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Por qué Cristina Kirchner favoreció a César Milani con fondos millonarios

[Video] En Mesa chica se presentó un informe detallado de las partidas presupuestarias destinadas al Ejército durante la gestión kirchnerista

Martes 28 de marzo de 2017 • 20:53

La ex presidenta Cristina Kirchner comenzó a desarrollar un interés cada vez mayor por los trabajos de inteligencia que le prestaba el Ejército casi desde el comienzo de su primer mandato.

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Esa simpatía relegó a los servicios de inteligencia que le daban los espías clásicos de la Secretaría de Inteligenica (SI), que sólo recuperaron protagonismo cuando el kirchnerismo echó a su jefe de Operaciones, Jaime Stiuso , y la vieja secretaría se reconvirtió en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) al mando Oscar Parrilli , hoy víctima de las escuchas que le hizo el propio organismo que manejó a pedido de la Justicia.

Así surge de una revisión pormenorizada del presupuesto de la Nación desde 2008, el primer período completo bajo la gestión de Cristina Kirchner, hasta el año pasado.

La SI suele tener a cargo las tareas de espionaje en el país. Pero el Ejército también tiene partidas destinadas a los trabajos de inteligencia, habitualmente concentrados en la frontera y en embajadas argentinas en el exterior.

En 2008 el Estado destinó $ 661,24 millones a tareas de inteligencia. La Secretaría de Inteligencia se llevó el 62% de los recursos, mientras que el gasto total del Ejército en inteligencia representó el 13% de esos fondos. Desde ese momento, los espías dirigidos por Stiuso comenzaron a perder terreno en la participación total del gasto para espionaje, mientras que el Ejército fue en aumento.

El año 2013 fue clave en esa correlación. Nunca en los últimos nueve años el Ejército tuvo tanta participación para espionaje. Alcanzó el 25% de los fondos, mientras que los espías tradicionales redujeron su porción hasta el 40%, algo que se sostuvo el año siguiente.

Las cifras de 2013 no parecen casuales. ¿Qué ocurrió ese año? El polémico ex jefe del Ejército, César Milani , asumió su conducción. Junto con ella vino una mayor participación para esa fuerza en la torta del espionaje.

Hay más números que demuestran la preferencia de Cristina Kirhcner por el Ejército antes que por la Secretaría de Inteligencia. Entre 2009 y 2014 el espionaje militar recibió muchos más fondos para esa tarea que los aprobados originalmente por el Congreso en la Ley de Presupuesto. Otra vez, la figura de Milani parece clave. El punto más alto se da en 2014 (el Ejército recibió 23% de lo aprobado por los legisladores), el único período completo bajo la gestión de Milani.

En el mismo rubro, la SI siempre resignó recursos por la orden presidencial. Entre 2009 y 2013 Cristina Kirchner ordenó mediante la reasignación de partidas reducirle el presupuesto que se aprobó originalmente.

También en 2014, algunas áreas relacionadas con la inteligencia militar sobrecumplieron las metas previstas para ese año. Por ejemplo, el Instituto de Inteligencia de las Fuerzas Armadas capacitó a 483 personas, por encima de las 391 previstas originalmente.

Todo cambió en 2015. En diciembre del año anterior, la ex Presidenta había aplicado cambios fundamentales, como el despido de Stiuso, la extinción de la SI y el nacimiento de la AFI. Ese año, la nueva cartera comandada por Parrilli recibió 59% más de recursos que los aprobados por el Congreso, hasta los $ 1.272,30 millones. También volvió a recuperar participación en la torta del espionaje, algo que refuerza lo que ocurrió entre 2013 y 2014: con Milani al mando, el espionaje del Ejército ganó terreno con respecto al de la Secretaría de Inteligencia.

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Con la colaboración de LN Data.

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