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¿Por qué el cielo es azul?

¿Y por qué el atardecer lo vuelve naranja?; la NASA te lo explica

Viernes 31 de marzo de 2017 • 17:34
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LA NACION
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¿Por qué el cielo es azul?
¿Por qué el cielo es azul?. Foto: Archivo

¿Por qué el cielo es azul?

¿Y por qué el atardecer lo vuelve naranja?

"Muchas personas inteligentes se hicieron esas preguntas. Y tardamos mucho tiempo en llegar a una respuesta", dice la NASA en este artículo.

La explicación tiene que ver, por un lado, con el color de la luz.

Un atardecer
Un atardecer. Foto: Archivo

"La luz del sol se ve blanca, pero en realidad está compuesta por todos los colores del arco-iris, del rojo al violeta, pasando por el naranja, amarillo, verde y azul, y todos sus matices", indica la NASA.

Por otro lado, la luz viaja en "olas", vibrando a través del espacio. Algunos tipos luz viajan en olas largas y suaves, como las que componen el color rojo. Mientras que otras, como el azul, viajan en olas más cortas.

Un dato más sobre la luz: si bien viaja en línea recta, puede ser reflejada (como en un espejo), curvada (como en un prisma), o bien dispersada (como cuando choca con ciertas moléculas).

En la Luna no hay atmósfera y se ve el Espacio
En la Luna no hay atmósfera y se ve el Espacio. Foto: Archivo

El último detalle es la clave para responder nuestras preguntas. Cuando la luz llega al planeta Tierra, "choca" con las moléculas que componen la atmósfera. Pero no todas chocan de la misma manera: como vimos, algunas ondas lumínicas viajan en "olas" cortas o largas. Son las ondas que viajan en "olas cortas" las que chocan más con las moléculas de la atmósfera. Entonces, son las ondas azules las que se dispersan con más amplitud y frecuencia por el aire, "opacando" al resto. Así, las ondas azules se dispersan más y el cielo se ve azul.

A su vez, cuando el sol se pone en el horizonte, la luz que emite tiene que pasar por más cantidad de moléculas atmosféricas. Entonces, el azul se dispersa en exceso, dando oportunidad al resto de los colores, sobre todo a los que viajan en olas largas y suaves, es decir, el rojo, el naranja, y el amarillo, a que se manifiesten ante los ojos de quien mira un atardecer.

Por otro lado, en lugares sin atmósfera, como la Luna, por ejemplo, la luz del Sol no choca con moléculas y llega "blanca". De esa manera es que, desde la Luna, se puede ver el espacio directamente.

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