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San Lorenzo, un equipo que se extravió y que trata de superar el peor momento de Aguirre

El Ciclón empezó a desbarrancarse en 2017 y el bajo nivel es una preocupación en aumento

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Lunes 20 de marzo de 2017
Belluschi, Merlini, Torrico, Angeleri y Paulo Díaz, rostros del desencanto que envuelve al Ciclón
Belluschi, Merlini, Torrico, Angeleri y Paulo Díaz, rostros del desencanto que envuelve al Ciclón. Foto: Gentileza Los Andes
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MENDOZA.- Una situación bastó para describir con claridad el momento que atraviesa San Lorenzo. Apenas Pol Fernández convirtió el segundo tanto de Godoy Cruz, Matías Lammens, sentado en uno de los palcos del estadio Malvinas Argentinas, se tapó el rostro, mientras el manager Bernardo Romeo meneaba su cabeza de izquierda a derecha, con el clásico gesto del no. Contrariados, fue apenas una muestra de que en el Ciclón el semblante preocupa y que en Boedo intentan digerir la sucesión de tragos amargos. El equipo de Diego Aguirre convive con una etapa de reconstrucción en la que no encuentra el rumbo. Todo aquello que había empezado tan bien en el segundo semestre de 2016 pareció desbarrancarse en un puñado de partidos. El principal déficit radica en la falta de elaboración de juego, por lo que Nicolás Blandi (goleador argentino en 2016) aparece como un espectador de lujo. San Lorenzo sumó preocupaciones: de sus cuatro encuentros en el año apenas ganó uno (dos goles a favor) y sufrió tres derrotas; un presente que, además, lo hace tambalear en la Copa Libertadores.

En las entrañas del propio plantel reconocieron que la caída 2-0 con Godoy Cruz fue todavía más dura que la sufrida en Río de Janeiro, por 4-0, a manos de Flamengo. El bajo nivel quedó evidenciado y San Lorenzo jamás estuvo cerca de llevarse siquiera un empate.

"El rival somos nosotros mismos". La cara de Aguirre, apagado, lució como nunca desde que es el entrenador de San Lorenzo. El DT lo tiene claro: le toca vivir su peor momento desde su arribo a la institución. "Sí, es una situación dura", admitió.

Justo cuando más lo necesitaba, el equipo entró en un debilitamiento futbolístico. Si en situaciones puntuales se puede describir el momento azulgrana, el primer gol de Godoy Cruz se suma a los ejemplos. Fue llamativo ver a un equipo que perdió la pelota en tres cuartos de cancha, quedar a merced de su rival, que llegó al arco de Torrico con superioridad de cuatro contra dos, en el contraataque.

El mal momento, quizá, le exige replanteos y cambios a Aguirre. Habrá que ver si los tiene, dado que San Lorenzo vendió a varios de sus buenos valores. Se perdió el funcionamiento y una vez más el tándem generador de juego (Néstor Ortigoza-Fernando Belluschi) se mostró impreciso y con escasa circulación. El DT pone parches en defensa y fundamentalmente en los laterales ensaya soluciones que no aparecen. Y es allí donde surge la desesperación. Apenas habían pasado 35 minutos del primer tiempo cuando los simpatizantes azulgranas volvieron a pedir por Leandro Romagnoli. Se vislumbró, una vez más, como una demanda que surge desde la frustración.

El ídolo de Boedo tuvo algo de rodaje en los últimos 20 minutos, aunque con escasa participación.

El último domingo de verano se presentó ideal en Mendoza -promedio de 27 grados-, una ciudad que todavía vive la 'resaca' por la reciente finalización de la Fiesta de la Vendimia. Godoy Cruz cumplió a la perfección con lo que era la prioridad de su plan: movilidad de sus volantes, apertura por las bandas y búsqueda constantes al inquieto Correa. Ya sin Jaime Ayoví y el Morro García en la delantera (el primero emigró a China; el segundo, relegado por Bernardi jugó en reserva y marcó un gol), los mendocinos apuestan por un proyecto válido: darle rodaje a jugadores formados en las divisiones inferiores. Contra San Lorenzo, cuatro de los titulares son productos de la cantera: Fabrizio Angileri, Juan Garro, Fabián Henriquez y Ángel González. Este último, tenaz para pedir la pelota en todo momento, fue uno de los futbolistas más destacados de la cancha.

Para San Lorenzo todo fue confuso y cuando se volcó en busca del descuento, el resultado pudo ser todavía más abultado si Godoy Cruz hubiera enseñado una mejor puntería en los varios mano a mano con los que contó.

Aguirre entiende que la principal diferencia con Boca no pasa por la distancia en puntos, sino por la forma en la que se pueda generar juego para tener aspiraciones serias. "Es preocupante, no aparecemos en ningún momento. No sabemos cómo encontrar los caminos", se preocupa el uruguayo.

El inicio de año se le hizo muy pesado a San Lorenzo, tortuoso en algunas ocasiones. En saber encontrar las respuestas estará la fórmula de la reconstrucción.

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