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Juicio y condena para dos policías

Por "armar" una acusación por violación contra un remisero

Lunes 20 de marzo de 2017
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Un comisario y un capitán de la policía bonaerense fueron condenados a dos años de prisión en suspenso y a cuatro de inhabilitación por haber "armado" una causa contra un remisero que en 2012 fue detenido como presunto violador serial cuando era inocente, y que sufrió un sinnúmero de vejaciones mientras estuvo detenido.

Fuentes judiciales informaron que la sentencia alcanzó al actual jefe de la Departamental Moreno, Oscar Lutte, y a Emilio Nelson Gómez, que se desempeñaba como jefe de calle de la comisaría de Los Polvorines. El Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de San Martín los halló coautores mediatos del delito de "falso testimonio calificado" ya que se consideró que utilizaron a tres víctimas de abuso sexual para "armar" la causa en perjuicio del chofer Carlos D., de 48 años.

Los hechos que dieron origen a esta causa ocurrieron entre octubre y diciembre de 2012. Un supuesto remisero levantaba pasajeras en un Fiat Duna blanco y abusaba de ellas. Lutte, por entonces jefe Distrital de Malvinas Argentinas, le encargó la investigación a Gómez. Según se dio por probado en el debate, la única prueba que se obtuvo legalmente fue una filmación de un bingo donde se veía a una de las víctimas y al Fiat Duna.

El remisero declaró que habían ido a verlo a su casa dos policías de civil; le dijeron que había habido un accidente con un auto blanco y, con esa excusa, le tomaron fotos al vehículo y a él porque estaba parado al lado. Días después, los mismos policías lo fueron a detener y le dijeron que era un violador.

Lo llevaron a la comisaría de Tortuguitas, donde lo metieron en la misma celda con varios presos que le encontraron al remisero un papel en el que estaba anotada la acusación en su contra. "¿Así que vos andás violando?", le dijo uno de los detenidos; luego, le pegaron, le hicieron lavar el inodoro, uno lo obligó a practicarle sexo oral y otros quisieron violarlo, pero como comenzó a gritar, se calmaron.

"Fue cada noche un calvario distinto; me tiraban agua fría mientras dormía, me maltrataban, me humillaban. Cada vez que tenía que ir a San Martín a declarar, en el viaje me golpeaban, me escupían, me puteaban hasta que llegó el día en que quedé libre", contó Carlos en el juicio. Fueron 40 días hasta que los estudios de ADN determinaron que él no era el violador.

"Ya no volví a ser el mismo, tuve tres intentos de suicidio, me tuvieron que internar, tengo pesadillas, tengo miedo de salir a la calle, tengo pánico de ver un policía", afirmó en relación a los 40 días que pasó detenido hasta que los estudios de ADN determinaron que no era el violador y fue liberado.

En el juicio se pudo determinar, según declararon las víctimas del violador, que el policía Gómez les mostró una foto del acusado y les dijo que tenían que señalarlo en la rueda de reconocimiento. También le hizo "recordar" a una de ellas la patente del auto.

"Estos policías utilizaron a las víctimas como un mero instrumento para cometer un delito e inculpar a un inocente mientras el verdadero violador está libre", dijo el abogado del remisero, Walter Reinoso.

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