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Menahem-Aruzzi: amor al otro lado de la puerta

Dos grandes comediantes en ascenso protagonizan esta comedia francesa de ribetes psicológicos, escrita por el nieto de Jacques Lacan, que habla de personalidades opuestas, de esos vínculos que parecen irreconciliables, pero que se atraen | Página 7

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PARA LA NACION
Sábado 25 de marzo de 2017
Peto Menahem y Jorgelina Aruzzi ya habían trabajado juntos en la exitosa comedia Le prenom
Peto Menahem y Jorgelina Aruzzi ya habían trabajado juntos en la exitosa comedia Le prenom. Foto: Fabián Marelli
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Una comedia romántica debe tener, por norma, un final feliz. Y La puerta de al lado, la obra protagonizada por Peto Menahem y Jorgelina Aruzzi, que acaba de estrenarse en la sala Pablo Neruda del Complejo La Plaza, cumple con ese requisito. Suena a spoiler, pero son los propios protagonistas los que aseguran que conocer ese dato no altera la efectividad de esta historia de amor entre dos vecinos que llegan a los 40 en soledad y pelean su manera por superar sus prolongadas neurosis. "Vos podés saber adónde van a llegar esos personajes, pero el asunto es el cómo. Y Ciro Zorzoli es un director de una enorme inteligencia que encontró una manera muy interesante para ese desenlace", explica Menahem.

Escrita por Fabrice Roger-Lacan, nieto del célebre psicoanalista francés Jacques Lacan, la obra, producida aquí por Gustavo Yankelevich y Pablo Kompel, fue estrenada el año pasado en España y obtuvo muy buenas críticas. "Lo interesante de La puerta de al lado es ver cómo dos polos opuestos, que se empeñan en encontrar una media naranja similar a sus gustos, van acercándose hasta darse cuenta de que lo que necesitan estaba en alguien con quien no tienen nada en común", dijo, por ejemplo, el diario El País.

Aruzzi interpreta a una severa psicoterapeuta, un poco pedante, bastante estructurada y muy refractaria a la empatía. Menahem, a un hedonista indolente ocupado en los menesteres de la gerencia de marketing de una empresa láctea: "Un cool, un pendeviejo", sintetiza el actor. Son vecinos, pero en principio no imaginan un vínculo entre ellos. Sin embargo, ese contacto aparece y crece de manera sorpresiva. "Se suele pensar a los psicólogos como personas que saben resolver sus conflictos porque ayudan a resolver los de sus pacientes, pero ellos también tienen problemas que los superan -señala Aruzzi, figura de ciclos televisivos como Amor mío, El hombre de tu vida y Educando a Nina-. La obra pone el foco en eso y en las dificultades para relacionarse en una época en la que hay mucha pantalla, mucha red social, pero también complicaciones para establecer una relación."

Tanto Aruzzi como Menahem tienen su propio historial con la terapia, una experiencia útil para el abordaje de esta obra. "Yo hice análisis muchos años -cuenta Peto-. Justo ahora no y se nota mucho (risas). Hablando en serio: el psicoanálisis es una herramienta alucinante, aunque no podría decir que sirve para todos y en todas las circunstancias. Creo que lo mejor que pasó fue cuando mi analista se hartó de mi neurosis y me dijo: «¡Ay, por favor, dejate de joder, Gustavo!» ¡Le salió de las entrañas al tipo! Cada vez que estoy muy enroscado, escucho esa voz diciéndome eso. Fundamentalmente, la terapia me sirvió para restablecer algo que debería estar siempre funcionando, incluso cuando no estás con problemas importantes: el diálogo con uno mismo."

En el caso de Aruzzi, el recorrido fue más sinuoso: "Me costó encontrar al psicoanalista adecuado -revela-. Tuve experiencias con terapeutas que eran cualquiera, que no me escuchaban. Recuerdo especialmente a uno que atendía el teléfono en plena sesión y hablaba con el padre, con la mujer, con la aseguradora del coche que le habían robado... Yo era muy ingenua y pensaba que hacía eso para que yo me defienda (risas). Hay mucho chanta dando vueltas. Pero ahora sí encontré a alguien que me ayuda a tener mejores herramientas para enfrentar las cosas".

Aruzzi y Menahem vienen de trabajar juntos en Le prenom, una obra que anduvo muy bien en la calle Corrientes durante cuatro temporadas. Los dos coinciden en que siempre se puede conseguir buenos resultados de taquilla sin resignar calidad artística. "Hay muchos prejuicios en torno del circuito comercial -sostiene la actriz-. Si venís del under y pasás a la calle Corrientes o a la televisión, muchos lo toman como un pecado. Pero el teatro comercial tiene sus vetas. Hay proyectos muy cuidados. No habrá el grado de experimentación del under, pero el talento no se traduce solamente en algunos ámbitos." Menahem suscribe lo que dice su compañera y añade: "No todo el teatro off es bueno o necesariamente experimenta. Cada vez entiendo menos cuáles son las diferencias sustanciales entre un circuito y otro. En el comercial he visto obras excelentes de Javier Daulte o Alejandro Tantanián. Vi actuar a Alfredo Alcón, a Marilú Marini, a Oscar Martínez, a Carlos Belloso, a Norma Aleandro, a Mercedes Morán... Gente hermosa, obras hermosas. Y si encima, como es nuestro caso ahora, te toca un director como Ciro Zorzoli, es una gran oportunidad. Ciro te corre de lo que vos, como actor con experiencia, resolvés en una primera instancia con el oficio. Te saca de la huella".

La puerta de al lado

de Fabrice Roger

Jueves, a las 20.30; viernes y sábados, a las 22.15, y domingos, a las 21.

Paseo La Plaza, Corrientes 1660.

Entradas, 450 pesos.

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