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La huelga no es el camino

Lunes 20 de marzo de 2017
PARA LA NACION
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En 2002, volví al país después de estar casi cinco años en Inglaterra cursando un doctorado. Poco después del regreso, mi hijo comenzó el jardín de infantes en la ciudad de Buenos Aires y el primer día de clases, nos pidieron a los padres que nos presentáramos y contáramos en qué trabajábamos. Yo dije: "docente, profesor", y de pronto, todas las miradas de aquellos padres empresarios y profesionales me miraron con un dejo de pena. Al terminar la reunión una madre se me acercó y me dijo: "¿Sos docente? ¡Qué valiente en este país! Estamos para lo que te podamos ayudar". Sentí que en cualquier momento alguien me daba una palmada en la espalda acompañada de una limosna.

No hay duda de que las profesiones orientadas al servicio público requieren ser jerarquizadas, como también ser mejor pagadas. Docentes, médicos y policías figuran entre las profesiones más maltratadas en la Argentina reciente.

El señor Roberto Baradel, secretario general de Suteba, uno de los principales sindicatos docentes y fogonero del paro, recientemente, se retiró de un programa de televisión porque un periodista le preguntó algo muy simple: "¿En qué escuela trabajó". Ofendido, Baradel se fue diciendo "No estoy dispuesto a soportar la descalificación y la deslegitimación". ¿Cuál es la descalificación, señor Baradel? ¿Preguntarle dónde ha ejercido como docente? ¿No debería estar orgulloso de eso?

Foto: LA NACION

Baradel, por el contrario, está orgulloso de su lucha "Esta no es una guerra, esto es una paritaria docente", rezaba el cartel con su foto en los diarios. Y es verdad, coincido con el señor Baradel. Una paritaria docente es un derecho que hay que respetar. Sin embargo, no es lo único que debería hacer Baradel.

Dada la importancia de las pruebas PISA, Finlandia emergió como un ejemplo a seguir para muchos países. En Finlandia, el 90% de los maestros está afiliado al sindicato. El principal sindicato, el OAJ, acaba de presentar el nuevo juramento de los docentes. Uno de sus párrafos establece lo siguiente: "Contar con una educación de la primera infancia, básica, secundaria, profesional, universitaria y para adultos de alta calidad es la clave del éxito y la clave para lograr una sociedad mejor, igual y pacífica. Pero el éxito no se consigue sin un compromiso sólido. Necesitamos una familia docente muy fuerte y efectiva para mantener la educación en lo más alto de la agenda política".

Compromiso, calidad, efectividad son valores que el sindicato docente finlandés pretende de sus maestros. El sindicalismo docente argentino debería tomar este ejemplo y preocuparse, además de por los salarios, por el deterioro permanente de la educación, por los resultados en los exámenes internacionales, por la calidad docente y la formación docente y directiva.

Ha habido en el país líderes que han pensado en la educación. Domingo Faustino Sarmiento cuando fue representante diplomático de los Estados Unidos encontró lo que quería: un sistema con fuerte hincapié en la formación docente para educar a toda la población. Entre 1869 y 1898, Sarmiento contrató 65 docentes de los Estados Unidos: de ellos 61 eran mujeres y cuatro eran hombres que comenzaron a transformar la educación del país con los ideales Sarmientinos. Introdujeron cuestiones antes inexistentes en las escuelas del país como el desarrollo artístico, la puntualidad, la asistencia a clase, el aseo personal, el orden, el trabajo manual, la gimnasia, deberes escritos, bibliotecas escolares y excursiones educativas. Esas ideas todavía continúan siendo hoy base de la educación que les ofrecemos a nuestros hijos.

Hoy, el sindicalismo docente argentino dista de ser una fuente de inspiración de nuevas ideas para que el aula sea un lugar motivador y de aprendizaje para el alumno. El desafío es, además de pregonar por mejores sueldos, debatir colaborativamente con las autoridades educativas sobre el mejor modelo de mediano y largo plazo para poder hacer crecer a los chicos en capacidades y a los docentes en su desarrollo.

Señor Baradel, tal vez algún día entienda que los únicos afectados por el paro docente son los chicos a quienes dejamos de educar, a quienes no contenemos, a quienes les quitamos oportunidades de futuro. Tal vez, ese día, usted y sus colegas lleguen a convertirse en un sindicato que hoy no son: maduro, profesional y respetado.

Profesor de la Escuela de Negocios de la UTDT

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