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La Argentina gana el mundial del blanqueo

Supera a Italia, que ocupaba hasta ahora el primer lugar; por qué se sinceró 42,3 veces más que con Kicillof; quién fue el padre de la criatura

Domingo 26 de marzo de 2017
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LA NACION
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El presidente Mauricio Macri estaba convencido. Alfonso Prat-Gay, por entonces ministro de Hacienda y Finanzas, y sus dos espadas, Pedro Lacoste y el ahora promovido a ministro Luis "Toto" Caputo, tenían todo listo.

Sin embargo, había una pequeña diferencia en la fecha para lanzarlo. Ellos creían que 2017 debía ser el año y el Presidente los convocó a los pocos días de haber cerrado el acuerdo con los holdouts y les dijo que ya era el momento de hacerlo. Así fue como en julio de 2016 la ley se promulgó y el terreno político estaba fértil.

Alberto Abad
Alberto Abad.

Hoy los resultados demuestran que no se equivocó. Con la estimación de unos US$ 110.000 millones sincerados, la Argentina ocupa el primer puesto del ranking global de blanqueos. Supera así también a todos los realizados en la historia argentina.

En el segundo puesto global queda Italia, con unos US$ 102.000 millones blanqueados en 2009, y tercero, lejos, aparece Brasil, con unos US$ 53.000 millones, según datos del estudio Litvin, Lisicki & Asociados. España ocupa el cuarto lugar, con unos US$ 45.000 millones declarados en 2012.

El resultado es 21 veces mayor que los US$ 4700 millones conquistados por Cristina Fernández de Kirchner en el primer blanqueo de su mandato (2009) y 42,3 veces más que los US$ 2600 millones que logró sincerar Axel Kicillof entre 2013 y 2015, de acuerdo con los datos de la AFIP.

La jugada por parte del trinomio Prat-Gay, Caputo y Abad fue clara desde un primer momento. En la fase uno se hablaba de una expectativa de US$ 20.000 millones, mientras puertas adentro coincidían con los analistas privados en un piso de US$ 60.000 millones. Luego, la cifra de US$ 100.000 millones era la verdadera meta.

Luis Caputo
Luis Caputo.

Varias son las razones que anticipaban el blanqueo más exitoso de la historia local. En primer lugar, el nuevo mundo de transparencia fiscal, ya que este año entran en vigor los intercambios automáticos. Esto implica que se traspasarán las bases de datos sin aviso a los contribuyentes.Habrá un estándar uniforme en 101 jurisdicciones que abarcan los principales paraísos fiscales: Suiza, Bahamas e Islas Vírgenes, entre otros. Ya en septiembre de este año se producirá el primero de los canjes informativos con unos 55 países.

En segundo lugar aparece la mayor seguridad jurídica que supone un país sin cepo cambiario ni default. En ese mismo punto se presentan nuevas oportunidades de inversión con los fondos repatriados.

En tercer lugar se suma el nuevo rol que juega Estados Unidos. Varios de los que tenían dudas terminaron de convencerse cuando se firmó el acuerdo de intercambio con el gobierno de Barack Obama, que fue ratificado por la administración de Donald Trump. "Era impensado hace algunos meses que la Argentina lo pudiera hacer. Con ello cae el último refugio global de los activos no declarados y uno de los preferidos por los argentinos", resume César Litvin, titular del estudio Lisicki, Litvin & Asociados.

En cuarto lugar hay un factor adicional que no es menor: las entidades financieras del exterior hicieron un giro en su política de captación de fondos, ya que hace diez años no preguntaban de dónde venía el dinero y ahora expulsan a todos los que tienen inversiones no declaradas en el país del que son contribuyentes. "Los bancos están depurando las carteras de inversiones de dinero negro. En ese sentido, todos los argentinos que tienen cuentas en bancos internacionales si no entran en el blanqueo corren el riesgo de que su banco les cierre la cuenta. Es así de simple", resume un banquero desde el off the record.

Nicolás Dujovne
Nicolás Dujovne.

A tal punto llega el nuevo escenario que los bancos internacionales piden la firma de un asesor tributario en un formulario que certifica que los fondos de sus clientes entraron en el blanqueo. Claro está, su responsabilidad en futuros litigios es lo que está en juego.

"La Argentina expulsó capitales durante las últimas décadas. Nuestro diccionario incluye Bonex, corralito, cepo, default, pesificación asimétrica, por citar algunas de las medidas que hicieron que se fueran capitales no sólo para evadir impuestos, sino también para resguardar el patrimonio", describe Litvin. Ahora ya no hay margen para las dudas, sostiene.

Las señales son evidentes. La AFIP mandó el viernes intimaciones a 9173 contribuyentes de casas no declaradas en barrios cerrados para que entren al blanqueo. Lo hizo en cartas entregadas a través de las administraciones con el compromiso de que la entreguen en forma obligatoria a los destinatarios finales.

Del total de casos, hay 3435 que corresponden a countries del Gran Buenos Aires y 6138 al resto del territorio bonaerense y de otras provincias. Las propiedades terminarán aportando cerca del 30% del total de los montos sincerados, principalmente de dueños de casas y departamentos en Estados Unidos y Uruguay que nunca los habían declarado.

Alfonso Prat Gay
Alfonso Prat Gay.

Claro está, uno de los pocos méritos que reconocen en Hacienda a la gestión anterior fueron las inversiones en tecnología en las huestes de la AFIP. "Tienen muchísima información. La base de datos es más importante que la de la agencia de inteligencia", ironizó uno de los hombres que más saben del blanqueo. Y agregó, con cierto tono de amenaza: "Una vez que llegue el día D van a divertirse mucho con toda la información que salta de sus alarmas por miles de inconsistencias".

El 1° de abril será la fecha elegida. El objetivo es que quien no declaró sufra los intereses del 36% que llevarán en poco tiempo a perder todo el capital. "No es confiscatorio porque se trata de incrementos patrimoniales no justificados", explica un abogado especializado en impuestos.

Mientras tanto, en los estudios contables celebran el sorpresivo prode que ganaron con esta medida. La facturación de los estudios grandes se duplicó y sus ganancias se incrementaron entre 30 y 50%.

También hacen cuentas sobre el efecto que tendrá el día después para el Estado, que se verá en la mayor recaudación a partir de junio, cuando venzan las declaraciones juradas anuales impositivas.

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