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Edmund Phelps: "Tomará mucho tiempo y trabajo reducir la inflación en la Argentina"

El Premio Nobel de Economía 2006 dijo que el pasado todavía le juega en contra a la Argentina en términos de la llegada de inversiones extranjeras

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LA NACION
Domingo 02 de abril de 2017
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Edmund Phelps siempre está dispuesto a hablar con los medios periodísticos argentinos. Tiene un cariño especial por el país: su esposa, Viviana Montdor, a quien conoció en la Universidad de Columbia en 1973, nació en Buenos Aires. Este economista, que realizó sus estudios de grado en Amherst y su doctorado en Yale, ganó el Premio Nobel de Economía en 2006. Su carrera comenzó en la Corporación Rand, siguió en Yale, Penn y en 1970 se mudó a Nueva York para sumarse a Columbia, donde dirige el Centro de Estudios del Capitalismo y Sociedad. Además del Nobel, recibió muchas distinciones internacionales, y la facultad de Derecho de la UBA fundó en su honor la "Cátedra Phelps".

En una entrevista telefónica con LA NACION desde Nueva York, luego de un largo viaje por China, Phelps habló sobre los primeros pasos de Trump, sobre la crítica situación europea y, por supuesto, sobre los desafíos que enfrenta el gobierno de Mauricio Macri en la Argentina. Sobre esta última cuestión, dijo que la baja de la inflación y la llegada de inversiones a la economía real llevarán bastante tiempo y que sería ingenuo que el Gobierno pensara lo contrario. En particular, sostuvo que es fundamental la independencia que el Gobierno le otorgó al Banco Central para poder combatir la suba de los precios de los últimos años. A Trump lo definió como un populista. Y, respecto de Europa, advirtió que la situación es preocupante.

Foto: Fabián Marelli

¿Qué le parecen los primeros dos meses de gestión económica de Trump?

-No tuvo éxito en introducir nuevas políticas: la Justicia le bloqueó su iniciativa de inmigración y ahora el Congreso, las medidas referidas al sistema de salud. Por lo tanto, hasta ahora no pudo dejar su marca en la política.

-¿Seguirá así?

-Seguirá habiendo una fuerte oposición de los demócratas en ambas cámaras, pero no será suficiente para frenarlo.

-¿Cree que Trump puede ser definido como un populista?

-Eso es considerablemente verdadero. Por otro lado, su propuesta de reforma impositiva reducirá mucho el impuesto a las personas ricas; la Casa Blanca cree que esta es una condición necesaria para que la economía vuelva a crecer y habrá una fuerte batalla sobre esta cuestión.

-¿Y es verdad que esta reforma hará crecer la economía?

-Es un asunto problemático. Por un lado, incrementará los incentivos para invertir, pero a la vez, si estos recortes no se equilibran con reducciones del gasto o aumentos de otros impuestos, se perderá la confianza en la sustentabilidad de los recortes de impuestos. Por lo tanto, puede haber algo de pánico respecto de la solvencia del gobierno federal y esa sensación puede ser contractiva.

-¿Teme por las consecuencias de su prédica proteccionista?

-Es muy desafortunado que el comercio esté tan regulado por los gobiernos de todo el mundo; sería más transparente el sistema si todos los países acordaran un régimen de libre comercio. Así como está, el comercio internacional es un desastre. En cuanto a Trump, claramente la clase trabajadora siente que la competencia con el resto del mundo no es justa, pero esa es otra área en donde los economistas no han sido exitosos en explicar los efectos del comercio. Porque mientras algunos analistas creen que hay más desempleo por el crecimiento del comercio con Asia, otros piensan que eso tiene que ver con la falta de innovación. De hecho, en países como Alemania y Holanda no hubo pérdida de fuentes de trabajo, al contrario. Yo estudié el tema y también creo que el comercio no es la fuente de una caída en el trabajo.

-¿Cómo observa el panorama en Europa?

-Tuve la oportunidad de hablar en una conferencia sobre Europa en Bruselas hace un par de semanas; hay una gran preocupación por el futuro de la Unión Europea y, en términos más generales, por Europa en general, porque la economía no tiene competitividad y todo está regulado por los gobiernos. Claro que los países de la región son muy diferentes entre sí: Grecia y Portugal son muy diferentes de Alemania y Holanda. Pero en términos generales el sector financiero ha quedado debilitado en los últimos años y hay una gran preocupación por la viabilidad del sistema bancario. En Alemania en particular preocupa el estado del Deustche Bank.

-¿Ya desaparecieron los temores sobre un efecto negativo del Brexit?

-El shock ya pasó. El gobierno de Theresa May deberá ser muy bueno para llevar adelante esta transición, que no será nada sencilla. Estoy deseando que llegue un nuevo día para una Gran Bretaña con más inversión industrial e innovación. Por supuesto que para el resto de la Unión Europea es negativo, porque perdió prestigio y peso.

-¿Qué opina del gobierno de Macri?

-Hubo fallas, pero también progresos significativos. Claramente, la economía argentina necesita un fuerte trabajo, en todo sentido. Hay espacio para mejorar en todos los campos.

-El Gobierno le otorgó independencia al Banco Central. ¿Eso ayudará a reducir la inflación?

-No sé si hay una poción mágica para reducir la inflación; tomará mucho trabajo y tiempo. Es normal tener instituciones independientes, entre ellas, el Banco Central, porque uno no quiere un poder ejecutivo que controle todo; eso da miedo.

-¿Por qué no llegaron las inversiones tan rápido como creía el Gobierno?

-Hubiera sido sorprendente que las inversiones llegaran en forma rápida a la Argentina; estoy algo sorprendido de que se pensara lo contrario, especialmente en lo que tiene que ver con el capital de largo plazo. El clima de estabilidad jurídica no es tan claro en la Argentina y existe algún temor de que el próximo gobierno vuelva atrás con la apertura de la economía, eligiendo algunos sectores para ganar y otros para perder. La Argentina no ha tenido buena reputación en términos del clima de negocios y seguirá pagando el precio de ese pasado por un buen tiempo. Hay que desear que la confianza en la economía argentina mejore cada año. ¡El país debería ser rico en oportunidades!

-¿Qué se necesita para reducir la inflación?

-Básicamente es un trabajo del Banco Central y es un proceso largo.

¿Y la política fiscal no influye?

-Sí. También se necesita ayuda de la política fiscal, con más ingresos. Dado que la Argentina tiene un déficit fiscal importante, debería haber una política fiscal más estricta. Eso renovaría la confianza en la economía y reduciría las expectativas de inflación, lo cual a su vez reduciría la inflación actual.

MINI BIO

Edad

83 años

Profesión

Economista, con un doctorado en Yale

Premio

Nobel en 2006 por sus estudios sobre la relación entre el desempleo y las expectativas de inflación

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