Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El artista que se enamoró de su musa

Se conocieron y el flechazo fue inminente, sin embargo, familiares y amigos no le veían futuro e insistían para que se alejen; el destino, además, les tenía preparada la peor de las desgracias. ¿Podrían estar juntos a pesar de todas las adversidades?

.
..
Viernes 24 de marzo de 2017 • 00:04
SEGUIR
PARA LA NACION
0

Era una noche lluviosa de primavera. La temperatura superaba los 20 grados y las gotas finitas y continuas hacían imposible caminar por la calle.

.
..

Eríca y su amiga tenían como destino final la Boca, pero la lluvia las hizo entrar al primer lugar abierto, un club de Lanús donde había una fiesta.Duraron diez minutos. La música era mala, había poca gente y el clima era bastante aburrido. Al salir, Eríca se chocó con Antonello, que estaba por entrar con amigos. Las miradas se encontraron, se sonrieron tímidos y empezaron a hablar como si se conocieron de toda la vida. Ella le contó que la fiesta era un embole y él le propuso ir a tomar algo.

Tenían la misma edad, los dos venían de una separación reciente, compartían gustos musicales e ideales. Él además le contó que era artista: pintaba con acuarelas, óleos y acrílicos y vivía de su arte. Eríca lo escuchaba fascinada. Fueron cuatro horas de charla donde el tiempo se detuvo. Después el la sacó a bailar, tomo su mano y le dijo al oído: “Me estás quemando la cabeza”. Se sonrieron, se besaron e intercambiaron teléfonos.

Eríca se fue sonriendo pensando si volvería a verlo. Antonello llegó a su casa e inspirado empezó a pintarla. Era evidente: estaban destinados a estar juntos. Pero antes tendrían que afrontar muchas adversidades.

“Dejalo/a no vale la pena”

El primer año fue muy difícil. Familiares y amigos hicieron lo posible para separarlos. Si bien habían nacido en la misma clínica, con el mismo partero y sólo dos meses de diferencia, se habían criado en ambientes muy distintos.

Ella era de Gerli, Avellaneda, y había nacido en un hogar de padres trabajadores, rodeada de buenas costumbres, elegancia y unión familiar. Él, en Villa Fiorito, hijo de un matrimonio separado, careció de hogar propio y su vida fue muy humilde. Padeció dolor, tristeza y hambre. Su inspiración por el arte nació a partir de tanta soledad.

Para el afuera era evidente que venían de mundos muy distintos y nadie creía que fuera a funcionar. A él le decían que ella se había pegado a él por su carrera, que estaba en pleno despegue; a ella, que él se acercaba por conveniencia. Lo cierto es que mientras todos levantaban apuestas de cuánto duraría el amor, ellos ya soñaban con casarse y tener hijos.

.
..

La peor noticia golpeó la puerta

En el primer aniversario de novios se comprometieron y empezaron a planear cada detalle de la boda. Trabajaron día y noche haciendo artesanías para que toda la fiesta tenga el sello artístico que los caracterizaba. Hicieron tarjetas, souvenires, velas, centros de mesa, muñecos de torta y hasta armaron la lista con los 400 temas que querían escuchar ese día. La ceremonia la haría un amigo y el vestuario ya estaba casi listo. Solo faltaban tres semanas.

Una tarde Eríca se vio al espejo y se percibió más flaca. No tenía ganas de comer y estaba nerviosa. Ambos lo asociaron a los nervios típicos previos a la boda y le restaron importancia. Pero a los pocos días ella empezó a sentirse débil, desganada y con un fuerte dolor en el abdomen. Fue al médico, le hicieron muchos estudios y detectaron que tenía un quiste enorme dentro del ovario derecho. Estaba en riesgo. La operaron de urgencia y aunque lograron salvarla perdió la posibilidad de tener hijos.

Pasaron de la felicidad plena a una angustia indescriptible. ¿Cómo podía ser que a pocos días del casamiento el destino le juegue estas cartas? ¿Tenía sentido seguir adelante con la boda? Si bien les costó mucho asumirlo y superarlo decidieron seguir adelante. Sabían que querían pasar el resto de la vida juntos, que eso era lo más importante.

“Entendimos que llegamos a esta vida para encontrarnos, que él estaba solo hasta que yo llegué y que desde que él llegó yo tengo alguien a quien amar y con quien envejecer. Entendimos que tanta lucha y amor merece una recompensa y que vamos a vivir una vida juntos llena de mágicos sueños. No necesitamos un hijo para ser felices, nuestro amor siempre fue hacia otro lado. Hoy vivimos una vida plena. Disfrutamos cada instante el uno con el otro”, dice Eríca.

Un casamiento de película

.
..
.
..
.
..
.
..

La boda fue un éxito. Todo salió según lo planeado. Hoy, a casi cuatro años de conocerse pasan sus días entre pinturas y lienzos, papeles y lápices intentando dejarle al mundo su historia de amor.

Si querés que la Señorita Heart cuente tu historia de amor en sus columnas, escribile a corazones@lanacion.com.ar con todos los datos que te pedimos acá.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas