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Sixties Song: el campeón está de regreso en casa

Lunes 20 de marzo de 2017
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LA NACION
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Gaitán Dassie, con la copa, y dos de sus colaboradores, Ramón Padilla y Gabriel Sinico; los orfebres del campeón Sixties Song
Gaitán Dassie, con la copa, y dos de sus colaboradores, Ramón Padilla y Gabriel Sinico; los orfebres del campeón Sixties Song. Foto: Ignacio Sánchez

Está de regreso Sixties Song. El caballo campeón volvió a su box en el stud Santa Elena, en la villa hípica del Jockey Club, tras ganar el Gran Premio Latinoamericano en Valparaíso. Los festejos, sin embargo, no se terminaron con aquella pasada frente a las tribunas del hipódromo chileno con la bandera argentina flameando en las manos de Juan Cruz Villagra, minutos después del éxito del 5 de marzo pasado. Esa imagen en Viña del Mar tuvo sus réplicas en los últimos días, a modo de homenaje, en las pistas principales de San Isidro y de Palermo, con aplausos extendidos de los aficionados locales y plaquetas entregadas por sus autoridades a los propietarios, al equipo de trabajo y a su criador, el haras Firmamento. Desde La Plata se los imitó, ya sin la presencia del vencedor de la Copa Libertadores del turf. "Era mucho desgaste llevarlo también allá. Se ha recuperado pronto del viaje y está descansando. Casi lo único que hace es salir a caminar un poco, y aprovecha para comer algo de pasto en los jardines, al sol; ahora le toca recuperar energía", describe Alfredo Gaitán Dassie, entrenador del ejemplar que anteriormente había vencido en el Carlos Pellegrini, la tarde que el cuidador también celebró en otras dos carreras grandes.

Las dos victorias de Sixties Song fueron consagratorias, con clasificación incluida para ir a competir en junio próximo a Ascot, en Inglaterra. Aunque eso está por verse. Tienta tanto la idea de llevarlo a competir ante los mejores fondistas de Europa como las ofertas por él que se multiplican en las últimas horas. Varias veces suena el teléfono móvil del preparador mientras charla con LA NACION en la oficina del stud. Afuera, en el patio, están Oscar Ramón Padilla Boccia, que se crió en Uruguay antes de volver al país a los 17 años y tuvo su primera experiencia en el exterior como peón ahora, a los 41, y Gabriel Sinico, el capataz que la tarde del triunfo en Chile se encerró en una habitación de su casa para ver en solitario la carrera por televisión. Ellos preparan al caballo para las fotos. Es admirable la mansedumbre del zaino, la misma que sorprendió en Valparaíso Sporting, cuando quedó rodeado de decenas de personas que gritaban desaforadas a su alrededor tras el triunfo, y ni se inmutó. Su furia la reserva para hacérsela sentir a los rivales. Villagra necesita trotar al menos una hora para estar en peso para sus compromisos del día y se pierde los flashes, con el entrenador abrazado a la copa. La efusividad quedó atrás para ellos, pero los recuerdos son imborrables.

Sixties Song es el caballo que Gaitán Dassie eligió en un remate de Firmamento en 2015 "por físico, pedigree, su corrección y porque mi hijo Lucas me insistió mucho", y casi se trunca en la primera carrera. "Al principio le costaba ponerse a punto y cuando ganó por primera vez terminó con un corte profundo en una pata, muy cerca del tendón. Estuvo a milímetros de no correr nunca más". Aquello fue en agosto pasado. Un dolor de cabeza que precedió a las cinco actuaciones siguientes. El futuro deparaba algo muy diferente.

-Alfredo, ¿cómo fue la preparación del viaje para el Latino?

Después de ganar el Pellegrini descansó dos meses. Cuando se confirmó que estaba invitado por San Isidro para la carrera de Chile e íbamos a llevarlo, hice que viniera el doctor Alberto Costa [Jefe de Veterinarios del Jockey Club] y le hicieran al caballo un examen completo de sangre y orina. No quería ningún Martes 13. Si aparecía algo raro no viajaba, porque anabólicos [lo que habían detectado en Don Inc el año pasado al ser descalificado en Brasil] hace tiempo que no uso. Salió todo bien y le dije a Julio Biancardi [uno de los tres socios de Sixties Song] que quería ir a Valparaíso para evaluar todo. Enseguida me sacó pasaje y reservó hotel para ir cuando se corría el Derby [el Pellegrini chileno], un mes antes en la misma distancia, y pude conocer la pista, la caminé, vi a los posibles rivales locales, esa primera curva en la que se golpeaban mucho y derrapaban Sixties Song no termina ganando después porque hice eso, pero todo suma.

