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Corrientes y 9 de Julio, la esquina más ruidosa de la ciudad

Durante el día se registran hasta 76,18 decibeles, mientras que el máximo permitido es de 70; de noche, el pico se alcanza en Rivadavia y Callao

Martes 21 de marzo de 2017
La gran afluencia de tránsito al pie del Obelisco eleva los niveles de ruido
La gran afluencia de tránsito al pie del Obelisco eleva los niveles de ruido. Foto: Silvana Colombo
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Bocinas, motores, alarmas, martillos neumáticos. Los porteños se han tenido que acostumbrar a una banda sonora variopinta y siempre estridente. Pero el problema no se reduce a una molestia pasajera: un nuevo estudio arroja datos preocupantes sobre los niveles de ruido en la ciudad, especialmente durante la noche, que pueden tener efectos adversos sobre la salud.

Un estudio elaborado en diciembre por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (Cesba) y la Universidad de Palermo detectó niveles de ruido nocturno superiores al máximo establecido por la ley 1540, de control de la contaminación sonora. La norma, aprobada en 2004, cataloga las diversas zonas de la Capital de acuerdo con su sensibilidad acústica y fija topes de ruido.

La esquina de las avenidas 9 de Julio y Corrientes, al pie del Obelisco, es la más ruidosa durante el día. Allí se registraron niveles sonoros continuos y equivalentes (denominados "leq") diurnos de 76,18 decibeles (dB), por arriba de los 70 dB autorizados para las zonas comerciales.

El escenario no mejora en el horario nocturno, cuando las mediciones ascienden a 68,97 dB, mientras que la ley indica un tope de 60 dB.

De noche, los excesos se repiten en otros puntos comerciales, como Cabildo y Juramento (67,7 dB) y Callao y Rivadavia, que con 69,67 dB es la esquina más ruidosa después de las 22.

Estudios previos realizados por el gobierno porteño situaron también entre las esquinas con más polución sonora las de Rivadavia y Castro Barros, Santa Fe y Callao, y Alem y Corrientes.

Federico Saravia, presidente del Cesba, destacó cómo el ruido afecta sensiblemente la calidad de vida. "Genera perjuicios en cuestiones simples, como la dificultad de descansar. Se termina haciendo imperceptible porque uno se acostumbra, pero es un tema al que hay que prestar atención", dijo.

El estudio reproduce un listado de las diez ciudades más ruidosas del mundo que confeccionó la empresa estadounidense Citiquiet en 2014 y en el que Buenos Aires tiene el dudoso honor de ser la única presencia latinoamericana: ocupa la octava posición, detrás de Bombay, Calcuta, El Cairo, Delhi, Tokio, Madrid y Nueva York. Con sólo tres millones de habitantes, la capital argentina supera en ruido a Shanghai, que tiene 24 millones.

Silvia Alicia Caponetto, profesora titular de la cátedra de Audiología de la UBA y jefa de Fonoaudiología en el Hospital de Clínicas, recordó que el transporte público es una de las mayores fuentes de polución acústica en la ciudad.

Colectivos y subtes

"El ruido de los colectivos es 85 dB y el del subte, según la última medición a la que tuve acceso, es de 80 dB. Es una barbaridad, más cuando tomamos en cuenta que desde 70 dB se considera ruido molesto", explicó.

En sintonía con su apreciación, el informe de Cesba encontró niveles menores de ruido en el entorno de Aeroparque que en las mencionadas esquinas en zonas comerciales de alto tránsito automotor.

Según el relevamiento, en los últimos cinco años hubo "una tendencia leve pero constante a la baja en los niveles sonoros equivalentes en horario diurno". La renovación del parque automotor y el ordenamiento del tránsito a partir del Metrobus son citados como posibles causas para explicar la disminución de la contaminación sonora.

