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La pobreza cerró 2016 en el 30,3% y afecta a 13,3 millones

El Indec dio los datos del segundo semestre del año pasado; la indigencia fue del 6,1% e impactó sobre 2,6 millones de personas; el instituto dijo que no es un dato comparable

Miércoles 29 de marzo de 2017
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LA NACION
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La pobreza ya es un paisaje permanente de la Argentina. Sin cambios estructurales desde los años 80, los números oficiales reconfirmaron ayer que un tercio de los argentinos eran pobres al terminar 2016.

De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec , en el país hay 13,3 millones de pobres si se proyectan los datos de los 31 aglomerados urbanos que releva el organismo a todo el país. La pobreza fue entonces del 30,3%. En tanto, la indigencia fue del 6,1% en el segundo semestre del año pasado y afectó a 2,6 millones de personas.

A fines de 2015, Cristina Kirchner había dejado al país con un 29% de pobreza, según la Universidad Católica Argentina (UCA), pese a que el último dato del Indec monitoreado por Guillermo Moreno hablaba de una pobreza inferior al 5% de la población.

El propio instituto dirigido por Jorge Todesca y varios analistas privados afirmaron a LA NACION que el dato oficial difundido ayer no puede compararse con el primero del Indec en la gestión de Mauricio Macri, en el que la pobreza había marcado un 32,2% y la indigencia, un 6,3% en el segundo trimestre del año pasado.

"Con estos resultados se reinicia la serie semestral de pobreza e indigencia. Los mismos no deben ser comparados con los del segundo trimestre de 2016 dada la diferencia de los períodos contemplados -trimestre y semestre, respectivamente-", señaló el organismo en un comunicado. Básicamente, esta frase imposibilitó la idea de señalar que en los últimos meses se habría registrado una baja de la pobreza en el país, como sugiere el Gobierno. Sin embargo, algunos especialistas sí lo afirmaron. "Efectivamente, no son comparables, pero la tendencia que subyace es que efectivamente hubo una caída leve de la pobreza entre el tercer trimestre y el cuarto", analizó Agustín Salvia, coordinador del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, para quien la mejora de la situación social se debió a la desaceleración de la inflación, la mejora de los ingresos y el salario familiar y un leve repunte del trabajo privado registrado. "En los sectores más postergados esto no pasó", señaló Salvia, para marcar la muy tibia reacción del dato de indigencia.

"Seguimos marcando que hay un piso estructural que no se perfora, y ésa es una gran preocupación. La pobreza podrá bajar algunos puntos, pero requiere algo más que crecimiento para cambiar algo en los segmentos informales", dijo Salvia. Para la UCA, en el tercer trimestre de 2016 la pobreza era del 32,2% y la indigencia, del 6,3 por ciento.

En términos relativos, Santiago del Estero-La Banda es la región más pobre del país (en cantidad de personas), con un altísimo 44%. En tanto, en el otro extremo se encontró la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con un 9,5% de pobreza. Pero en términos absolutos los datos del Gran Buenos Aires (34,6%) asustan: allí hay más de cuatro millones de pobres.

Otro dato clave es que un 34,8% de los chicos de hasta 14 años son extremadamente pobres, es decir, están en la indigencia extrema y pasan hambre en la Argentina.

"Se confirma que la pobreza afecta a casi un tercio de la población del país", afirmó Jorge Paz, investigador del Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico (Ielde). "Hay más de 13 millones de personas pobres, pero incluso esta cifra está subestimando la cantidad de personas pobres, dado que en las localidades más pequeñas que las cubiertas por la EPH y en las áreas rurales los ingresos suelen ser más bajos y por lo tanto la incidencia de la pobreza es mayor", alertó Paz.

"Persiste una brecha muy amplia entre la pobreza en general y la pobreza extrema o la indigencia. Acá hay un impacto muy claro de los programas de transferencia de ingresos, particularmente de la Asignación Universal por Hijo", señaló el especialista en pobreza.

"La baja de la pobreza se dio en el cuarto trimestre, lo cual es razonable, por cierta mejora del poder adquisitivo y cierta reactivación económica", resaltó Daniel Schteingart, investigador del Instituto Estadístico de los Trabajadores, dependiente de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (IET-UMET).

Schteingart aclaró, sin embargo, que cuando el Indec reanudó sus mediciones, en septiembre de 2016, realizó "un cambio metodológico sustancial en la forma de medirla". Tal cambio -dijo- consistió en que la canasta básica actual "es mucho más grande que la tradicional, de modo que es 35% más cara". Ese cambio, señaló, hizo que un 12% de los 30,3% de pobres accediera a la canasta tradicional, pero no a la nueva. Según sus cálculos, con la metodología tradicional, la pobreza sería del 18%.

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