas misas ricoteras.

Filosóficamente, la idea se remonta a los orígenes mismos de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en los años setenta. La banda nació en La Plata en la semiclandestinidad, al margen de los medios de producción del rock local y en una ciudad periférica que ofició de caldo de cultivo para generar otro tipo de experiencias rockeras, más cercanas al happening.

Del grupo Músicos Independientes Asociados (MIA), aprendieron el camino de la autogestión -editar sus propios discos y producir sus shows- que rompió con las reglas de la industria y los transformó en el mayor fenómeno de rock de las últimas décadas.

Desde los subsuelos del under local a comienzos de los ochenta hasta los conciertos en el estadio de River Plate en 1999, la banda se rigió como una pyme independiente capitaneada por la visión de la manager Carmen Castro (conocida como "la Negra Poli"): un modelo organizativo y de producción que el Indio copiaría para su etapa solista.

La idea de la itinerancia surgió después de la serie de conciertos de Los Redondos en Huracán, en 1994, cuando el público ricotero había crecido a niveles exponenciales. Las situaciones de violencia, dentro y fuera del estadio, llevaron al grupo a tomar la decisión de dejar de tocar en la Capital y empezar a trasladarse por los pueblos del interior. El peregrinaje ricotero aumentaría la leyenda de la banda y el concepto de misa se transformaría en un fenómeno inusual en el rock argentino.

Después de la separación del grupo en 2001, el cantante tomó todas las decisiones y puso como manager personal a Julio Sáez para mantener su contacto con el exterior. En 2015, actúo por primera vez como solista en el Estadio Único de La Plata, producido por Marcos y Matías Peuscovich, que trabajaron en todos sus shows.

Desde el comienzo de su etapa solista el Indio ofreció 17 conciertos. Hubo largos períodos de tiempo en los que no tocó. La Plata, Montevideo, Jesús María, Tandil, San Luis, Salta, Junín, Mendoza y Gualeguaychú fueron algunas de las ciudades elegidas.

La cita anual permitía, por un lado, que los viajes se planifiquen con tiempo, como parte de un ritual que no se completa sin ese peregrinaje a la "meca". En su último concierto, en Tandil, el año pasado, el Indio había convocado en una sola noche a 200.000 personas. Ese día anunció que padecía de Parkinson.

El show en Olavarría no sólo tenía sabor a despedida, sino al final de un ciclo, a una manera de hacer las cosas, incluso contra la lógica de un fenómeno como un océano de espectadores.

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