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Proyectos en marcha. Florencia Abadi

Los afectos, en la mira de la filosofía

Domingo 02 de abril de 2017
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Florencia Abadi. Perfil: Doctora en Filosofía (UBA), investigadora del Conicet, docente de Estética (Departamento de Filosofía y de Artes, UBA).

Su tema: Estética, filosofía contemporánea; mímesis, cuerpo y afectos

Autora del libro Conocimiento y redención en la filosofía de Walter Benjamin (Miño y Dávila, 2014), Florencia Abadi trabaja con los afectos, una temática que el sentido común actual tiende a adjudicar al psicoanálisis, pero que en realidad ha sido objeto de diversas tradiciones del pensamiento. "Me interesa destacar la relación entre deseo-envidia-odio, que no pretendo presentar como algo nuevo absolutamente, aunque creo que la novedad consiste siempre en la producción de una nueva constelación a partir de los elementos que se introducen", explica. Su investigación incorpora elementos que van desde la mitología (Eros, Narciso) hasta la cultura popular, e incorpora herramientas de pensadores como René Girard, Roger Caillois y Walter Benjamin. La hipótesis de base es que la envidia funcionaría como velo del deseo: "Encubre lo que el deseo no debe saber de sí mismo, que su satisfacción plena es imposible -describe-. Atribuye al envidiado esa satisfacción plena, la absoluta felicidad. A partir de esa idealización, el envidiado aparece como poseedor de la solución del enigma del deseo".

Abadi considera que, al ignorar el "carácter constitutivo de su falta", el deseo consigue seguir deseando; se preserva a sí mismo a partir del odio envidioso a ese enigma. "Creo que esta cuestión está en la base de la misoginia -postula-. La antigua trampa del misterio de la mujer esconde el odio misógino detrás de la idealización. El goce de la mujer es puesto como lo absoluto, y la pornografía dominante contemporánea exhibe al hombre inflingiendo, sádicamente, ese placer."

La investigadora, que este año publicará en Hecho Atómico Ediciones un libro sobre estas cuestiones, comenta que, en cierto modo, todo comenzó al indagar sobre el concepto de mímesis (una idea clave en la filosofía griega), el modo en que Benjamin consideró la capacidad mimética de los seres humanos (la capacidad de observar y producir semejanzas) y cierta línea de pensamiento que lleva de la mímesis al narcisismo: por ejemplo, Sándor Ferenczi, un psicoanalista respetado por Sigmund Freud, consideraba que existía una relación entre ambos.

"El tema me llevó a leer a Girard, que tiene una teoría bastante sistemática sobre el deseo mimético: afirma que es otro quien nos señala el objeto del deseo, quien lo incita, constituyéndose como modelo-rival", cuenta. El deseo, entonces, surgiría siempre a través de una mediación, como lo sugieren algunos hitos literarios: el Quijote deseaba a través de Amadís, Madame Bovary, a través de las heroínas románticas. "Esta teoría destaca la relación entre el deseo y la rivalidad: Cupido (Eros para los griegos) es hijo de Marte, el dios de la guerra. De ahí partí para el estudio de la figura de Eros, y la relación entre deseo, envidia y odio."

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