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Un modelo distinto para la cría de terneros

Campo

Fátima Espain cambió el sistema de alimentación de sus animales, a la vez que incluyó el suministro de probióticos; estos cambios se tradujeron en un menor índice de mortandad

 
 

La solución, para Fátima Espain, pasó por abandonar el sistema tradicional de estacas, y criar sus terneras sueltas en piquetes de 20 animales. La influencia de los probióticos.

Según un artículo de Elizabeth Avendaño, publicado en la revista Infortambo, desde hace casi 15 años, Fátima Espain (43) junto con su hermano Paco (35), manejan San Francisco, el establecimiento de 1000 hectáreas ubicado en el partido de Trenque Lauquen. Los hermanos tienen divididas las tareas. "Paco se ocupa de los bancos, de las siembras y la parte de agricultura, mientras que yo soy la responsable del tambo y su manejo", cuenta esta mujer que adora los "bichos" y que supo tener mascotas tan diversas como una hembra jabalí, que cada tanto tenía cría con algún chancho vecino.

Ahora, con cuatro hijos chiquitos, no hay tiempo para mascotas en la vida de Fátima, pero igual sigue ocupándose de llevar el control de todas las vacas, la guachera y la recría. Hasta hace muy poco, Fátima inseminaba en los tambos, pero "ahora sólo lo hago con las vaquillonas".

Por caminos bien cuidados se llega al casco, donde se encuentra la guachera, una obsesión para Fátima Espain. "La guachera siempre fue un problema para mí. Tenía mortandades que a veces llegaban al 20%, era de terror", se lamenta Fátima. "Nos impidió crecer todo lo que hubiésemos querido. Aunque pudimos suplantar la falta de recría con vaquillonas capitalizadas, no fue lo mismo que la recría propia en el campo".

-¿Cuál era la causa de los malos resultados?

-De todo un poco. Había muchas pestes en el campo: brucelosis, BVD, IBR (quizá por la entrada constante de hacienda foránea) o problemas con el calostrado de los terneros en los tambos, que aún no hemos superado del todo. Nunca pudimos dar en la tecla. Tal vez teníamos coccidiosis o partos difíciles y falta de calostro a tiempo".

En ese tiempo, los terneros se criaban en estacas en la enorme y añeja arboleda del casco. "Era desesperante, porque al contar con muy buena hacienda, para nosotros era vital que tuviéramos vaquillonas propias para entorar", relata.

Cambios para bien

El año último, Fátima realizó cambios radicales en la guachera que permitieron bajar la mortalidad a la mitad. Fátima abandonó el sistema tradicional de estacas, optando por imitar lo que vio en una reunión de CREA de La María Teresa, donde Luis Peluffo cría sus terneras sueltas en piquetes de 20 terneras cada uno, y la leche se da en grandes tambores de plástico provistos de tetinas: una para cada ternero y algunas de repuesto, por si la manguera que va de la tetina hasta el fondo del tambor se saliera.

Para instalar estos piquetes, Fátima buscó un lugar alto y seco, con suelo arenoso, debajo de unos enormes eucaliptos que brindan protección y sombra todo el año. Gracias a que el suelo es tan arenoso y alto, no se forma barro. "Aparte, el eucalipto absorbe muchísima agua. Hasta creo que los aceites de sus hojas tienen un efecto desinfectante sobre el suelo", cuenta la "patrona", entusiasmada.

Probióticos

Gran parte de la mejora de los resultados de la crianza Fátima los atribuye al suministro de probióticos a las terneras dentro de las 12 horas de nacidas. "Ahora, cada ternero que llega a la guachera ya ha recibido una dosis de probióticos en pasta por boca de una jeringa dosificadora. Después, todos los terneros reciben en su toma diaria un gramo en polvo de probióticos -dice Fátima-. Gracias a Dios, con estas nuevas medidas parece que se me ha dado vuelta la cosa y la guachera ha pasado a funcionar".

-¿Qué son los probióticos y cómo funcionan?

-Los probióticos, en lugar de matar a las bacterias infecciosas en el intestino, como es el caso de los antibióticos, proveen el intestino del ternero con buenas bacterias. Al haber Lactobacillus acidophilus y Streptococcus faecium y otras bacterias beneficiosas en el intestino, se facilita la correcta digestión de la leche, y se hace más difícil para las bacterias nocivas proliferar. Y lógicamente, al estar más sano el ternero, crece mejor.

- ¿Qué costo tiene por ternera?

-Me sale unos diez pesos, pero para mí se justifica ampliamente. Ya casi no hay problemas con diarreas. Algún caso aislado de pulmonía es tratado con terramicina, pero en general los problemas han disminuido muchísimo. Parece casi mentira, después de tanto padecer. Otras medidas tomadas para tratar de resolver los problemas fue facilitar los partos de las vaquillonas utilizando semen de toros Jersey. "La vaca cruza con Jersey me gusta mucho porque es muy sana y tiene buena ubre", dice Fátima.

Trabajar atento

El trabajo con este sistema de crianza es también más aliviado para Walter Cora (30), quien hace ya siete años que está trabajando como guachero en San Francisco. "Cuando vine, no sabía nada de manejo de guacheras -recuerda este ex carpintero-, pero me gusta mucho trabajar con animales y si uno pone interés, se aprende". Fátima cuenta que al principio, Walter lloraba la muerte de los terneros. Pero ahora hay pocas razones para el llanto en la guachera. Los terneros en los piquetes nuevos se ven sanos, brillosos y vivaces. La leche se da en dos tomas diarias de dos litros cada una, que se distribuyen en los tambores grandes con tetinas. Por la tarde, Walter Cora busca todos los días el calostro y la leche que hace falta de los tambos con un tractor y un changuito donde también se trae a los terneros nuevos a la guachera. Por la mañana, Walter calienta en los tarros sobre un fuego la leche que le sobró de la tarde anterior, así la da siempre caliente, por lo que se independiza de los horarios de los tamberos. Ya no hay tantos baldes para lavar y llenar de agua. La guachera de San Francisco puede llegar a tener hasta 150 guachos a la vez. Para una sola persona es mucho con estacas, pero con el sistema de piquetes funciona bien. "Lo que sí es importante -aclara Fátima- es que el guachero se fije que cada ternero tome bien la leche y que no haya ninguno que esté triste. Por eso es importante para no haya terneros más Ôdominantes´ que otros, que tengan todos más o menos la misma edad y tamaño."

-¿Qué manejo diferente se tiene en cuenta en este tipo de crianza?

-El peligro latente de este tipo de crianza es la facilidad con que se pueden contagiar los terneros entre sí, si hay alguna infección. Por eso es fundamental poder rotar los piquetes. Actualmente dispongo de siete, pero estoy construyendo más. En el invierno toda la guachera es trasladada a otro lugar donde los piquetes disponen de protección de los vientos fríos. Así se le puede dar descanso al suelo. En este sistema es muy importante estar atento a cualquier problema ni bien empieza, y si es necesario aislar al ternero enfermo. Por esa razón, también hay unas estacas para poder sacar del lote el ternero que necesite tratamientos especiales y para los recién llegados. .

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