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La crianza de pavos, un negocio atractivo

Campo

Esta opción productiva ofrece altos valores por unidad

En un tiempo era común que muchas estancias contaran con pavos reales por puro placer estético. Hoy esta costumbre vuelve a estar en voga y se practica también en quintas, casas de fin de semana, countries y parques privados, que requieren cada vez más ejemplares de esta vistosa ave, denominada por la ciencia como Pavo Cristatus.

Sobre conceptos referidos al mercado, al manejo y a las características del ciclo biológico del pavo real, Jorge Fillol, experto en cría de aves y Juan Bautista Beaudoin, médico veterinario especializado en animales silvestres, son referentes importantes.

Para tener una idea del negocio de los pavos reales hay que empezar haciendo números. Por estas aves se paga desde 200 hasta 1500 dólares un casal, según la variedad. En el país se comercializa el pavo azul, el verde, el blanco, ala negra y cameo.

Los productores entrevistados apuntan a todas las variedades, pero el más económico (el azul) es el que más se vende, porque todos tienen vistoso plumaje.

El valor de venta de estas aves tiene su razón de ser. "Sacan muy pocos pichones, por eso son tan caros. Pero si se tiene el lugar, el alimento y el tiempo para esperarlos, es un negocio interesante. Se comercializan muy bien. En mi caso, en la Rural, todos los años vendo de 6 a 15 casales a 600 dólares cada uno", comenta Fillol.

Las pavas ponen en plena producción a un promedio de 20 huevos al año. A este reducido volumen de producción hay que sumarle que la etapa de la cría de los pichones es crucial, debido a que las aves son muy delicadas y están expuestas a enfermedades propias del pavo.

"En general, el cliente se inclina por el animal adulto, en plenitud de belleza, es decir, no lo elige por el aspecto reproductivo, sino por el aspecto que el ave luce. El valor de raza lo busca un coleccionista, los criaderos o el que quiere mejorar su stock", señala Beaudoin.

La cría puede realizarse en todo el país, incluso en las zonas más australes, porque no tienen problemas de frío. En cuanto al espacio, un parque, un patio, una terraza, por ejemplo, son aptos para establecer un núcleo de cría, normalmente un macho y dos hembras.

El negocio en marcha

Orientado el tema hacia el desarrollo de la cría de estas aves, hay que considerar aspectos que hacen a un balance económico, gastos y márgenes rentables.

"Este pavo come lo mismo que un pavo común. Y uno vale 500 dólares y el otro 20 pesos o menos. El costo del alimento debe estar en 50 pesos al año -apunta Fillol-. Pero qué pasa, hay que tener una buena incubadora, conseguir buenos reproductores, armar los jaulones... y eso es un costo. Ahora, si se sacan entre 30 y 40 pichones, se necesita entre cinco y seis veces más superficie. Y ése es otro gasto. La compensación es que deja muy buena plata."

Para armar el criadero conviene comprar un animal adulto (de tres años) aunque inicialmente sea más caro, pero en el balance final resulta más económico.

"Es más barato comprar un pavo de tres años que un pichón. Porque si la yunta de pichones vale 200 pesos, por un poco más del doble se compran los adultos y ya están poniendo", explica Fillol.

Como guía puede ser útil este cálculo aproximado de gastos iniciales de inversión. Un plantel: 800 pesos; una incubadora: 400 pesos; un jaulón: 500 pesos. Todo suma 1700 pesos. Si se compran reproductores, al año siguiente van a empezar a producir. Si se logra el 65 % de los pichones (unos 26 pavitos) y se venden a $ 100 cada uno, a los seis meses se obtienen $ 2600 contra $ 1700 de inversión.

"Como se ve, el negocio es bueno. Por lo menos, la gente que tiene pavos reales lo ve así. Ahora, si se quiere vivir de esto, es distinto. Funciona como actividad complementaria", subraya Fillol.

Por Alicia Terradas

Consejos para un mejor manejo

Entre los aspectos básicos para desarrollar la actividad con éxito se cuentan:

  • Conseguir reproductores de buena conformación corporal. Cada raza tiene un estándar al que hay que ajustarse. Es importante que no tengan cruzamientos.
  • A partir de julio hay que separar los reproductores, padres y madres. Los machos no pueden estar juntos, porque se pelean por el territorio y por las hembras. Tiene que haber un macho con dos a tres hembras para tener una buena rentabilidad.
  • La postura comienza en septiembre. Con un buen manejo de sanidad y nutrición, se extiende hasta febrero con éxito.
  • Los corrales deben tener una mínima amplitud para que los animales puedan deambular y no presenten comportamientos anómalos, como canibalismo, stress e incluso automutilación de las plumas.
  • Hay que hacer una correcta recolección de los huevos, ya que las aves suelen ponerlos arriba de las perchas y pueden romperse o cascarse.
  • La incubación dura 28 días y puede ser con gallinas o con incubadora. Hay que tener especial cuidado en la ventilación (el embrión del pavo requiere mucho oxígeno y una temperatura entre 38,5 y 39 grados).
  • Eclosión. Con la madre o la gallina, no hay problemas. En la incubadora, en cambio, a las 36 horas hay que pasarlos a la nacedora y luego a una campana con fuentes de calor o gas, para una etapa inicial de 20 días.
  • La recría se extiende entre los 20 días y los 6/7 meses. Es la etapa en la que acechan una serie de enfermedades típicas del pavo, de ahí la importancia de las medidas de prevención médico-sanitarias.
  • Subadultos. De los 7 meses a un año. En esta etapa pueden vivir en comunidad un conjunto importante de machos y hembras, porque no están en un período reproductivo.
  • Se aconsejan alimentos balanceados de gallinas o pollos parrilleros; para bebés, iniciadores de la mejor calidad; como complemento para el picoteo, cereales, vegetales, verdeo, incluso heno de alfalfa.
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