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Pompeya, entre el esfuerzo y el aprendizaje de jugar en Palermo

El equipo cordobés es el penúltimo en handicap; sus integrantes, que tienen otras ocupaciones, cuentan cómo viven la Copa República Argentina

Lunes 20 de marzo de 2017
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LA NACION
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Pompeya, el equipo de Córdoba que disfruta participar
Pompeya, el equipo de Córdoba que disfruta participar. Foto: Santiago Hafford

Es domingo por la tarde y en la tribuna principal de la cancha 1 del Campo Argentino de Polo hay sólo unas trescientas personas. Sin duda que es un paisaje muy diferente al que suele observarse allí mismo cuando se disputa el glamoroso Campeonato Argentino Abierto que cierra la Triple Corona. Nada de eso les importa a los cuatro integrantes de Pompeya, el penúltimo equipo en handicap (11 goles, uno más que Coronel Suárez) que participa de la Copa República Argentina, el certamen más federal con la particularidad de ser un torneo de 0 a 40 goles de handicap.

Con mucho esfuerzo, dinero y el poco tiempo que les sobra de sus trabajos, se las arreglaron para ganarse un lugar en Palermo, viajar, competir y aprender, más allá de que a este nivel se encuentren con más derrotas abultadas que con triunfos.

Antes de jugar ante Trenque Lauquen su segundo partido de la etapa final de la Copa República, los cuatro polistas de Pompeya que llevan números romanos en sus camisetas, aseguraron en diálogo con LA NACION que el resultado es lo de menos en comparación con la enorme satisfacción que les genera poder disputar un certamen en La Catedral del polo mundial.

"Es difícil explicarlo con palabras cuando veo en el tablero mi nombre, porque nunca creí que iba a estar ahí. Es una alegría muy grande estar acá", confiesa Ariel Márquez, propietario de una empresa constructora que a la vez es uno de los principales patrocinadores del equipo con base en Ascochinga. "Esto es un sueño, estar en el mejor lugar del mundo y haciendo el deporte que más me gusta con mis mejores amigos no tiene precio", agrega. "Venir a jugar en la cancha 1 de Palermo es como ir a jugar con Messi o en contra de Messi en el Camp Nou. Más o menos así", aporta Francisco Pizarro, propietario del club de polo El Caburé y con experiencia de haber trabajado en clubes de Inglaterra y los Estados Unidos.

Para vivir esas sensaciones únicas en el Campo Argentino de Polo, hay todo un recorrido y un esfuerzo que consiste en trasladar caballos, petiseros, alquilar durante varias semanas un predio en donde guardar los caballos y entrenarse. Todo con su lógico costo económico y algún dolor de cabeza por dejar sus trabajos en Córdoba. Y tras la logística, la realidad dentro de la cancha: enfrentarse con rivales muy superiores. "Cuesta jugar acá porque el nivel y los caballos no tienen nada que ver. Sentimos más la falta de petiseros que de caballos, porque te das cuenta que en la velocidad los alcanzamos a los rivales, pero cuando paran ellos, paran de verdad y nosotros seguimos de largo", se lamenta Márquez, que visualiza cada detalle en procura de mejorar aunque sea lo mínimo. Y continúa: "Nosotros damos lo máximo pero aun así vemos que estamos muy lejos, lejísimos, porque nosotros trajimos ocho caballos cada uno y nos enfrentamos con equipos que juegan con 12 o 15 caballos cada uno. Pero todo sirve y suma para aplicarlo en el lugar en el que estamos nosotros".

Ayer, tras comenzar ganando 6-0 gracias al emparejamiento por tener 11 de handicap contra 17 de Trenque Lauquen, Pompeya terminó cayendo por 22-8, un resultado que reconocen como lógico pero no desmoralizante. "Desde el momento que vas a jugar un torneo que va de 0 a 40 goles, ya sabés lo que te puede llegar a tocar. Está muy bueno que muchos equipos del interior o jugadores de bajo handicap tengan la posibilidad de competir contra estos monstruos de 8, 9, 10 goles, como Hilario Ulloa. Uno no deja de aprender de ellos, más allá del resultado", valora Pizarro.

"A nadie le gusta perder pero en este caso puntual nosotros sabíamos que nos metíamos en un torneo para jugar con profesionales y el polo es de los pocos deportes que te permite eso. Es obvio que te ganen y por mucho, pero ¿quién te quita lo bailado de haber jugado en Palermo?", admite Javier Perea, propietario de una empresa de fertilizantes radicada en Villa Allende. "Es un cien por ciento de aprendizaje, porque vos medís las estructuras contra otras potencias con organizaciones más grandes y también comparás el juego de cada uno", dice Néstor Pizarro.

Cuando muchos otros abandonarían cualquier iniciativa ante la falta de garantías de éxito, Pompeya no teme ponerle la cara a rivales más fuertes y eventuales derrotas. Y a pesar de los altos costos y el esfuerzo que implica esta aventura, haber llegado a Palermo para ellos no tiene precio. Y nada les hará cambiar de opinión.

Para saber

Sugerencias de un crack

Más allá de la experiencia de participar en la Copa República Argentina, Pompeya trabaja durante el año para fomentar el polo en Córdoba. Toman como un gran apoyo y valoran las sugerencias de los súper profesionales. "Eduardo Novillo Astrada nos dijo que la idea de organizar estos torneos es ayudar al interior y que haya más gente involucrada con el polo", le contó Javier Perea a LA NACION.

El programa de la tercera fecha de clasificación

La Copa continuará mañana, con los siguientes partidos: a las 11, Las Rosas vs. Trenque Lauquen y Pompeya vs. La Quebrada; a las 13, Coronel Suárez vs. El Chañar y Venado Tuerto vs. Hípico Gualeguaychú; a las 15, Mar del Plata vs. La Aguada y El Desafío vs. La Natividad; en Palermo, a las 14, Indios Chapaleufú II vs. La Irenita y a las 16, Tapia Polo vs. Los Tigres.

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