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Un año sin dar vuelta un partido, una señal de lo que le cuesta a Racing impulsar una reacción

Lunes 20 de marzo de 2017
Lautaro Martínez no lo puede creer; el delantero de Racing tuvo un buen primer tiempo, pero falló en la definición
Lautaro Martínez no lo puede creer; el delantero de Racing tuvo un buen primer tiempo, pero falló en la definición. Foto: Diego Lima
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Buena parte de las certezas que había conseguido Racing en la presentación ante Lanús se esfumaron en el calor cordobés. En esa corrida de Lucas Melano a los cuatro minutos del segundo tiempo, de la que luego llegó el centro atrás para el gol de Jorge Velázquez. Esa fue la ventaja para Belgrano. Y fue el golpe del que la Academia nunca se pudo reponer, pese a que había jugado un buen primer tiempo, en el que había mostrado una identidad parecida a la de la victoria ante el Granate, con el equipo plantado en el campo rival y con las situaciones más claras en los pies de Lautaro Martínez.

¿Por qué Racing perdió en algo más que el resultado? Es que era un desafío para este equipo ir a jugar a Córdoba. Los antecedentes como visitante en el corto plazo no eran los mejores. Y este partido enrarecido, que tuvo suspenso para definir la sede y el día, parecía una buena oportunidad para apelar al carácter. Para lograr uno de esos triunfos que templan el espíritu de los equipos, sobre todo cuando están en formación. No sucedió. El zurdazo de Velázquez acabó con esa idea. "En el primer tiempo habíamos entendido bien el partido, ganábamos la segunda pelota. En el arranque del segundo tiempo nos convirtieron en una jugada aislada. Y eso nos cambió todo. Entramos en la vorágine de empatar como sea, que no es la idea. Entramos en la fricción, en el pelotazo, en la búsqueda del empate. Tenemos una idea de juego que queremos imponer dentro de la cancha. Pase lo que pase, debiéramos mantenerla. No nos puede sacar un gol", fue la autocrítica del capitán Agustín Orion.

En desventaja, la Academia perdió la línea. Aunque pudo haber llegado al empate con un derechazo de Brian Fernández o un intento aislado de Gustavo Bou, dejó de mostrar ciertos mecanismos que se habían visto el domingo anterior en el Cilindro y en la primera etapa del partido en la cancha de Instituto. La última vez que este equipo dio vuelta un marcador fue hace exactamente 364 días: el 21/3/2016, ante Atlético de Rafaela. Un partido que arrancó 0-1 y lo ganó por 6 a 3. Desde aquel antecedente repleto de goles, las últimas 16 veces que Racing estuvo abajo en el resultado, el juego terminó en derrota o empate. No hubo reacción, igual que ayer.

Diego Cocca decidió mover el banco de suplentes apenas le quebraron el cero a Orion. Ingresaron Brian Mansilla (19 años), Brian Fernández (22) y Maximiliano Cuadra (21), tres jóvenes que no encontraron las herramientas para serenar el partido y encontrar los mejores caminos hacia el empate. Esa también es una falencia que debe aprender a administrar Diego Cocca. Así como ante Lanús la ausencia de Lisandro López pasó inadvertida, durante la desesperación del segundo tiempo de ayer la figura de Licha se hizo extrañar en ese ataque cargado de juveniles para contagiar, alentar y serenar al equipo.

"Sabíamos que el que se pusiera en ventaja iba a tener más chances de ganar. Nosotros, en el primer tiempo, tuvimos algunas situaciones pero nos faltó la claridad para definirlas. Con el gol se desvirtúo el partido, se nos hizo cuesta arriba. Si Racing se hubiera puesto en ventaja el partido era nuestro", analizó el técnico, más preocupado por la poca contundencia en el arco de enfrente que por haberse corrido del camino cuando llegó el gol del local.

No sólo le cuesta dar vuelta las situaciones adversas en el resultado. En el último tiempo a la Academia le ha costado fuera de Avellaneda. Desde la victoria en Liniers por 3 a 0 ante Vélez, el 24 de septiembre del año pasado, que no consigue dar el golpe de visitante. El mayor déficit pareciera estar en que da demasiadas concesiones en el fondo cuando un equipo sale decidido a atacarlo. Ayer Leonardo Madelón puso a Melano casi como wing, mano a mano con Emanuel Insua. Y en ese duelo estuvo buena parte del partido: de una corrida del cordobés llegó el gol que definió la historia. Los números, en el fútbol, suelen mostrar realidades. Y los de Racing fuera de casa preocupan: en las últimas seis presentaciones (Rafaela, Estudiantes, Huracán, Boca, Unión, Belgrano) perdió cinco y recibió 13 goles en contra.

"Defendimos muy atrás y eso no me gusta", admitió el entrenador. Que se haya cortado el invicto del arco propio después de haber mantenido la valla en cero en las dos presentaciones desde que llegó Cocca también es otra de las malas noticias que deja la excursión a Córdoba. Quedó claro que cuando a Racing lo atacan, sufre. Por eso el nivel defensivo, justo donde menos recambio tiene el plantel, fue una señal de alarma a futuro. Aunque lo que más preocupa, como aceptó Orion, es que un gol en contra alcance para barrer con una identidad en construcción.

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