-¿Qué fue lo que más te preocupó?

-Un tema era el viaje, porque inicialmente iba a hacerse diez días antes. Dije que entonces no íbamos, porque yo quería llegar más cerca de la carrera para que fuera con los aprontes hechos acá y tener menos margen de error allá. Más tiempo te vas, más empezás a inventar. En San Isidro, por suerte accedieron a cada cosa que les pedí. Fuimos cinco días antes, se tardó 10 horas desde que salió del stud hasta que llegó a su box en Valparaíso, y eso estuvo bien. Otro punto era que cuando llegó no comió ni un grano. Hasta que mi hijo Lucas y el veterinario Pablo Rivera consiguieron melaza y yo compré miel en el supermercado para untarle en la comida. Eso fue la salvación. Es muy dulcero; no me iba a comer nada. Los brasileños tuvieron la suerte que a ellos les dejaron llevar la comida, pero por temas sanitarios nosotros no podíamos. Además, estaba un poco asustado porque quería largar a media cancha, pero nos tocó el 3. Igual, Juan Villagra estuvo brillante para conducirlo. Mirá cómo será que cuando volvía a la Argentina, en el aeropuerto de Santiago de Chile me encontré a Herrera, Talaverano y Trujillo, los jockeys peruanos, y me decían que Sixties Song parecía un auto, que querían seguirle el ritmo y no podían.

-Y eso que se trancó en el box la mañana de la carrera?

-¡Ufff! Me llama el peón al hotel, me avisa y tuve que esperar un remise 15 minutos. ¡Fueron eternos! Al llegar veo que tenía la rodilla pelada, pero Ramón me tranquilizó diciendo que era sólo la piel. Ya le había puesto una crema de ordeñe, que era de lo poco que se podía hacer. Fue un gran susto.

Alfredo destaca el trabajo del equipo en forma permanente. "Ramón no quería dejar al caballo solo y logramos que viajase con él, pese a que al principio nos ponían algunas trabas porque no sabía inglés. ¡¿Para ir a Chile?! Allá tenía todo listo a diario antes de que se lo pidiera. Un crack, como Sixties Song", enfatiza. La atención de los chilenos también resalta. "Lo que quise, me lo dieron. En la vida hay que ser agradecido y por eso voy a ir a Chile para festejar con la gente del hipódromo, que se portó muy bien con nosotros".

Villagra fue el socio ideal. A los 25 años, el jinete siente que "maduró a la fuerza, por la competencia que hay con grandes jockeys y porque afuera tenés más gente mirando lo que hacés". Aquel domingo lo vieron más que a ningún otro. "Fue mi quinta carrera afuera del país, y mi segundo Latino en el exterior, pero esta vez con un caballo con mucha chance. Pedí permiso a otros entrenadores con los que tenía compromiso para viajar a Chile unos días antes y no correr en Buenos Aires. Había que dar la menor cantidad de ventajas posibles. Un caballo que sirve te hace todo más simple", asegura Juan Cruz.

Y continuó: "Para mí fue un momento único, como el nacimiento de un hijo, algo inolvidable. Y creo que con el tiempo nos va a ir cayendo la ficha de la importancia. Soy chico todavía para vivir cosas como éstas. Allá nos trataron bien pero camino a la cancha me reputeaban. Las primeras repeticiones que vi de la carrera se me llenaban los ojos de lágrimas", revela. Muchas sensaciones combinadas para quien sólo aguarda "que los triunfos sigan viniendo".

Los recuerdos no se detienen. A cuidador y piloto apenas los diferencia la mirada sobre el desarrollo. "No me gusta que mis caballos dominen tan temprano en una recta larga. Ya me tocó perder un Pellegrini por ese motivo, con Ecólogo. En Valparaíso, al menos no tenés la loma como en San Isidro, pero sos visitante. Lo grité faltando 100 metros", asegura Alfredo. "Sixties Song venía en cuarta y los demás, ya en quinta. Llegué a la punta con todo el caballo", sostiene Juan Cruz.

El remate lo tiene el preparador: "Que me vaya mejor que el año pasado es imposible. El domingo anterior creí que iba a ganar una carrera y gané cuatro. Cuando andás derecho se acomodan los caballos y todo es más fácil. Anotás una escoba, y gana. Cuando estás torcido, no te sale una. Esto es así".

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