Sin embargo, "sigue siendo un problema el horario nocturno", señaló Saravia. Las mediciones realizadas luego de las 22 revelaron valores por encima de los 60 dB y los 50 dB que la ley 1540 admite para las zonas comerciales y residenciales, respectivamente.

El informe incluye una vasta lista de consecuencias fisiológicas asociadas a la exposición a ruidos molestos. Entre ellas, cambios en la presión sanguínea y el ritmo cardíaco, alteración en los niveles de secreción endócrina y gastritis durante el día y alteraciones del ciclo del sueño por la noche.

También destaca que la contaminación sonora favorece la aparición de comportamientos agresivos y que incluso afecta el rendimiento escolar de los alumnos que asisten a clases en zonas ruidosas. Asimismo, las ciudades ruidosas presentan mayor índice de admisión de pacientes a hospitales psiquiátricos.

Por su parte, la especialista Caponetto citó la aparición de acufenos, el nombre técnico con el que se denomina el zumbido en los oídos. "Estos zumbidos a veces se van y a veces no. En general, una vez que se produce la lesión, es difícil que sea reversible", añadió.

Acciones

Consultada, la Agencia de Protección Ambiental porteña (APRA) informó que realiza regularmente controles tanto a fuentes fijas emisoras de ruido y vibraciones (establecimientos y eventos masivos) como a fuentes móviles (vehículos de carga o de pasajeros).

El organismo sostuvo que, durante 2016, concretó cerca de 20.000 controles a fuentes móviles y labró 1126 actas a camiones y colectivos, y 554 actas a fuentes fijas. Además, efectuó 53 clausuras.

"Buenos Aires tiene mucho para mejorar", dijo Saravia, que tiene en agenda una reunión con funcionarios del Ministerio de Ambiente y Espacio Público para discutir cuáles son los mejores caminos por seguir. "Pensamos que se puede acustizar con terrazas verdes y con la colocación de los 575.000 árboles que le faltan a la ciudad. También se necesitan más coordinación en materia de obra pública, que hoy no tiene en cuenta el ruido que genera", agregó.

La Ciudad, en tanto, anunció que avanza con la confección del mapa de ruido previsto por la misma ley hace 12 años y aún no desarrollado. Entre otras cosas, el mapa posibilita "evaluar la superación de cualquier valor límite acústico vigente, indicar el número de viviendas y personas afectadas por las molestias sonoras y su impacto, y planificar y elaborar programas para la prevención, el control y la corrección de la contaminación sonora".

Finalmente, Saravia señaló la necesidad de "una política más activa de comunicación" sobre la problemática. Caponetto coincidió: "Estamos tan acostumbrados a estar en el ruido que se volvió una situación normal. La prevención y la toma de conciencia son importantes".

Avanza un diagnóstico comuna por comuna

La Agencia de Protección Ambiental porteña (APRA) informó a LA NACION que avanza en el desarrollo de un mapa de ruido, herramienta contemplada más de 12 años atrás en la ley 1540 y que permitirá ofrecer "un diagnóstico minucioso sobre el estado de los niveles sonoros de todo el territorio de la ciudad".

Ya se realizan mediciones en 10 comunas, que representan aproximadamente el 57% de la superficie de la Capital. Sobre la base de registros del Indec para 2010, en estas comunas residen aproximadamente 1.800.000 personas, que representan el 65% de la población porteña.

El proyecto, presentado en el Congreso Internacional de Acústica (ICA) realizado en Buenos Aires en septiembre del año pasado, se hará público una vez completado el mapa.

"Constituye una herramienta fundamental para establecer políticas para la planificación en materia de reducción del ruido -dijeron fuentes de la APRA-. Son utilizados mundialmente para ofrecer información al público, a políticos y a profesionales sobre los problemas que existen al respecto en una ciudad y su localización exacta dentro de la urbe."

En América latina, ciudades como Bogotá, Lima y Santiago ya cuentan con mapas de ruido propios. En Europa, Madrid y París también tienen los suyos confeccionados.

Andrés Krom

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