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El desarrollo industrial argentino

PARA LA NACION
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Orlando J. Ferreres
Miércoles 05 de abril de 2017 • 01:56
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Siempre hemos estado discutiendo y aplicando medidas de política industrial y en eso se nos ha ido casi todo el tiempo, al menos desde 1930 hasta ahora, con logros muy bajos. Esto debe ser revisado de una manera eficiente, de una manera que brinde una perspectiva segura para los que están en la industria.

Con la crisis del 30, con la segunda guerra mundial, con la implantación del comunismo en importantes países del mundo (URSS, China), con las nuevas ideas económicas que cuestionaron la teoría económica tradicional que solo estudiaba los problemas basados en lo que ocurría en los países desarrollados, con el apogeo de la economía keynesiana, con el éxito del Plan Marshall para la reconstrucción de Europa y del Plan MacArthur para la reconstrucción de Japón y muchos hechos más relacionados con lo dicho anteriormente se fue desarrollando una nueva teoría.

Con la idea de que el comercio internacional podía ser en la práctica un mecanismo para perpetuar las desigualdades internacionales que no brindaba una esperanza de salida por ese camino a la situación de los países pobres, se crearon organismos internacionales, como el Banco Mundial, FMI, GATT, FAO, CEPAL y muchos otros orientados a evitar nuevas crisis y lograr un desarrollo más armónico entre los países desarrollados y los países en desarrollo.

Todo ese conjunto de hechos dieron lugar, en su conjunto, a nuevas estrategias públicas para modificar explícitamente la situación de atraso que se diagnosticaba Una de ellas fue la de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI).

Sus objetivos principales fueron:

Romper con la dependencia de los recursos naturales

Crear un mercado interno, con la industrialización orientada al mismo

Superar el dualismo económico -sector avanzado y sector atrasado conviviendo- y reemplazarlo por una estructura económica más compleja tecnológicamente y más diversificada en cuanto a productos.

Como las exportaciones agropecuarias eran muy superavitarias, aun con las limitaciones del poco dinamismo del comercio mundial de alimentos, podemos decir que la ISI se basó en los siguientes puntos:

Transferencia de recursos del sector exportador al sector industrial

Tipo de cambio controlado para mantener bajos los precios internos de las manufacturas y baratos los precios de los bienes de capital importados.

Barreras a la importación de bienes de producción nacional. Proteccionismo con altos aranceles y otras medidas para-arancelarias.

Estado activo en apoyo de los sectores promocionados (subsidios directos, exenciones fiscales, financiamiento barato, ventajas al acceso de insumos).

Esta política ha tenido resultados reales deseados:

La industria fue el motor del crecimiento y diversificación del tejido productivo

Se crearon nuevas empresas y se inició la producción de bienes y servicios antes inexistentes.

Se creó una clase obrera urbana, producto del empleo industrial y de las migraciones internas.

Se difundieron nuevas tecnologías aplicadas al proceso productivo, además del desarrollo de nuevos conocimientos tanto de management como de conocimientos tecnológicos.

Se crearon polos regionales de desarrollo y redes de proveedores de empresas grandes.

Se instalaron nuevos sectores de avanzada, y se difundió el efecto aprendizaje e innovación.

En tanto que los efectos no deseados o distorsiones que generó la ISI, fueron:

Plantas con fuertes economías de escala con uso de tecnología obsoleta.

Altos precios de los bienes manufacturados en relación a los de los países desarrollados.

Sesgo anti exportador, al actuar en contra del sector tradicional exportador, o por la orientación de la producción al consumo interno.

Empresas Transnacionales que lograron saltar la tarifa y se instalaron aquí, trasladando plantas ya amortizadas en otros países y obsoletas tecnológicamente.

Importación de más maquinaria y más insumos con la sustitución de unas importaciones por otras, lo que generó ciclos de stop and go y restricciones externas al crecimiento.

Este proceso se ha ido perfeccionando con diversas leyes y proyectos, hasta que llegamos a la situación actual, la cual requiere una decisión firme para reorientar la economía.

Esta última decisión es muy difícil de tomar pues podría afectar a algunos sectores de la industria, aunque es necesario recordar que la postergación de estas decisiones tampoco brinda una perspectiva muy alentadora, como lo demuestra el hecho de que ya se ha utilizado durante mucho tiempo y que no ha habido solución. Habrá que pensar en el tema para ver qué es lo que hay que hacer.

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