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Custo Dalmau: "Nuestra ropa no es necesaria, es emocional "

El creador de la marca Custo Barcelona, que presentó su colección en el Malba, desembarcará con una tienda en Palermo

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LA NACION
Sábado 01 de abril de 2017
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La combinación de camisa azul oscura y lisa, acompañada de un pantalón sobrio negro, no es exactamente la imagen que uno se hace de Ángel Custodio Dalmau, el creador de la marca Custo Barcelona. Pero ya sea por mucho o poco, a este diseñador de culto le gusta provocar. Desde sus creaciones, que se caracterizan por superponer, en una misma prenda, grafismos, texturas y estampados de colores intensos, hasta por lo que dice: "Soy el antiejemplo de lo que hacemos". De visita en Buenos Aires, donde en unos meses desembarcará con una tienda propia en pleno Palermo -primero con una propuesta para mujeres y luego para hombres-, el diseñador presentó Mucho más, su última y más lograda colección en el Malba, en el marco de una nueva edición del Mercedes-Benz Fashion Talks.

-¿Te gusta proponer también desde el desfile algo diferente?

-Sí, pero creo que los desfiles siguen siendo prácticamente iguales que hace 50 años. El mundo cambió pero las pasarelas no han cambiado mucho. Así y todo siguen funcionando, siguen siendo efectivos como comunicadores de un proyecto de moda.

Foto: Patricio Pidal/AFV

-Pero en el Malba hubo una puesta distinta, más vanguardista...

-Sí, el contexto cuenta. Haberlo hecho en el Malba, donde se respira arte, creatividad y vanguardia, le dio un toque distinto. Es un lugar fantástico y creo que marida muy bien con la colección. Ya había estado hace casi 10 años en la semana de la moda, en un museo también.

-Lo que hacen desde Custo Barcelona, ¿puede enmarcarse dentro de una propuesta artística?

-Creo que no. Lo nuestro es una industria, un proyecto de mercado que tiene el objetivo de vender. El arte también busca vender pero el objetivo principal es estimular el espíritu. Lo nuestro es una transacción económica, aunque creo que también nosotros apuntamos a estimular el espíritu de quien lo compra porque nuestra ropa no es necesaria, es emocional. Quien compra algo nuestro es por emoción.

-¿Es algo buscado desde el inicio o fue surgiendo a medida que avanzaban en el camino?

-Desde el principio buscamos hacer algo que no existiese y que despertara la emoción de encontrarse con algo nuevo, desconocido. Luego, en el viaje, hemos apostado por ser un producto emocional. Te compran no porque te necesitan, sino porque despertaste una cierta emoción. Esta camisa no es emoción, es necesaria. Nosotros jamás haríamos una camisa así, de alguna manera soy el antiejemplo de lo que hacemos. Nosotros no trabajamos para los que buscan pasar desapercibidos.

-¿Y como pensás que Custo va a entrar en el consumidor argentino?

-Tenemos información de las tiendas de Estados Unidos y de Europa de que las argentinas son las más radicales, se llevan lo más avanzado, lo más arriesgado y salvaje de la colección. Sorprende un poco porque la propuesta del mercado argentino es bastante conservadora. O se transforman cuando van afuera, cosa que no creo, o se visten así porque aquí no consiguen lo otro. Ese es el potencial que buscamos desarrollar.

-¿Por qué tardaron tanto en llegar al mercado argentino?

-Porque recién ahora están dadas las condiciones. Lo intentamos varias veces y no había posibilidad de importar el producto desde afuera. Hoy parece que las condiciones están cambiando.

-Los medios te destacan como diseñador y como empresario. ¿En cuál faceta te sentís más cómodo?

-Nuestro proyecto es muy pequeño comparado con otros proyectos de moda. Yo me siento mucho más cómodo en el lado creativo que empresarial, pero tengo que saber de las dos cosas porque el creativo no funcionaría sin lo otro. He tenido que aprender a los tumbos y me he equivocado mucho también.

-Desde la llegada de Trump, ¿la moda se ha politizado?

-Yo creo que no debemos asociar la moda con lo que haga este señor. Es un personaje polémico, hay reacciones no sólo de la moda contra él. La prensa, los intelectuales, Hollywood se han manifestado en su contra. La moda es uno más dentro de la reacción general que ha provocado este señor.

-¿Te ha pasado de encontrarte con alguien que no te cae bien usando ropa de tu marca?

-Si usan nuestra ropa me caen bien seguro [risas]. Me he topado con señoras muy mayores, de más de 90 años, usando nuestra ropa. El New York Times hizo un reportaje a una mujer de Boston que coleccionaba nuestras remeras. Tenía más de 500 y era una señora mayor. Se sienten muy bien al utilizar color.

-¿Y vos por qué no usás color?

-Ya lo ves... en casa de herrero [se ríe]. Yo uso color pero también me gusta vestirme así. La emoción o la intensidad de la emoción no es permanente. Vendemos a personas que se emocionan con nuestra ropa pero no pretendemos que la lleven las 24 horas.

-¿A los hombres les cuesta más incorporar emoción al vestirse?

-Cada vez menos. El hombre se está arriesgando bastante. Por supuesto no más que la mujer: para ellas no existe el riesgo.

-Diseñador, empresario exitoso y padre de cinco hijos. ¿Lo llevás bien?

-Lo he llevado muy bien, he marcado una línea entre lo profesional y lo privado. Pero es complicado hacer las dos cosas bien. Trato de estar presente cuando estoy presente. Y cuando viajo trato de llamar pero es difícil, los niños han perdido la costumbre de hablar por teléfono. La gente ya no habla, estás todo el día tecleando. Y siempre parece que tienen algo mejor que hacer. ¡Qué ocupados están los niños de 10 años!

-La marca nació inspirada en los surfers de California. ¿Seguís practicando ese deporte?

-Sigo aunque tengo poco tiempo libre para practicarlo. Igual que el kitesurf. Son dos deportes que me generan emoción, adrenalina. Pero la realidad es que me falta tiempo para todo.

-¿Custo Dalmau se convirtió finalmente en un workaholic?

-Soy obsesivo del trabajo cuando hay que serlo. Siempre trato de estar equilibrado, de no ser un workaholic porque entiendo que la vida es mucho más que el trabajo. Pero el trabajo que hago es una parte emotiva importante. Tengo la suerte de realizar un trabajo emocionante aunque entiendo que no todo en la vida es trabajo. En casa no se habla para nada de moda.

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